Ómicron: primeros datos desde Sudáfrica sobre la gravedad de la enfermedad

Cae el número de pacientes hospitalizados respecto a la ola impulsada por Delta. Las internaciones son más breves y no se presentan cuadros de gravedad. Los resultados de un estudio sobre esta variante

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Ómicron, en menos de un
Ómicron, en menos de un mes, desplazó la dominancia de Delta en la región (Getty Images)

La variante Ómicron del SARS-CoV-2 es la impulsora de la cuarta ola de COVID-19. El primer caso se presentó el 15 de noviembre del 2021 en Sudáfrica y, desde esa fecha, ya alcanzó a más de 135 países.

“En menos de un mes desplazó la dominancia de Delta en la región y se convirtió en la variante dominante, constituyendo el 95% de las variantes aisladas en diciembre del 2021″, afirmó el doctor Ramiro Heredia (MN 117.882), especialista en Medicina Interna y editor de Infomed.

Presenta más de 50 mutaciones, 32 de las cuales están en la proteína S o de pico, que es la llave de entrada a las células humanas.

Sudáfrica tuvo 3 olas previas de COVID-19 bien identificadas:

- Primera ola, con la cepa ancestral, en junio y agosto del 2020.

- Segunda ola, con la variante Beta o sudafricana, de noviembre del 2020 a enero del 2021.

- Tercera ola, con Delta, de mayo a septiembre del 2021.

Presenta más de 50 mutaciones,
Presenta más de 50 mutaciones, 32 de las cuales están en la proteína S o de pico (Getty Images)

En JAMA, la prestigiosa revista científica de la Asociación Médica Americana, el 30 de diciembre, se publicó una carta de investigación que intenta responder si la enfermedad generada por Ómicron es más grave que la generada por las variantes anteriores del SARS-CoV-2.

La base de datos se cerró el 20 de diciembre del 2021. Se compararon momentos similares de cada ola, a partir del grado de positividad de las pruebas realizadas (se tomó una tasa de positividad de las pruebas del 26%, en la comunidad).

Estas fueron las conclusiones:

- El número de hospitalizaciones con Ómicron fue menor (2351, versus 6342 en la tercera ola).

- De los pacientes que acudieron al departamento de emergencias con un resultado positivo de COVID-19, se internó el 41%, versus casi un 70% en promedio de las otras olas.

- Los pacientes hospitalizados en la cuarta ola son más jóvenes (36 versus 59 años de la tercera ola), con una mayor proporción de mujeres.

Asimismo, en esta cuarta ola fueron más sanos (23.3 versus 52.5% en la tercera ola).

“La enfermedad respiratoria aguda al ingreso fue mucho menos frecuente con Ómicron (31.6 versus 91.2% en la tercera ola). Esto quiere decir que probablemente hubo menos pacientes con neumonía viral y síndrome de distrés respiratorio agudo”, agregó Heredia.

La proporción de pacientes que requirió oxígeno suplementario fue mucho menor (17.6 versus 74% de la tercera ola, 4.2 veces menos).

En un contexto de bajas
En un contexto de bajas tasas de vacunación completa en la región, Ómicron parece generar una enfermedad menos grave que Delta (Getty)

La admisión a cuidados intensivos fue mucho menor (18.5 versus 29.9% de la tercera ola). El promedio de días de internación cayó 3 días (en promedio, en las olas anteriores fue 7-8 días).

La mortalidad en esta ola fue francamente menor: 2.7%, versus 19.7% de la primera ola (cabe recordar que aquí inicialmente se internaba a todos los pacientes, independientemente de la gravedad, para aislarlos, y por el desconocimiento de la enfermedad), y 29.1% en la tercera ola.

“En definitiva, en esta cuarta ola, en un contexto de bajas tasas de vacunación completa (menos del 26.16% de la población de Sudáfrica estaba completamente vacunada al 19 de diciembre) y una gran seroprevalencia (en estudios de anticuerpos, hasta un 70% tenía anticuerpos contra el SARS-CoV-2) (2), Ómicron parece generar una enfermedad menos grave en la región que su antecesora, Delta: menos internados, menos requerimiento de oxígeno y de unidad de cuidados intensivos, y los que se internan, lo hacen por menos tiempo”, agregó Heredia.

Además, afecta a una población en promedio más joven, y con más proporción de mujeres.

“En otros ensayos ya vimos su mayor capacidad de diseminación y su capacidad de escape a la inmunidad natural y generada por las vacunas”, concluyó Heredia.

Se aguardan más publicaciones para definir el verdadero impacto de Ómicron en la trayectoria de la pandemia.