Ponche, atole y champurrado: qué bebidas típicas pueden elevar la glucosa y quiénes deben moderar su consumo

Ponche, atole y champurrado son parte de las celebraciones mexicanas, pero sus combinaciones de azúcar, piloncillo, maíz, chocolate y leche pueden elevar la glucosa en sangre

Tres jarros con bebidas calientes, trozos de canela y azúcar sobre una mesa de madera frente a un patio iluminado con luces nocturnas.
Las bebidas tradicionales mexicanas de temporada no tienen el mismo perfil que un refresco, pero pueden tener un efecto similar sobre la glucosa cuando incorporan azúcar, piloncillo, chocolate de mesa o grandes cantidades de maíz. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Durante las fiestas de noviembre y diciembre en México, el ponche, el atole y el champurrado pueden elevar la glucosa en sangre debido a sus azúcares añadidos y carbohidratos.

Las personas con diabetes, prediabetes, resistencia a la insulina, obesidad, síndrome metabólico, hígado graso, enfermedad cardiovascular o diabetes gestacional deben moderar su consumo, en especial cuando estas bebidas se toman junto con tamales, pan dulce y otros alimentos ricos en almidones.

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Estas preparaciones son parte de la convivencia familiar y de la cocina mexicana. Su valor cultural no desaparece por sus efectos nutricionales, pero conviene considerar las porciones, la frecuencia y la cantidad de azúcar, piloncillo, leche o chocolate que se incorpora en cada receta.

Las recomendaciones médicas no obligan a renunciar por completo a las tradiciones. Plantean, en cambio, que las bebidas dulces deben consumirse de forma ocasional y dentro de un plan de alimentación acorde con las necesidades de cada persona.

El azúcar y los carbohidratos de estas bebidas llegan a la sangre como glucosa

El organismo descompone los azúcares y gran parte de los almidones de los alimentos en glucosa. Esa sustancia circula por la sangre y sirve como fuente de energía para las células.

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La insulina permite que la glucosa entre a las células. En quienes viven con diabetes, el cuerpo no produce suficiente insulina o no la utiliza de manera adecuada, lo que puede favorecer niveles altos de azúcar en sangre.

MedlinePlus explica que los carbohidratos incluyen azúcares, almidones y fibra. También advierte que una ingesta elevada de carbohidratos puede elevar la glucosa, por lo que las personas con diabetes deben vigilar tanto la cantidad como la distribución de estos nutrientes durante el día.

El ponche reúne azúcares de frutas como guayaba, manzana, pera, tejocote, caña y ciruelas pasas. Cuando se le añade piloncillo o azúcar refinada, el contenido de azúcares disponibles aumenta.

El atole y el champurrado contienen carbohidratos procedentes de la masa o harina de maíz. Las versiones endulzadas agregan azúcar o piloncillo y, en el caso del champurrado, chocolate de mesa.

La leche, utilizada en algunas preparaciones, también aporta lactosa, un azúcar natural. La suma de masa de maíz, leche y endulzantes puede elevar la carga total de carbohidratos de una sola taza.

Una mano sostiene un dispositivo de punción en el dedo, del cual sale una gota de sangre. Una ampliación circular muestra moléculas de glucosa y cetonas de colores variados.
El organismo descompone los azúcares y gran parte de los almidones de los alimentos en glucosa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una bebida casera también puede tener azúcares añadidos

El origen doméstico de una bebida no determina por sí solo su impacto metabólico. Una preparación hecha en casa puede contener cantidades considerables de azúcar, aunque incluya frutas, maíz, cacao o especias.

MedlinePlus señala que muchas personas identifican el azúcar de las gaseosas, pero no siempre reconocen la presencia de azúcares añadidos en otras bebidas. La observación también resulta útil para evaluar recetas familiares sin etiquetas nutricionales.

El ponche tiene ingredientes con fibra y micronutrientes provenientes de la fruta. Aun así, sus azúcares pasan al caldo durante la cocción y pueden concentrarse en la bebida, sobre todo si se utilizan endulzantes adicionales.

El champurrado y el atole ofrecen un perfil distinto al de un refresco, pero eso no elimina el efecto de sus carbohidratos sobre la glucemia. La cantidad de piloncillo, azúcar y chocolate que se agrega define buena parte de ese impacto.

La Asociación Estadounidense de Diabetes recomienda sustituir las bebidas azucaradas por agua siempre que sea posible. La organización incluye los ponches de fruta entre las bebidas que pueden aportar azúcares y calorías de forma importante.

Los límites de azúcar añadido ayudan a medir las porciones

La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda que la mayoría de las mujeres no superen 24 gramos de azúcares añadidos por día. Para los hombres, el límite de referencia es de 36 gramos diarios.

Estas cifras equivalen a seis cucharaditas para las mujeres y nueve para los hombres. La recomendación busca reducir los riesgos relacionados con exceso de peso y enfermedad cardiovascular.

MedlinePlus también recoge la sugerencia de que los azúcares añadidos representen menos del 10% de las calorías diarias. Esta referencia permite dimensionar el efecto de varias tazas de una bebida endulzada durante una reunión.

La cantidad final de azúcar en el ponche, atole o champurrado depende de cada preparación. Por esa razón, las recetas familiares con piloncillo, azúcar refinada, miel o chocolate merecen atención, aun si no se consumen todos los días.

El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado relaciona el consumo elevado de bebidas azucaradas con sobrepeso, obesidad, resistencia a la insulina, diabetes, hipertensión, alteraciones de lípidos y enfermedades cardiovasculares.

