UNAM advierte: 80% de quienes buscan cirugías estéticas padecen trastorno dismórfico

La motivación para someterse a cirugía estética suele estar influida por molestias psicológicas y la presión generada por redes sociales

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Las preocupaciones por defectos físicos menores, como acné o cicatrices, motivan la mayoría de los procedimientos estéticos. | (CRÉDITO: Gemini IA, imagen creada con IA con fines ilustrativas)
Las preocupaciones por defectos físicos menores, como acné o cicatrices, motivan la mayoría de los procedimientos estéticos. | (CRÉDITO: Gemini IA, imagen creada con IA con fines ilustrativas)

Mariblanca Ramos Rocha, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), alertó sobre la alta prevalencia de trastorno dismórfico corporal entre quienes buscan someterse a cirugías estéticas.

Según Ramos Rocha, entre el 75 y el 80 por ciento de estos pacientes presenta preocupaciones por “defectos físicos que suelen carecer de importancia para los demás”, como pueden ser arrugas, acné, cicatrices y vello excesivo; pueden determinar la decisión de someterse a procedimientos cosméticos, aunque la cultura también influye en estas decisiones.

La importancia de detectar la motivación para cirugías

Ramos Rocha explicó que, desde la primera consulta, resulta fundamental que el médico identifique la motivación que lleva al paciente a buscar una intervención estética.

Un cirujano plástico, vistiendo uniforme azul y mascarilla, examina la nariz de una paciente joven con un otoscopio en un consultorio moderno.
Un cirujano plástico en uniforme azul y mascarilla examina detenidamente el rostro de una paciente joven con un otoscopio en una moderna clínica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dicha motivación puede responder a molestias reales o psicológicas, y en ocasiones, estar influenciada por la presión del contenido que se difunde a través de redes sociales.

La especialista subrayó que el cirujano debe brindar asistencia de calidad, lo que implica que se explique con detalle el procedimiento, riesgos, alternativas y recomendaciones y, si es necesario, objetar el deseo del paciente cuando este se basa en expectativas poco realistas.

La profesora enfatizó que una de las críticas habituales hacia la cirugía estética radica en que generalmente se trata de personas sanas cuyo objetivo es modificar su imagen. Señaló que el deseo de cambio se transforma en una fuente de placer para quienes buscan ser diferentes.

Subrayó que la relación entre el trastorno dismórfico corporal y otros problemas de salud mental: entre 12 y 46 por ciento de los casos se asocian a depresión, mientras que se han identificado alteraciones de la personalidad como la limítrofe, paranoide, evitativa, obsesiva y dependiente.

Ramos Rocha añadió que el cambio de apariencia puede impactar directamente en la calidad de vida de las personas, ya que el concepto de belleza se encuentra condicionado por patrones sociales.

Cuando intervienen factores adicionales, como problemas mentales: desánimo, falta de información o coacción, aumenta la propensión a realizarse procedimientos plásticos complejos.

La docente de Historia y Filosofía de la Medicina de la UNAM indicó que este fenómeno se observa tanto en países de América Lastina como en regiones asiáticas, donde se ha detectado una tendencia a la “occidentalización” de los rasgos físicos, ejemplificada en el incremento de cirugías para agrandar los ojos.

Influencia social, estereotipos y presión mediática entre jóvenes

Una aguja inyectando botox en una mujer - (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El interés por una cirugía estética entre adolescentes está directamente ligado a la influencia de redes sociales y la exposición a ideales de belleza difundidos por los medios, señaló Daniel Castillo Aguilar, egresado de la Facultad de Medicina y miembro de la Mesa Directiva de la Asociación Mexicana de Labio y Paladar Hendido y Anomalías Craneofaciales. Esta presión social impulsa a algunos menores a buscar modificar su cuerpo, usualmente por motivos de moda o deseo de pertenencia.