Gobierno publica nuevas reglas para combatir la deforestación de bosques y selvas

El documento asigna a la Conafor el seguimiento de la ejecución y la entrega periódica de resultados

Un lago de aguas verdes rodeado por montañas cubiertas de árboles coníferos y vegetación frondosa bajo un cielo azul claro
El acuerdo busca fomentar el desarrollo forestal sustentable, detener la deforestación y proteger el derecho humano a un medio ambiente sano. (Gobierno de México)
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El Diario Oficial de la Federación (DOF) publicó este 15 de septiembre un acuerdo que establece directrices obligatorias para la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional Forestal (Conafor), con el objetivo de fomentar el desarrollo forestal sustentable, detener la deforestación y proteger el derecho humano a un medio ambiente sano.

La Conafor debe dar seguimiento a la aplicación del acuerdo e informar los avances a la Semarnat de forma semestral. Ambas instituciones también deben gestionar su implementación ante otras dependencias y entidades de la administración pública federal.

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El documento fija 10 directrices para proteger el medio ambiente mexicano, entre ellas están:

  1. Conservar, restaurar y reforestar bosques y selvas.
  2. Proteger los manglares.
  3. Promover la producción agrícola y ganadera libre de deforestación.
  4. Fortalecer la silvicultura comunitaria.
  5. Apoyar empresas forestales lideradas por mujeres.
  6. Impulsar cadenas de valor sostenibles.
  7. Incentivar programas de pago por servicios ambientales.
  8. Prevenir incendios forestales de origen agropecuario.
  9. Combatir la tala ilegal mediante la comercialización de productos legales.
  10. Simplificar los trámites para ejidos, comunidades y pequeños propietarios.
Sendero de tierra cubierto de hojas secas doradas entre árboles de follaje otoñal iluminados por luz solar entre la niebla.
El acuerdo promueve producción agrícola y ganadera libre de deforestación, y establece medidas para prevenir incendios forestales de origen agropecuario. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Semarnat y la Conafor deben promover convenios con entidades federativas, municipios y demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, además de comunidades forestales, pueblos indígenas y afromexicanos, mujeres, jóvenes, sectores académico, profesional, industrial, agrícola y pecuario, así como organizaciones de la sociedad civil.

Dichos acuerdos definirán las responsabilidades, recursos, acciones y mecanismos de evaluación según las competencias de cada parte.

Selvas tropicales mexicanas conservan hasta 12% de su extensión original

Se detectó la remoción de selva así como el uso de fuego, en un sitio próximo a la Reserva de la Biosfera de Calakmul.
La UNAM atribuyó la pérdida a la tala, el cambio de uso de suelo, la urbanización y la introducción de organismos foráneos. (Profepa)

UNAM advirtió que las selvas tropicales mexicanas conservan entre 6% y 12% de su extensión original, tras décadas de tala, cambio de uso de suelo, urbanización e introducción de especies exóticas que han sustituido el bosque por cultivos y pastizales.

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Las selvas altas perennifolias, también llamadas bosques tropicales lluviosos, se distribuyen en zonas de San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, la Península de Yucatán, Chiapas, Oaxaca y Guerrero. Estos ecosistemas concentran una amplia variedad de especies de flora y fauna del país.

Dicha transformación se aceleró durante las décadas de 1980 y 1990. En ese periodo, cerca de 48% de la cubierta vegetal nativa fue reemplazada por actividades agrícolas y ganaderas, principalmente en el sureste mexicano.

Los fragmentos de selva alteran la supervivencia de especies

Picos rocosos de color marrón, montañas azules en la distancia, árboles de pino verdes en primer plano y en el bosque, cielo claro
Julieta Benítez Malvido, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, documentó que la fragmentación mezcla remanentes de selva con parcelas agrícolas y zonas intervenidas. (Gobierno de México)

Julieta Benítez Malvido, investigadora del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, ha estudiado durante más de 30 años las alteraciones provocadas por la actividad humana en estos bosques. La fragmentación actual mezcla remanentes de selva con parcelas agrícolas, potreros y zonas intervenidas.

Esta división del territorio limita la regeneración natural y modifica las condiciones necesarias para la supervivencia de plantas y animales nativos. La presencia creciente de organismos foráneos también cambia la composición original de las comunidades biológicas.

Las carreteras y caminos crean bordes artificiales alrededor de los fragmentos forestales. Ese fenómeno, conocido como “efecto de borde, vuelve más vulnerables a las plantas cercanas a esos límites, que enfrentan mayor exposición a enfermedades.+

Vista aérea de montañas cubiertas por densos bosques, un valle con un poblado de casas y tejados rojos, cielo azul claro y rocas en primer plano
La fragmentación de las selvas limita la regeneración natural y modifica las condiciones para la supervivencia de plantas y animales nativos. (Gobierno de México)

Dichos cambios físicos afectan la luz, la humedad y la temperatura dentro de los bosques. En las áreas secundarias que aparecen después de la deforestación conviven especies nativas y exóticas, una combinación que también tiene efectos en la salud de la vegetación.

Benítez Malvido ha documentado una mayor presencia de hongos fitopatógenos en las hojas de plantas ubicadas en hábitats modificados, así como más nemátodos patógenos en el suelo. Estas condiciones aumentan la susceptibilidad de la flora a enfermedades y alteran los hábitos y la supervivencia de los animales.

Las heliconias, plantas características de las selvas tropicales, muestran parte de esas transformaciones. En ambientes perturbados producen menos flores, sus flores son más pequeñas y sus tallos más cortos, lo que reduce sus posibilidades de reproducción y modifica su relación con insectos, aves y otros animales que las usan como alimento o refugio.

Restauración puede requerir más de dos siglos

Dos mujeres corren por un sendero de tierra en un bosque denso de pinos. El suelo está cubierto de hierba verde y vegetación baja
La UNAM explicó que la restauración ecológica puede tardar más de dos siglos en las zonas más afectadas. (Gobierno Coahuila)

La restauración ecológica busca recuperar las características originales de un hábitat degradado, aunque la investigadora señaló que ese objetivo puede ser inviable cuando el deterioro es amplio. En las zonas más afectadas, el proceso puede tardar más de dos siglos.

Una restauración activa requiere intervención humana, como plantar especies nativas de tamaño suficiente para atraer fauna local y favorecer la regeneración del bosque. La recuperación pasiva consiste en retirar la causa de la perturbación para que el ecosistema se restablezca por procesos naturales, aunque a un ritmo más lento.

Esta información encaja con los mapas anuales de cobertura y uso de suelo de México para el periodo 1985-2025 elaborados por la Red MapBiomas México.

Entre 1985 y 2025, México perdió 4.1 millones de hectáreas de vegetación nativa por la expansión urbana y agrícola, una superficie equivalente a todo Yucatán y casi un tercio adicional de Morelos. En el mismo periodo, las zonas destinadas a agricultura, ganadería y desarrollo urbano crecieron 3.9 millones de hectáreas, un alza de 8% en el territorio usado para actividades humanas.

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