Cinco síntomas del síndrome del corazón roto que pueden confundirse con un infarto

Una situación de estrés intenso puede desencadenar síntomas idénticos a los de un infarto

Mujer sentada en el borde de una cama sujetando su pecho con gesto de dolor y un gráfico superpuesto de un corazón rojo.
El síndrome de Takotsubo comparte cinco síntomas con el infarto y requiere una evaluación hospitalaria inmediata para descartar una obstrucción en las arterias coronarias. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El síndrome del corazón roto puede causar dolor torácico, falta de aire, desmayos, palpitaciones y presión arterial baja, cinco signos que también aparecen en un infarto.

Afecta sobre todo a mujeres después de la menopausia, suele surgir tras un estrés físico o emocional intenso y requiere atención urgente porque solo las pruebas hospitalarias permiten distinguirlo de una obstrucción coronaria.

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También llamado cardiomiopatía de Takotsubo o miocardiopatía inducida por estrés, el cuadro altera de forma súbita y transitoria la contracción del ventrículo izquierdo.

Aunque muchas personas recuperan la función cardíaca en días o semanas, pueden surgir insuficiencia cardíaca, arritmias, edema pulmonar, shock cardiogénico y, en casos poco frecuentes, muerte.

Mayo Clinic explica por qué el Takotsubo se parece a un infarto

La Mayo Clinic señala que los síntomas iniciales del síndrome del corazón roto pueden ser prácticamente iguales a los de un ataque cardíaco.

El paciente no puede establecer por sí mismo cuál de las dos afecciones tiene y debe buscar ayuda médica inmediata.

En el infarto de miocardio, una arteria coronaria suele quedar bloqueada por un coágulo que interrumpe el aporte de sangre a una zona del corazón.

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En la cardiomiopatía de Takotsubo, las coronarias no presentan una obstrucción significativa que explique la alteración cardíaca.

La diferencia se confirma con estudios como el electrocardiograma, los análisis de troponina, el ecocardiograma y la angiografía coronaria.

La evaluación puede mostrar cambios eléctricos y biomarcadores elevados en ambos cuadros, de modo que el abordaje inicial suele seguir protocolos para síndrome coronario agudo.

La institución médica también advierte que el estrés no convierte al episodio en un problema menor.

Una mala noticia, una pérdida familiar, una discusión, una intervención quirúrgica o una enfermedad grave pueden preceder a una disfunción cardíaca que exige control hospitalario.

Persona sentada con expresión de dolor, agarrándose el pecho. Una silueta de corazón rojo brillante y una línea de ECG se superponen en su tórax.
La Mayo Clinic señala que los síntomas iniciales del síndrome del corazón roto pueden ser prácticamente iguales a los de un ataque cardíaco. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cleveland Clinic identifica el dolor torácico como la principal alarma

El primer síntoma es el dolor intenso en el pecho, que suele aparecer de forma repentina y puede sentirse como opresión detrás del esternón. La Cleveland Clinic lo describe como una de las manifestaciones que más llevan a confundir la afección con un infarto.

El dolor puede irradiarse hacia el brazo, la mandíbula o la espalda. Esa distribución coincide con descripciones frecuentes del dolor de origen cardíaco por falta de riego sanguíneo, por lo que no permite distinguir una causa de la otra.

La Fundación Española del Corazón indica que el dolor torácico es el signo más habitual del síndrome de Tako-Tsubo. La entidad remarca que las características clínicas pueden llevar a un diagnóstico inicial de infarto antes de conocer el estado de las arterias coronarias.

En el Takotsubo, el dolor se vincula con la pérdida aguda de fuerza del músculo cardíaco y con cambios en la circulación de pequeño calibre.

El mecanismo no implica necesariamente una arteria principal tapada, aunque la persona puede experimentar un cuadro de gran intensidad.

Ante un dolor reciente, persistente o sin explicación, no corresponde esperar a que desaparezca. La Mayo Clinic recomienda activar los servicios de emergencia, porque un infarto verdadero requiere tratamiento inmediato y el síndrome del corazón roto también puede evolucionar con complicaciones.

Johns Hopkins Medicine incluye la falta de aire entre los signos frecuentes

El segundo síntoma es la falta de aire, que puede presentarse como sensación de ahogo, dificultad para respirar profundo o incapacidad para realizar esfuerzos habituales.

Johns Hopkins Medicine incluye este signo entre las manifestaciones comunes de la cardiomiopatía inducida por estrés.

La disnea puede empezar junto con el dolor torácico o aparecer como el síntoma predominante. En algunos pacientes, el cuadro se instala pocos minutos u horas después de un acontecimiento emocional o físico de gran impacto.

La dificultad respiratoria se produce cuando la reducción temporal de la capacidad de bombeo del ventrículo izquierdo eleva la presión en la circulación pulmonar. Si el trastorno se agrava, puede acumularse líquido en los pulmones y causar edema pulmonar.

La Mayo Clinic menciona el edema pulmonar entre las complicaciones posibles. El síntoma puede acompañarse de taquicardia, cansancio marcado y signos de insuficiencia cardíaca que también aparecen en infartos extensos.

La falta de aire junto con dolor en el pecho debe tratarse como una emergencia cardíaca. No conviene atribuirla a ansiedad, angustia o cansancio sin una valoración médica, porque el mismo síntoma puede reflejar una alteración grave de la función cardíaca.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El segundo síntoma es la falta de aire, que puede presentarse como sensación de ahogo, dificultad para respirar profundo o incapacidad para realizar esfuerzos habituales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

StatPearls describe síncope y arritmias en formas de presentación atípicas

El tercer signo es el síncope, una pérdida breve de la conciencia que puede estar precedida por mareo, debilidad, visión borrosa o sensación de desmayo inminente. Cleveland Clinic incluye el desmayo entre las señales que justifican una consulta de urgencia.

No todas las personas con síndrome del corazón roto llegan al hospital por dolor torácico. Según StatPearls, algunos pacientes se presentan con síncope, palpitaciones o incluso paro cardíaco recuperado, un escenario que también puede surgir en un infarto complicado.

El desmayo puede responder a una caída brusca del gasto cardíaco, a una arritmia o a una presión arterial muy baja. En cualquiera de esas circunstancias, el cerebro recibe menos flujo sanguíneo durante un período transitorio.

El cuarto síntoma corresponde a las palpitaciones y otros trastornos del ritmo. La persona puede sentir que el corazón late demasiado rápido, se saltea pulsaciones, golpea con fuerza o mantiene un ritmo irregular.

Cleveland Clinic advierte que un ritmo cardíaco anormal, lento o acelerado, debe motivar una evaluación rápida cuando se acompaña de dolor torácico o disnea. La combinación puede indicar una arritmia con riesgo de deterioro hemodinámico.

El American College of Cardiology recoge que el síndrome de Takotsubo suele producir alteraciones en el electrocardiograma, como cambios del segmento ST, inversión de la onda T y prolongación del intervalo QT. Esos hallazgos refuerzan la semejanza inicial con un síndrome coronario agudo.

Las arritmias pueden ser auriculares o ventriculares. Las formas ventriculares tienen especial relevancia porque pueden comprometer de manera rápida el bombeo de sangre y favorecer el síncope, el shock o el paro cardíaco.

La Fundación Española del Corazón alerta sobre la hipotensión y el shock

El quinto síntoma es la hipotensión, que suele expresarse con mareo, sudoración fría, palidez, agotamiento intenso y malestar general. En situaciones graves, puede reflejar que el corazón no logra mantener una circulación adecuada hacia los órganos.

La Fundación Española del Corazón explica que el síndrome de Takotsubo puede generar una falla cardíaca aguda similar a la observada en un infarto. Cuando la disfunción ventricular es marcada, la presión arterial puede caer y afectar el nivel de conciencia.

StatPearls describe que los casos de mayor gravedad pueden presentar taquicardia, signos de mala perfusión periférica, rales pulmonares y elevación de la presión venosa yugular. El conjunto puede corresponder a shock cardiogénico.

El shock cardiogénico es una emergencia porque compromete la llegada de oxígeno a tejidos y órganos. Su presencia no permite asumir que el origen sea emocional ni esperar una recuperación espontánea fuera de un entorno de atención médica.

La Mayo Clinic incluye la presión arterial baja entre las complicaciones del síndrome del corazón roto, junto con insuficiencia cardíaca, arritmias y coágulos en el corazón. Estos riesgos explican por qué la recuperación habitual no elimina la necesidad de vigilancia durante la etapa aguda.

Infografía con una ilustración de un corazón en la parte superior y cinco recuadros con texto e iconos explicativos sobre el tema.
Diferencias y similitudes entre el síndrome del corazón roto y el infarto de miocardio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La angiografía coronaria y el ecocardiograma confirman el diagnóstico

El diagnóstico se apoya en la ausencia de una obstrucción coronaria significativa y en un patrón particular de alteración del ventrículo izquierdo.

La angiografía permite observar las arterias coronarias, mientras el ecocardiograma evalúa el movimiento del músculo cardíaco.

En la forma clásica, una parte del ventrículo deja de contraerse correctamente y otra mantiene o aumenta su fuerza de contracción.

Ese patrón puede producir el denominado balonamiento apical, que dio nombre a la cardiomiopatía de Takotsubo por su semejanza con una vasija japonesa.

El American College of Cardiology señala que el balonamiento apical aparece en alrededor del 75% al 80% de los casos. También existen formas medioventriculares, basales y focales, que pueden hacer más compleja la interpretación de las imágenes.

Los criterios clínicos requieren descartar otras causas, entre ellas miocarditis y feocromocitoma. La confirmación no depende de un único síntoma, sino de la integración de la historia clínica, los estudios de laboratorio, el electrocardiograma, el ecocardiograma y la evaluación de las coronarias.

La mayoría de los pacientes recupera la función cardíaca sin lesiones permanentes. Aun así, el episodio debe ser seguido por cardiología, sobre todo si hubo insuficiencia cardíaca, arritmias, coágulos o una nueva exposición a factores de estrés intenso.

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