Masafumi Nagasaki vivió solo en una isla desierta durante casi tres décadas y su deseo era morir allí, pero las autoridades japonesas no se lo han permitido. Un hombre japonés de 82 años que vivió solo y desnudo en una isla desierta durante casi 30 años ha sido devuelto forzosamente a la civilización recientemente. Se convirtió en el "robinson" que más tiempo ha pasado en una isla desierta por voluntad propia.

Nagasaki llegó a la pequeña isla japonesa de Sotobanari, en el archipiélago de Ryukyu, en 1989, y vivió allí en soledad durante más de 29 años. Fotógrafo en su "otra vida" (de la que no se sabe mucho), un día Nagasaki decidió dejarlo todo y escapar al paraíso de sus sueños. Lo relata Álvaro Cerezo, un malagueño que organiza viajes a islas desiertas para modernos explotadores que pasó cinco días con el anciano japonés para grabar un documental sobre él.

"Aquí, en la isla, no hago lo que la gente me dice que haga, simplemente sigo las reglas de la naturaleza. No puedes dominar la naturaleza, así que debes obedecerla por completo", le relataba Nagasaki a Cerezo.

El japonés se vestía en los primeros años de vida en la isla, pero después de que un tifón arrasara y destruyera sus pocas pertenencias, se dio cuenta de que "llevar ropas aquí estaba completamente fuera de lugar" para él. También dejó de comer carne, pescado y huevos de tortuga, pues al ver nacer a esas tortugas bebé y gatear hacia el mar, se le ponía "la piel de gallina" y ello le hacía pensar en "lo maravillosa que es la vida". Al mismo tiempo, la rutina de Nagasaki en el paraíso tropical era estricta: sesión de gimnasio por la mañana, seguida de horas de limpieza de playas con un par de guantes blancos y un rastrillo.

El anciano japonés tenía claro que no quería mudarse de la isla, ya que "nunca encontraría un paraíso como éste". Sin embargo, su deseo de morir en el lugar que llamó su hogar durante las últimas tres décadas no ha podido cumplirse, pues en abril de 2018 las autoridades japonesas lo devolvieron a la civilización.

Según reveló Cerezo, el hombre fue expulsado de la isla después de que alguien lo vio y le pareció que estaba débil. "Llamaron a la Policía y lo llevaron de regreso a la civilización y eso es todo. Ni siquiera podía defenderse porque era débil. No le permitirán regresar", se lamentó Cerezo.

Ahora Nagasaki vive en la ciudad más cercana a la isla, Ishigaki, y aunque "su salud está bien" -probablemente solo tenía gripe cuando lo vieron- "no le permiten volver más, no puede ir allí: se acabó", concluyó el empresario.