Infografía con una jarra, cubos de azúcar, cucharas, siluetas de personas, un corazón, una taza y textos informativos.
Recomendaciones sobre los límites diarios de consumo de azúcares añadidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La diabetes y la prediabetes requieren mayor vigilancia

Las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 deben prestar especial atención a estas bebidas. Sus carbohidratos pueden elevar la glucosa de forma rápida, particularmente si se toman en porciones grandes o junto con otros alimentos dulces y harinas.

MedlinePlus recomienda que quienes tienen diabetes reduzcan los alimentos y bebidas con azúcar agregada. También plantea que el azúcar puede incorporarse en cantidades limitadas si se considera dentro del total de carbohidratos de la alimentación.

La guía de dieta para diabetes no se centra únicamente en los dulces. Advierte que refrescos, jugos y otras bebidas con azúcares añadidos pueden afectar el control glucémico, una consideración que puede trasladarse a las bebidas tradicionales endulzadas.

Las personas con prediabetes también deberían moderarlas. En esta etapa, la glucosa se encuentra por encima del rango normal, aunque todavía no alcanza los criterios de diabetes, y la alimentación puede ayudar a evitar o retrasar la progresión de la enfermedad.

La resistencia a la insulina implica que el cuerpo responde con menor eficacia a esa hormona. Las bebidas dulces pueden contribuir a picos repetidos de glucosa e insulina, sobre todo dentro de un patrón alimentario con exceso de carbohidratos refinados.

La Norma Oficial Mexicana NOM-015-SSA2-2010 recomienda reducir o evitar azúcares simples, incluidos los presentes en bebidas azucaradas. También propone disminuir la sobreingesta calórica y limitar los carbohidratos refinados.

El embarazo, la obesidad y el hígado graso son otros escenarios de riesgo

La diabetes gestacional exige un control cuidadoso de los carbohidratos. Rioja Salud recomienda distribuirlos a lo largo del día y evitar aquellos de absorción rápida, como el azúcar, la miel, los pasteles y las bebidas azucaradas.

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos aconseja que las mujeres con diabetes durante el embarazo trabajen con profesionales de nutrición para decidir qué comer y beber, cuánto y en qué momento.

En este grupo, una bebida dulce puede alterar con facilidad las metas de glucosa después de las comidas. La recomendación debe individualizarse según el tratamiento, el control glucémico y las indicaciones del equipo médico.

Las personas con obesidad, enfermedad cardiovascular o hígado graso también deben considerar el aporte de estas bebidas. MedlinePlus señala que las calorías líquidas pueden favorecer una ingesta excesiva porque generan menos saciedad que los alimentos sólidos.

El ISSSTE advierte que el alto consumo de bebidas con azúcares añadidos se asocia con problemas cardiometabólicos. El riesgo aumenta cuando estas bebidas forman parte habitual de la dieta y no solo de una celebración esporádica.

Los niños y adolescentes también merecen atención. El consumo frecuente de productos con azúcares libres puede contribuir a la formación de hábitos alimentarios que favorecen el exceso de peso desde etapas tempranas.

Infografía con ilustraciones de un vaso con terrones de azúcar, un glucómetro, una balanza, curvas de nivel y siluetas acompañadas de texto.
Efectos del consumo de bebidas azucaradas en la glucosa y la salud metabólica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El alcohol en el ponche añade un riesgo para quienes controlan su glucosa

El llamado “piquete” agrega alcohol al ponche. Esta combinación incorpora otro elemento que puede alterar el manejo de la glucosa, además de las calorías y los carbohidratos propios de la bebida.

MedlinePlus explica que el alcohol puede aumentar o reducir los niveles de azúcar en sangre. También puede interferir con medicamentos para la diabetes y favorecer episodios de hipoglucemia varias horas después de su consumo.

El riesgo merece especial atención en personas que usan insulina o ciertos fármacos para disminuir la glucosa. Las variaciones provocadas por el alcohol pueden dificultar el control de la enfermedad.

Durante el embarazo, el alcohol debe evitarse por completo. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos advierte que puede causar problemas de salud tanto para la madre como para el bebé.

Reducir el endulzante y servir menos ayuda a conservar la tradición

La principal medida es disminuir la cantidad de azúcar, piloncillo, miel o chocolate endulzado que se utiliza en la preparación. Las especias como canela y vainilla pueden reforzar el sabor sin aumentar la carga de azúcares.

El Instituto Mexicano del Seguro Social contempla el uso de edulcorantes no nutritivos autorizados como alternativa para personas con diabetes. Su empleo debe ajustarse a las necesidades individuales y a la orientación profesional.

Tres personas sostienen tazas con bebidas humeantes tras una mesa con frutas, masa, piloncillo, canela y chocolate.
Las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 deben prestar especial atención a estas bebidas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Preparar el atole o el champurrado con una mayor proporción de agua y una menor cantidad de leche puede reducir su densidad calórica. También puede revisarse el tamaño de la taza antes de servir una segunda porción.

La moderación no solo depende de la receta. Importa evitar que la bebida se sume a una comida ya cargada de tamales, pan dulce, postres y otras fuentes de carbohidratos.

El agua simple debe permanecer como la principal fuente de hidratación. El ISSSTE recomienda entre seis y ocho vasos al día y ubica a las bebidas azucaradas entre las opciones menos aconsejables para el consumo cotidiano.

El ponche, el atole y el champurrado pueden conservar su lugar en las celebraciones mexicanas. Para quienes tienen diabetes o factores de riesgo metabólico, la clave está en que sean una elección ocasional, con porciones pequeñas y menor cantidad de azúcar añadida.

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