Lo que los expertos recomiendan comer por las mañanas para evitar picos de azúcar (y no es avena)

Instituciones de salud y estudios científicos apuntan a los mismos alimentos para controlar la glucosa desde temprano

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Ilustración en acuarela de una mujer con cabello negro y delantal claro revolviendo una sartén vacía con vapor en una estufa a gas, en una cocina con una ventana que da a árboles.
Quienes omiten el desayuno de forma habitual tienen 26% más riesgo de presentar azúcar elevada en sangre, de acuerdo conun análisis publicado en Nutrients. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo primero que se le da al cuerpo al despertar determina en gran medida cómo funciona el metabolismo el resto del día: define los niveles de energía, la concentración y hasta el peso corporal.

El problema no siempre es saltarse el desayuno. También es qué se desayuna.

Un café con pan dulce o un jugo de caja pueden disparar la glucosa en sangre y derrumbarla minutos después, generando más hambre, más antojos y más fatiga.

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Ilustración plana de una persona en el centro de un círculo de flechas que representa la secuencia alimentaria: verduras, frutas, pescado, huevos, aguacate, frutos secos y cereales.
No todas las personas con niveles de glucosa elevados tienen diabetes: la alimentación desde temprano influye en cualquier persona. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Quienes no desayunan o lo hacen mal tienen 26% más riesgo de presentar azúcar elevada en sangre, según un análisis publicado en la revista científica Nutrients, disponible a través del repositorio digital PubMed Central del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos.

El análisis revisó 9 estudios con más de 118 mil participantes.

El azúcar añadida en el desayuno deteriora la sensibilidad a la insulina con el tiempo

Lo que ocurre a nivel hormonal es directo: un desayuno cargado de azúcar provoca un pico de insulina.

El cuerpo responde almacenando grasa, la glucosa cae en picada y el hambre regresa antes del mediodía.

Con el tiempo, de acuerdo con el estudio de Nutrients, esa dinámica deteriora la sensibilidad a la insulina y acumula grasa abdominal.

Ilustración de un hombre administrándose una inyección subcutánea en el abdomen con un inyector tipo pluma, se ven sus manos, torso y la pluma.
Los efectos de elegir mal el desayuno no siempre se notan de inmediato, pero se acumulan con el tiempo.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El mismo análisis señala que el desorden en los niveles de colesterol y triglicéridos aumenta 13% en quienes omiten el desayuno.

Además, quienes lo hacen de forma habitual tienen 10% más probabilidad de desarrollar síndrome metabólico, condición que agrupa obesidad abdominal, glucosa alta, presión elevada y colesterol alterado, y que dispara el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón.

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El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierte en un boletín informativo que omitir o desayunar mal también provoca fatiga, mareos y bajo rendimiento cognitivo.

Ilustración 3D de un torso humano, mostrando músculos y una gran acumulación de grasa abdominal de color rojo intenso, sobre un fondo azul claro.
El desayuno es la primera oportunidad del día para cuidar la salud metabólica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La misma institución indica que el desayuno debe aportar entre 20% y 35% de la energía total del día.

Lo que los expertos recomiendan comer por las mañanas para evitar picos de azúcar

La combinación que los especialistas en nutrición señalan como más efectiva para estabilizar la glucosa desde temprano es la que une proteína, fibra y grasas saludables.

Esos tres nutrientes, de acuerdo con información de la institución médica Mayo Clinic, ayudan a regular la absorción de glucosa y a mantener la energía por más tiempo.

Los huevos revueltos con espinaca y aguacate son una de las opciones que se alinean a las recomendaciones de los especialistas.

Ilustración plana de persona mayor sonriente leyendo, rodeada de burbujas con frutas, verduras, pescado, agua, cereales, y símbolos de corazón, cerebro y músculos.
Lo que se desayuna define en buena medida cómo funciona el metabolismo el resto del día. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La espinaca aporta magnesio, mineral clave para la regulación de la insulina y el metabolismo de la glucosa.

La grasa del aguacate retrasa la absorción de azúcar y prolonga la saciedad.

Los frutos rojos —fresas, moras o arándanos— suman antioxidantes sin elevar la glucosa de forma brusca.

Vista aérea de un desayuno con dos huevos pasados por agua, dos cuencos de yogur con frutos rojos y semillas, tostadas con salmón ahumado y un vaso de leche.
Quienes omiten el desayuno tienen 10% más probabilidad de desarrollar síndrome metabólico, según Nutrients. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La avena se aprovecha mejor cuando se combina con otros nutrientes

El cuerpo pasa varias horas sin recibir alimento durante la noche, dependiendo de cuánto duerma cada persona.

Al despertar, el metabolismo espera combustible. Lo que se le da en ese primer momento define cómo funciona todo lo demás: el nivel de energía, la concentración, el peso y hasta el estado de ánimo.

Silueta de cuerpo humano azul con un brillo central anaranjado, rodeada de dos pescados, huevos, yogur, tazas de café y té, y botellas de aceite y vinagre.
El IMSS recomienda distribuir la ingesta en 4 o 5 tiempos al día para reducir el riesgo de obesidad y desequilibrios metabólicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El IMSS recomienda combinar los tres grupos del Plato del Bien Comer en cada desayuno: verduras y frutas para aportar fibra, cereales integrales como la avena, y leguminosas o alimentos de origen animal —huevo o lácteos naturales— para obtener proteína de calidad.

Esa combinación frena la absorción de glucosa y evita el pico de insulina que genera el azúcar refinada.

Ilustración plana de una persona levantando una mancuerna. A su alrededor se ven una banana, barrita de cereal, pollo, leche, agua, pan, manzana y un trozo de carne.
El síndrome metabólico agrupa obesidad abdominal, glucosa alta, presión elevada y colesterol alterado, y dispara el riesgo de diabetes tipo 2, según Nutrients. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La misma institución recomienda distribuir la ingesta en 4 o 5 tiempos al día, en lugar de concentrar todo en una o dos comidas, lo que también reduce el riesgo de obesidad y los desequilibrios metabólicos asociados a saltarse comidas.

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