Roberto Montenegro en el Museo Palacio de Bellas Artes: todo sobre la exposición sobre muralismo fuera de la norma

A través de más de 90 piezas, la exposición ofrece una nueva lectura de la obra del artista mexicano, superando las etiquetas tradicionales

Guardar
Google icon
Museo Palacio de Bellas Artes
La exposición presenta más de 90 piezas que relee la obra de Roberto Montenegro más allá de las etiquetas tradicionales, con foco en su exploración de distintas masculinidades, sus códigos visuales disidentes y su postura pacifista ante los conflictos del siglo XX. (Museo Palacio de Bellas Artes)

El Museo del Palacio de Bellas Artes presenta Roberto Montenegro. Muralismo fuera de la norma, una exposición que relee la obra del artista jalisciense más allá de las etiquetas con que la historia del arte lo encasilló durante décadas. La muestra, organizada por la Secretaría de Cultura y el INBAL, reúne más de 90 piezas y se estructura en nueve núcleos temáticos que abarcan el periodo 1922–1934.

La curaduría, a cargo de Daniel Garza Usabiaga, pone en el centro tres ejes que la historiografía tradicional había minimizado: la exploración de distintas masculinidades, el uso de códigos visuales vinculados con la cultura homosexual y la dimensión pacifista de su producción. El resultado es un retrato más complejo del artista que recibió el Premio Nacional de Artes en 1967.

PUBLICIDAD

El árbol de la vida y la censura que reescribió un mural

Museo Palacio de Bellas Artes
Por primera vez, tres fragmentos del mural que Montenegro realizó en el Antiguo Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo se exhiben fuera de su contexto original. (Museo Palacio de Bellas Artes)

El punto de partida de la muestra es también uno de sus hallazgos más reveladores. El primer mural que José Vasconcelos le comisionó, El árbol de la vida (1922), fue censurado porque el personaje central aludía a San Sebastián, imagen históricamente asociada con la cultura visual homosexual. Montenegro tuvo que sustituirlo por una figura hierática con armadura.

La exposición recupera el registro fotográfico del estado original de la obra, antes de esa intervención forzada. Es la primera vez que el público puede ver en paralelo la intención del artista y la versión que sobrevivió a la presión de la época.

PUBLICIDAD

Nueve núcleos, un artista sin casilla fija

La muestra avanza desde ese origen censurado hacia la amplitud del universo Montenegro. El núcleo Ambigüedad documenta cómo el artista utilizó recursos teatrales y simbólicos para sugerir significados que la censura no lograba atrapar del todo, como en Bar Papillón (La vida del Arlequín) (1934).

Retrato agrupa representaciones de figuras femeninas que desafiaban las normas de su tiempo: Sor Juana Inés de la Cruz, Frida Kahlo, Luisa Casati Stampa, Pita Amor, Dolores Olmedo y Gabriela Mistral. Humanismo expone su postura ante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea, con obras como Hecatombe (1939) y Síntesis (1939), donde Montenegro retrató a Hitler y Mussolini como objetos de crítica.

Tres fragmentos de mural fuera de su contexto original por primera vez

Uno de los momentos más inusuales de la exposición ocurre en el núcleo Reconstrucción. Tres fragmentos del mural que Montenegro realizó en la bóveda del cubo de la escalera del Antiguo Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo se exhiben separados de su ubicación original: Maestra rural, el retrato del cineasta ruso Sergei Eisenstein y Desarme, escena en que un obrero intercambia armas por herramientas de construcción.

Museo Palacio de Bellas Artes
Roberto Montenegro. Muralismo fuera de la norma documenta cómo el artista jalisciense usó el art decó, figuras andróginas y recursos teatrales para eludir la censura de su época, en una muestra que abarca el periodo 1922–1934 y se divide en nueve núcleos temáticos. (Museo Palacio de Bellas Artes)

Los fragmentos fueron extraídos mediante la técnica del strappo. El proceso de preservación está a cargo del CENCROPAM.

Art decó, esferas y una identidad en construcción permanente

El núcleo Alegoría del viento muestra la influencia del art decó en Montenegro a través de un ángel andrógino cuya túnica imita una columna arquitectónica, recurso que el artista usó para eludir, una vez más, la censura sobre la figura masculina. El mural, desprendido y restaurado, ingresó a la colección permanente del Museo del Palacio de Bellas Artes en 1965.

El recorrido cierra con Auto reflexión, una serie de autorretratos en esferas de cristal donde el entorno cambia pero la esfera permanece. Se exhibe por primera vez Autorretrato (s.f.), de doble vista.

La muestra incluye actividades mediadas, charlas, sesiones de dibujo y recorridos por murales. El catálogo, coeditado con la Fundación Jenkins, reúne ensayos de Mónica López Velarde Estrada, Isaac Porcayo, Carlos Segoviano y Garza Usabiaga.

La exhibición podrá visitarse de martes a domingo, en horario de 10:00 a 18:00 horas, en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD