Los dos ingredientes básicos de la dieta mexicana que forman un escudo contra el cáncer

La dieta de la milpa suma aminoácidos y almidón resistente que actúan en varias rutas celulares, con respaldo epidemiológico y clínico citado por especialistas mexicanos

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El frijol es una de las principales fuentes de proteína vegetal, fibra y compuestos bioactivos de la cocina mexicana. Su consumo habitual se asocia con la prevención de enfermedades crónicas. (YouTube/@tvunam).

El maíz y el frijol, los dos ingredientes base de la dieta mexicana, contienen compuestos bioactivos que cuatro estudios científicos publicados entre 2024 y 2026 vinculan con la reducción del riesgo de cáncer.

Los estudios documentan que los polifenoles y proteínas del frijol tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, y que las dietas basadas en este alimento reducen la incidencia de tumores y promueven la apoptosis —muerte natural de células dañadas— en modelos experimentales.

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México concentra 7.7% del consumo mundial de frijol, lo que lo ubica como el tercer mayor consumidor a nivel global, según una revisión científica publicada en la revista Biology.

Ilustración plana de una tortilla de maíz azul y amarillo con mazorcas y frijoles entrelazados, orbitando chiles rojos, jitomate, aguacate, nopal y quelites verdes.
La dieta de la milpa —basada en maíz, frijol, calabaza y chile— es reconocida por investigadores mexicanos como un patrón alimentario funcional con respaldo epidemiológico y clínico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El frijol reduce el riesgo de cáncer de colon, según la revista Biology

La revisión publicada en la revista Biology, y disponible en la plataforma PubMed Central, sintetiza décadas de investigación sobre el n sobre el frijol común.

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El documento señala que variedades mexicanas como el Negro San Luis son especialmente ricas en flavonoides, entre ellos quercetina y kaempferol.

Los flavonoides son compuestos naturales presentes en frutas, verduras y leguminosas que actúan como antioxidantes y tienen propiedades antiinflamatorias.

Ilustración de tres tacos de frijoles abiertos con queso rallado y cilantro fresco, presentados en un plato ovalado con diseño floral sobre un fondo blanco texturizado.
El maíz y el frijol son dos ingredientes base de la dieta mexicana con amplio respaldo científico en prevención de enfermedades crónicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los datos epidemiológicos reunidos por los autores muestran una relación inversa entre el consumo habitual de frijol y el riesgo de tres tipos de cáncer: colon (reducción de hasta 47%), próstata (aproximadamente 22%) y mama (aproximadamente 67%).

Además, se encontraron en los frijoles propiedades pro-apoptóticas —es decir, capaces de inducir la muerte natural de células dañadas— en estudios de laboratorio.

Cuatro científicos con batas blancas y guantes azules observan proyecciones holográficas de un hígado, células y ADN en un laboratorio futurista de tonos azules.
Cuatro estudios publicados entre 2024 y 2026 documentan los mecanismos mediante los cuales el maíz y el frijol actúan sobre células cancerosas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores indican que estos porcentajes provienen de estudios epidemiológicos y modelos preclínicos, y que se requieren ensayos clínicos controlados para confirmar causalidad.

Cómo el frijol detiene el crecimiento de células cancerosas

Investigadores del Tecnológico Nacional de México publicaron en la revista CienciaUAT un análisis sobre los péptidos bioactivos de las semillas de frijol común.

Los autores documentan que el consumo de frijol “podría correlacionarse con un menor riesgo de desarrollar cáncer” al inducir detención del ciclo celular y apoptosis en cultivos celulares.

Cuencos con frijoles negros, avena y cebolla picada en una tabla de cortar, con un manojo de cilantro y varias pilas de especias molidas.
México concentra 7.7% del consumo mundial de frijol, según una revisión publicada en la revista Biology en 2026. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las propiedades centrales demostradas en el estudio son antioxidantes, antihipertensivas y antidiabéticas.

Los investigadores del Tecnológico Nacional enmarcan sus hallazgos en la búsqueda de alimentos funcionales para enfermedades crónicas.

Los compuestos del maíz que bloquean el desarrollo del cáncer

Investigadores del Área Académica de Química de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y de la Unidad Mérida de la UNAM publicaron una revisión que analizó 33 estudios realizados entre 2018 y 2025.

El estudio identifica en el maíz antocianinas, carotenoides, polifenoles, fitoesteroles, fibra dietética y almidón resistente.

Infografía con un maíz, estructuras moleculares, células, intestino, material de laboratorio, mapa de México y manos con mazorcas de colores variados.
Investigadores de México hallaron compuestos en el maíz relacionados con la prevención de cáncer y otras enfermedades crónicas, promoviendo el consumo de variedades nativas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos mecanismos, señalan los autores, “están vinculados a la prevención y control del cáncer, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, obesidad y enfermedad renal crónica”.

Los investigadores advierten que la evidencia preclínica es sólida pero los estudios clínicos en humanos siguen siendo escasos.

Mujer cocina tortillas de maíz en comal de barro sobre fuego de leña. Hay un molcajete, cuencos con salsas y una pila de tortillas.
El frijol aporta lisina y triptófano, aminoácidos que el maíz no contiene en cantidad suficiente, lo que hace que ambos alimentos se complementen nutricionalmente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Indican que promover el consumo de variedades nativas de maíz en México podría contribuir a estrategias de salud pública.

Por qué comer maíz y frijol juntos protege más que comerlos por separado

Un artículo publicado en la revista Frontiers in Nutrition, firmado por investigadores de la Universidad de Guadalajara, la Universidad Veracruzana, la Universidad de Monterrey y el Instituto Politécnico Nacional, propone la dieta de la milpa como patrón alimentario funcional con respaldo epidemiológico y clínico.

La dieta de la milpa está basada en maíz, frijol, calabaza y chile.

Un taco de frijol y nopal abierto sobre una tortilla de maíz en un plato de barro terracota. Contiene frijoles negros, nopales, aguacate, salsa y cebolla blanca.
Investigadores del Tecnológico Nacional de México documentaron en 2024 que los compuestos del frijol inducen la muerte de células cancerosas e inhiben la carcinogénesis en modelos animales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores documentan que esta combinación ofrece protección contra “cánceres específicos”, junto con enfermedades cardiovasculares y renales.

El frijol aporta lisina y triptófano, aminoácidos que el maíz no contiene en cantidad suficiente.

Infografía con texto e ilustraciones sobre la combinación de maíz y frijol, mostrando maíz, frijol, órganos, moléculas, plantas y cuenco de alimentos.
La combinación de maíz y frijol en la dieta de la milpa, respaldada por estudios en México, ofrece protección contra enfermedades cardiovasculares, renales y ciertos tipos de cáncer. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El maíz procesado mediante nixtamalización —cocción con hidróxido de calcio— genera almidón resistente que alimenta las bacterias beneficiosas del intestino.

Los investigadores describen este efecto combinado como una “polifarmacia natural”: actúa sobre varios procesos metabólicos al mismo tiempo, a diferencia de un medicamento convencional que apunta a uno solo.

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