Cómo lavar la ropa de color para evitar que los tonos pierdan intensidad

Las prendas nuevas requieren atención desde el primer lavado. Algunas telas liberan exceso de pigmento, sobre todo las rojas, azules, verdes intensas y negras

Un cesto de mimbre con ropa doblada, un perchero de bambú con prendas y dos lavadoras blancas en un espacio luminoso.
Un cesto con ropa doblada de colores vivos y un perchero con prendas colgadas se ubican junto a las lavadoras en un cuarto de lavado. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Lavar la ropa de color con agua fría y ciclos cortos ayuda a conservar los tonos y reduce el desgaste de las fibras.

La pérdida de intensidad suele comenzar por errores repetidos: separar mal las prendas, usar demasiado detergente o dejar la ropa al sol durante horas.

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Las prendas nuevas requieren atención desde el primer lavado. Algunas telas liberan exceso de pigmento, sobre todo las rojas, azules, verdes intensas y negras. Conviene lavarlas por separado las primeras dos o tres veces para evitar que manchen otras piezas.

La clasificación no debe limitarse a separar ropa blanca y de color. Las prendas oscuras, claras y de colores vivos deben formar cargas distintas. Una playera rosa pálido puede perder brillo si se lava con pantalones negros, mientras que una prenda amarilla puede absorber residuos de pigmento azul o rojo.

El agua fría protege los pigmentos de la tela

El agua caliente abre más las fibras y facilita que el color se desprenda. Para ropa de color, una temperatura de entre 20 y 30 grados suele ser suficiente, salvo que la etiqueta indique otro cuidado.

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El agua fría también reduce el encogimiento en algodón, mezclilla y algunas prendas con elastano. Esto permite conservar tanto el tono como la forma original de la ropa. Las manchas difíciles pueden tratarse antes del lavado, sin necesidad de elevar la temperatura de toda la carga.

Es preferible aplicar un poco de detergente líquido sobre la mancha y dejarlo actuar unos minutos. Después, la prenda puede entrar a la lavadora con el resto de la carga de colores similares. Frotar con fuerza puede desteñir una zona específica y dejar marcas más claras.

Dar vuelta las prendas antes de lavarlas protege la cara exterior de playeras, jeans, vestidos y sudaderas. El roce entre telas ocurre principalmente durante el ciclo de lavado y centrifugado. Si la parte visible queda hacia adentro, el desgaste se concentra en el reverso.

Un vestido amarillo, una sudadera azul marino y un pantalón verde oliva cuelgan de una soga en un balcón con vegetación de fondo.
Tres prendas de vestir de distintos colores cuelgan con broches de madera en una soga de secado ubicada en un balcón. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Menos detergente evita residuos y tonos opacos

Usar más jabón no deja la ropa más limpia. El exceso de detergente puede quedarse en las fibras y formar una capa que apaga el color. También puede dificultar el enjuague, sobre todo en lavadoras con cargas grandes.

La dosis debe corresponder a la cantidad de ropa, el nivel de suciedad y las indicaciones del producto. Las fórmulas para prendas de color suelen estar diseñadas para limpiar sin blanqueadores agresivos. Los detergentes con cloro o agentes aclarantes pueden alterar los pigmentos.

El suavizante debe usarse con moderación. Algunas telas deportivas, prendas impermeables y piezas con elastano pierden propiedades si acumulan este producto. En esos casos, un enjuague completo y una carga equilibrada ofrecen mejores resultados.

No conviene llenar la lavadora hasta el límite. La ropa necesita espacio para moverse y enjuagarse. Una carga saturada aumenta el roce, retiene jabón y deja algunas prendas expuestas a manchas o zonas deslavadas.

Las toallitas atrapacolor pueden servir cuando hay duda sobre una prenda nueva, aunque no sustituyen una clasificación adecuada. Si una camisa sigue soltando pigmento después de varios lavados, debe mantenerse separada de colores claros.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La dosis debe corresponder a la cantidad de ropa, el nivel de suciedad y las indicaciones del producto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El secado también define cuánto dura el color

El sol directo puede desgastar los tonos, en especial en prendas negras, rojas, azul marino y de mezclilla. Secar la ropa a la sombra o en un sitio ventilado reduce la exposición a los rayos ultravioleta.

Las prendas deben tenderse al revés. Esta medida protege la superficie visible y evita que aparezcan áreas más claras en hombros, mangas o dobleces. Los jeans conservan mejor su apariencia cuando se secan extendidos o colgados por la pretina.

La secadora puede acelerar el deterioro si se utiliza a temperatura alta. El calor constante afecta fibras, elásticos y estampados. Un ciclo de baja temperatura o el secado al aire resulta más conveniente para ropa que se lava con frecuencia.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Antes de planchar, hay que revisar la etiqueta. El calor directo también puede apagar los tonos o dejar brillo sobre telas oscuras. Planchar por el reverso y usar una temperatura adecuada ayuda a conservar la intensidad del color durante más lavadas.

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