El cerebro de los mayores de 60 aprende más que el de los jóvenes cuando se entrena, revela estudio

La ciencia muestra que el cerebro de los adultos mayores sigue siendo capaz de aprender y adaptarse

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Infografía muestra cerebro humano con elementos gráficos, iconos de salud, cerebro, persona y texto que describe factores y barreras del aprendizaje en la vejez. Logotipo Infobae.
¿Es posible que el cerebro envejecido aprenda más que el joven? Evidencias recientes apuntan a que el entrenamiento adecuado puede generar beneficios amplios en adultos mayores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La idea de que el cerebro de los mayores de 60 años puede lograr beneficios de aprendizaje más amplios que el de los jóvenes cuando recibe entrenamiento cognitivo ha sido validada recientemente por un equipo de la Universidad de Montreal.

La investigación, publicada en mayo de 2026 y dirigida por el profesor Louis Bherer, compara el impacto de distintos programas de entrenamiento en adultos jóvenes y personas mayores, encontrando que los mayores de 60 años no solo mejoran en las tareas practicadas, sino que transfieren ese aprendizaje a otras habilidades, lo que sugiere una capacidad de reorganización cerebral que desafía la visión tradicional del envejecimiento como un proceso lineal de pérdida.

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El estudio, realizado con sesiones repetidas de ejercicios de memoria de trabajo y doble tarea, muestra que los adultos mayores pueden experimentar mejoras de transferencia hacia funciones cognitivas distintas, en contraste con los jóvenes, quienes concentran los beneficios en las tareas entrenadas.

Este hallazgo se apoya en la noción de compensación neural: con la edad, el cerebro reorganiza sus redes y recurre a mecanismos más generales para responder a desafíos cognitivos, permitiendo que el entrenamiento focalizado en una habilidad produzca efectos positivos en otras funciones.

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Universidad de Montreal: evidencia de transferencia lejana en mayores de 60

El equipo de la Universidad de Montreal diseñó un experimento en el que personas mayores y jóvenes participaron en dos tipos de entrenamiento: uno enfocado en memoria de trabajo y otro en la coordinación de tareas simultáneas.

Los mayores de 60 años que practicaron ejercicios de memoria de trabajo no solo mejoraron en esa área, sino que también incrementaron su rendimiento en pruebas de doble tarea, fenómeno identificado como transferencia lejana.

Los investigadores reportan que, tras varias semanas de entrenamiento, los adultos mayores redujeron su tiempo de reacción en tareas de atención aproximadamente en 90 milisegundos, un cambio relevante para este segmento etario, donde la velocidad de procesamiento suele disminuir con los años.

Los jóvenes, en cambio, muestran avances más limitados a las áreas practicadas, sin evidencias claras de transferencia lejana.

Grupo de seis adultos mayores haciendo rompecabezas, jugando a las cartas y usando una tableta en una mesa, con cerebros iluminados en azul.
Los mayores de 60 años que practicaron ejercicios de memoria de trabajo no solo mejoraron en esa área, sino que también incrementaron su rendimiento en pruebas de doble tarea, fenómeno identificado como transferencia lejana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Compensación neural y reorganización cerebral en el envejecimiento

La explicación de este fenómeno reside en la reorganización funcional del cerebro envejecido. La Universidad de Montreal postula que, a medida que avanza la edad, se pierde especificidad funcional en ciertas redes cerebrales.

Para compensar, el cerebro moviliza regiones adicionales, sobre todo en la corteza frontal, lo que facilita que un entrenamiento dirigido a una función beneficie otras habilidades.

Estudios de neuroimagen y revisiones como las de Denise Park documentan que los adultos mayores presentan patrones de activación cerebral más bilaterales y difusos.

Esta reorganización puede abrir nuevas oportunidades para la plasticidad y el aprendizaje en la vejez.

Evidencia de otras instituciones: plasticidad cerebral y salud cognitiva

La Universidad McGill, a través del ensayo INHANCE, aporta pruebas adicionales de la capacidad de adaptación cerebral en adultos mayores.

En este ensayo, un grupo de personas de 65 años o más utilizó durante diez semanas una aplicación digital de entrenamiento, BrainHQ, y mostró incrementos en la actividad del sistema colinérgico, relacionado con la atención y la memoria.

Los cambios medidos en el cerebro equipararon la actividad colinérgica a la de personas diez años más jóvenes, demostrando que el entrenamiento puede inducir mejoras neuroquímicas detectables.

Sin embargo, la eficacia de aplicaciones comerciales como BrainHQ no está demostrada al nivel de los programas validados en estudios clínicos.

El National Institute on Aging de Estados Unidos financió estudios como el ACTIVE, que siguió durante diez años a más de 2,000 adultos mayores, comprobando que el entrenamiento cognitivo puede reducir el declive en capacidades como razonamiento y velocidad de procesamiento.

Estas mejoras se mantienen, en parte, durante años, lo que refuerza la validez de la neuroplasticidad en edades avanzadas.

Esfera de cristal con modelo de cerebro brillante y rutas neuronales. Se lee "NEUROPLASTICIDAD" y "CRECIMIENTO". Documentos y libros en el fondo.
La neuroplasticidad se activa con retos motores novedosos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Factores que potencian el aprendizaje cerebral en la vejez

Instituciones como el National Institute on Aging y Harvard Medical School coinciden en que la plasticidad cerebral en la vejez depende de factores como la actividad física regular, la dieta saludable, el sueño adecuado y la participación en actividades intelectuales exigentes.

El ejercicio físico se asocia con el aumento de volumen en el hipocampo, una estructura clave para la memoria, y con mejoras en la salud vascular cerebral.

Plataformas como MindCrowd han resumido más de un centenar de estudios y estiman que unas 50 horas acumuladas de ejercicio en un periodo de cuatro a seis meses pueden traducirse en cambios cognitivos relevantes.

Harvard resalta el papel de la dieta mediterránea y la dieta MIND en la protección frente al deterioro cognitivo, así como la importancia del aprendizaje continuo y la participación social.

Limitaciones y matices: no todos los cerebros envejecidos aprenden igual

A pesar de los resultados prometedores, las instituciones científicas subrayan que la capacidad de aprendizaje en la vejez no es uniforme.

Factores como la salud general, el nivel de reserva cognitiva, la motivación y la presencia de enfermedades neurodegenerativas influyen en los beneficios obtenidos por el entrenamiento.

El National Institute on Aging advierte que la eficacia de las aplicaciones comerciales de entrenamiento cerebral no está aún demostrada al nivel de los programas validados en estudios clínicos.

La Sociedad Española de Neurología recomienda incluir intervenciones no farmacológicas, como el entrenamiento cognitivo, en la atención integral de las personas mayores, pero siempre como complemento a otras estrategias de salud y bajo supervisión profesional.

Infografía con un cerebro, neuronas, personas mayores practicando ejercicio, comiendo, durmiendo y leyendo. Incluye texto sobre hábitos saludables.
Hábitos para potenciar la actividad cerebral en adultos mayores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Envejecimiento saludable y políticas públicas

La Organización Mundial de la Salud promueve el concepto de envejecimiento saludable, que integra la salud física, mental y cognitiva, y subraya la necesidad de crear comunidades y servicios que fomenten la capacidad de las personas mayores para aprender y adaptarse.

El National Institute on Aging destaca la importancia de los programas comunitarios, el voluntariado y la educación permanente, que contribuyen a mantener la salud cerebral y a combatir el aislamiento social.

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