Por qué sentimos mariposas en el estómago cuando nos enamoramos, esto dice la ciencia

Estudios médicos revelan que el enamoramiento genera cambios neurobiológicos medibles entre el cerebro y el sistema digestivo, confirmando la conexión entre emoción y cuerpo

Guardar
Google icon
Ilustración en acuarela de un torso humano que muestra el abdomen con varias mariposas azules, naranjas y moradas de diferentes tamaños.
Sentir mariposas en el estómago es más que una metáfora romántica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sensación de mariposas en el estómago durante el enamoramiento está documentada como una respuesta física del eje intestino-cerebro, según estudios avalados por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos.

Esta manifestación, que muchos asocian con la poesía y la tradición romántica, es en realidad una consecuencia neurobiológica de la comunicación entre el cerebro y el sistema digestivo ante emociones intensas.

PUBLICIDAD

El sistema nervioso entérico, conocido como el “segundo cerebro”, fue descrito por Michael D. Gershon en The Second Brain: A Groundbreaking New Understanding of Nervous Disorders of the Stomach and Intestine, obra publicada en 1998 y citada por la Biblioteca Nacional de Medicina.

Gershon identificó más de 100 millones de neuronas en el tracto gastrointestinal, capaces de operar de manera autónoma respecto al sistema nervioso central.

Esta red neuronal se comunica con el cerebro a través del nervio vago, permitiendo que las emociones tengan manifestaciones físicas inmediatas en el abdomen.

PUBLICIDAD

El eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y las respuestas físicas del enamoramiento

Las investigaciones de Emeran Mayer, difundidas en Clinical Gastroenterology and Hepatology en 2014, demuestran que el enamoramiento activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.

Este eje desencadena la liberación de catecolaminas, como la adrenalina y la noradrenalina, que generan cambios notables en el flujo sanguíneo y la motilidad del estómago.

El estrés emocional, según el artículo firmado por Farhadi, Banan, Fields y Keshavarzian en Journal of Gastroenterology and Hepatology en 2003, puede provocar vasoconstricción esplácnica y detención temporal del movimiento gástrico, lo que produce la clásica sensación de vacío o aleteo abdominal.

Cuando una persona experimenta las etapas iniciales del enamoramiento, el cerebro interpreta la situación como un evento de alta relevancia biológica.

La activación del sistema simpático genera la liberación de hormonas relacionadas con la alerta y la preparación para la acción, como ocurre en la reacción de lucha o huida.

El aparato digestivo responde a esta señal disminuyendo temporalmente su actividad, lo que contribuye a que la sensación de mariposas sea tan marcada.

Silueta de cuerpo humano con vista lateral de cabeza. Se ven el cerebro, el hipotálamo, la hipófisis, las glándulas suprarrenales, los riñones y flechas de conexión.
El enamoramiento activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El papel de la amígdala y la interpretación emocional

La amígdala cerebral es responsable de procesar los estímulos emocionales y activar respuestas autonómicas que impactan en el tracto gastrointestinal.

El estudio The Emotional Motor System de Holstege, Georgiadis y Paans, publicado en 1996, detalla cómo la amígdala puede inducir espasmos y cambios en la circulación abdominal frente a emociones como la anticipación, la incertidumbre o la atracción romántica.

La interacción entre la amígdala y el sistema nervioso entérico explica por qué las emociones intensas tienen manifestaciones físicas inmediatas, una característica evidente en quienes atraviesan las primeras fases del enamoramiento.

Las señales nerviosas viajan rápidamente entre el cerebro y el intestino, lo que permite que cambios en el estado de ánimo se reflejen directamente en el sistema digestivo.

Neurotransmisores y química cerebral en la experiencia amorosa

La dopamina, junto con la serotonina y la noradrenalina, juega un papel central en la experiencia neurobiológica del enamoramiento, según el artículo Neurobiology of Love de Semir Zeki y John Paul Romaya en FEBS Letters, publicado en 2010.

El aumento de dopamina y noradrenalina produce sensaciones de euforia, motivación y ansiedad, mientras que la reducción temporal de serotonina se asocia a pensamientos obsesivos y a una atención focalizada en la persona amada.

Estas reacciones químicas se reflejan tanto en el comportamiento como en las respuestas físicas del cuerpo.

El aparato digestivo, como parte esencial del eje intestino-cerebro, es altamente sensible a estos cambios bioquímicos, lo que refuerza la percepción de mariposas en el estómago durante encuentros románticos o ante la expectativa de ver a la persona deseada.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El aparato digestivo, como parte esencial del eje intestino-cerebro, es altamente sensible a estos cambios bioquímicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Influencia de la microbiota y la comunicación bidireccional

La microbiota intestinal también contribuye a la sensibilidad emocional y a la percepción de síntomas viscerales asociados a las emociones.

El estudio Microbiota-Gut-Brain Axis and the Central Nervous System, coordinado por Carabotti, Scirocco, Maselli y Severi y publicado en 2015, confirma que los cambios en la flora bacteriana pueden modular la sensibilidad del eje intestino-cerebro y la intensidad de las respuestas emocionales.

Esta comunicación no es unidireccional: los estados emocionales pueden alterar el equilibrio de la microbiota y, a su vez, la composición bacteriana puede modificar la reactividad emocional y la percepción de sensaciones físicas en la región abdominal.

El eje intestino-cerebro explica la reacción física

El trabajo The Brain-Gut Axis: From Basic Understanding to Treatment of Functional GI Disorders, firmado por Emeran Mayer en 2011, concluye que el sistema nervioso central interpreta el enamoramiento como un evento biológicamente relevante y activa una reacción de estrés que afecta el aparato digestivo.

La vasoconstricción, la alteración de la motilidad gástrica y los cambios neuroquímicos se traducen en la vivencia física de mariposas en el estómago.

La vivencia de mariposas en el estómago al enamorarse es una manifestación fisiológica real, documentada por la investigación biomédica, que refleja el diálogo constante entre el sistema nervioso, las hormonas, la microbiota intestinal y el aparato digestivo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD