El hábito que tienes al hacer la cama que favorece la proliferación de ácaros

Una rutina que parece inofensiva puede estar convirtiendo tu cama en el ambiente ideal para millones de organismos microscópicos ligados a la rinitis, el asma y la conjuntivitis alérgica

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Ilustración gouache. Vista cenital de figura adulta durmiendo boca arriba en cama deshecha, con almohada en cabeza y rodillas. Colores: azul, blanco, terracota, gris.
Los ácaros del polvo doméstico son la principal causa de alergia respiratoria en México, por encima del 50% de los casos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hay algo que millones de personas hacen cada mañana, casi sin pensarlo, convencidas de que es lo correcto.

Lo aprendieron en casa, lo refuerzan cada día y lo asocian con orden y limpieza. La ciencia, en cambio, tiene una lectura distinta de ese gesto cotidiano.

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Los ácaros del polvo son el alérgeno con mayor prevalencia en México: están presentes en más del 50% de los casos, sin importar la región geográfica.

Investigadores del Hospital Ángeles Puebla y la Universidad Anáhuac analizaron mil 531 pruebas de reactividad cutánea en pacientes con rinitis alérgica.

Primer plano de una lupa sobre un colchón beige sucio, mostrando varios ácaros de polvo, fibras y partículas oscuras de suciedad.
La rinitis alérgica afecta entre el 10 y el 20% de la población general en el mundo, según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados, publicados en 2025 en la Revista Alergia México, son contundentes: Dermatophagoides pteronyssinus, (la especie de ácaro más común) encabezó la lista con 59.5% de los casos positivos.

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El ácaro detrás de la mayoría de las alergias respiratorias que se reproduce en tu cama

Los ácaros del polvo son criaturas invisibles a simple vista: miden apenas 0.4 milímetros.

Se alimentan de las células muertas de piel que los humanos y las mascotas desprenden a diario, según la revisión clínica Dust Mite Allergy publicada en la plataforma médica StatPearls por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos.

Su presencia en los hogares es extendida: alrededor del 84% de las viviendas en Estados Unidos registra niveles detectables de estos organismos.

Mujer de cabello oscuro en camisa blanca y jeans extiende sábanas blancas sobre una cama. Un gran ventanal muestra edificios; se ven plantas y una cómoda.
Los síntomas de alergia a los ácaros son más frecuentes durante la noche y al despertar, cuando la exposición a los alérgenos del colchón y las almohadas es mayor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El NIH también documenta en StatPearls las condiciones que necesitan para prosperar: temperatura de alrededor de 21 °C y humedad relativa cercana al 70%.

Bajo esas condiciones, cada ácaro produce aproximadamente 20 gránulos fecales por día.

Son esas partículas y no el ácaro en sí, las que al inhalarse desencadenan las reacciones alérgicas: rinitis, conjuntivitis, eczema y asma.

Una persona en casa, a punto de estornudar, se cubre la nariz con un pañuelo, mientras la luz del sol entra por una ventana e ilumina el polvo en el aire.
Los ácaros necesitan una humedad relativa cercana al 70% y una temperatura de alrededor de 21 °C para reproducirse. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El colchón, las almohadas y la ropa de cama concentran exactamente esas condiciones.

Durante el sueño, el cuerpo humano libera calor y humedad de forma constante. Al despertar, las capas de sábanas y cobertores retienen ese microclima generado durante la noche.

El hábito al hacer la cama que acelera la proliferación de ácaros

El mecanismo fue demostrado por el doctor Stephen Pretlove, investigador de la Universidad de Kingston en Londres.

Su equipo desarrolló un modelo higrotérmico-poblacional para predecir cómo la temperatura y la humedad dentro de la cama afectan las poblaciones de los ácaros.

El hallazgo: hacer la cama de inmediato al levantarse atrapa el calor y la humedad corporal acumulados durante la noche bajo las cobijas.

Un hombre y una mujer sonrientes, de pie a cada lado de una cama blanca, extienden un edredón estampado con motivos verdes, dorados y blancos.
El colchón, las almohadas y la ropa de cama son los sitios del hogar con mayor concentración de ácaros del polvo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese microclima es exactamente el que los ácaros necesitan para hidratarse y reproducirse.

Dejar la cama sin tender tiene el efecto contrario. La humedad se evapora, las condiciones se vuelven menos favorables y la población de ácaros disminuye.

Pretlove señaló en el comunicado oficial de la Universidad de Kingston que los ácaros dependen de absorber agua del ambiente para sobrevivir, y que algo tan simple como no tender la cama durante el día basta para deshidratarlos.

Imagen macro de ácaros del polvo beige con patas y bacterias cilíndricas verdes y púrpuras sobre la superficie de un colchón con textura de tejido.
Cada ácaro produce aproximadamente 20 gránulos fecales por día. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué hacer para que los ácaros no proliferen en tu hogar

El Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS) de Estados Unidos indica, en su página oficial, que aunque es imposible eliminar por completo a los ácaros del polvo, sí es posible reducir su población.

Entre sus recomendaciones oficiales, el NIEHS propone mantener la humedad del hogar en 50% o menos mediante deshumidificador o aire acondicionado.

Primer plano de una persona limpiando un colchón blanco con una aspiradora de mano negra y gris, visiblemente eliminando suciedad marrón de la superficie.
Un filtro HEPA atrapa partículas de hasta 0.1 micrones, incluidos los gránulos fecales de los ácaros. (Imagen Ilustrativa Infobae)

También indica lavar toda la ropa de cama una vez a la semana en agua caliente, entre 54 y 60 °C, usar fundas antiácaros en colchones y almohadas, y aspirar con filtro HEPA.

Un filtro HEPA es un sistema de filtración que atrapa partículas microscópicas que una aspiradora convencional dejaría escapar de vuelta al aire, entre ellas los gránulos fecales de los ácaros.

Una mano frota un paño blanco sobre un colchón de color claro en una habitación iluminada por la luz del sol que entra por una ventana. Artículos de limpieza en segundo plano.
Los ácaros del polvo no son visibles a simple vista: miden apenas 0.4 milímetros y se alimentan de células muertas de piel humana y de mascotas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para la ropa de cama que no tolera el lavado con agua caliente, el Instituto ofrece una alternativa: congelarla durante la noche.

El frío extremo mata a los ácaros sin necesidad de calor, de acuerdo con la institución.

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