El Chico Detergente en la CCXP 2026: límites creativos, dos seudónimos y vivir de la ilustración

El dibujante se dio a conocer con su primer cómic romántico llamado Amar es

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Primer plano de un hombre con chaqueta amarilla y camisa negra, sosteniendo un lápiz digital cerca de su nariz en un estudio. Un monitor y una luz de aro son visibles detrás
Ramírez imparte cursos, diplomados y talleres de ilustración ((Instagram/@chicodetergente))

El Chico Detergente renunció a una plaza de maestro con jubilación en Sinaloa para dedicarse a la ilustración.

Hoy, más de 15 años después, forma parte del Artists’ Valley de la CCXP México 2026, donde Infobae México tuvo la oportunidad de conocer su trayectoria.

El segundo seudónimo del ilustrador está enfocado en contenido para adultos, espacio creativo donde explora otro tipo de público.

Aarón Ramírez mantiene un enfoque pedagógico y además de abrir comisiones y tener presencia en eventos como La Mole, también imparte cursos a nuevos ilustradores.

En la CCXP 2026 no presentó publicaciones nuevas, pero sí llevó obra tradicional que nunca había circulado en eventos.

Algunos de los lectores que se acercaron a su mesa —la número 13— lo conocen desde que cursaban la preparatoria. “Estaba yo en la prepa cuando te conocí y ahorita ya vengo con hijos”, le dijeron. Quince años de carrera, contados de frente.

Imagen promocional con un personaje de cómic en blanco y negro, y texto que anuncia la participación en CCXP 2026 Artists' Valley, mesa C13
Aarón Ramírez, conocido como El Chico Detergente, forma parte del Artists’ Valley de la CCXP México 2026, consolidando más de quince años de carrera. ((Instagram/@chicodetergente))

De dónde surgió El Chico Detergente

Su trayectoria académica no sigue el camino habitual de los ilustradores. Es licenciado en Educación Especial con especialidad en audición y lenguaje, y trabajó para la Secretaría de Educación Pública como docente de primaria durante varios años en Sinaloa.

A los siete años en el aula lo ascendieron a asesor técnico: era el encargado de impartir talleres a otros maestros en los consejos técnicos escolares.

Mientras ejercía ese cargo, comenzó a ilustrar en paralelo. La decisión de renunciar llegó cuando la solvencia económica de la ilustración le dio margen suficiente y la distancia de sus hijas —que vivían en Tepic mientras él trabajaba en Sinaloa— se volvió insostenible. “Llegó un momento en que dije: ‘Pues no está chido, mis hijas creciendo allá y yo trabajando acá’”, recordó.

El primer cómic que lo catapultó

Su aprendizaje fue completamente autodidacta. Empezó a mano limpia y fue preguntando a colegas cómo funcionaba la industria.

El primer trabajo que publicó, Amar es, le dio proyección internacional en un momento en que las redes sociales apenas comenzaban a masificarse. “Me catapultó en muy buena medida”, dijo. “Ni siquiera yo estaba en ese nivel capacitado para hacer ese tipo de cosas. Me empujó la vida a que llegara”.

Ilustración de una pareja joven, sonriente y abrazada, bailando. La mujer tiene cabello rojo y el hombre cabello oscuro. Texto '10 AÑOS' y 'AMAR ES... BAILAR!'
El primer cómic que lo proyectó internacionalmente fue 'Amar es', publicado cuando las redes sociales estaban en auge ((Instagram/@chicodetergente))

En aquel entorno inicial, los referentes en numeritos eran pocos: Jordi Papier, Betinorama y Alejandra Gámez.

El dibujante imparte diplomados de ilustración, prepara a nuevos artistas para los aspectos que él tuvo que aprender de forma autodidacta: interpretación de guion, construcción de portafolio, manejo de redes y, sobre todo, la economía real de los eventos presenciales.

“Es saber que tienes que venir cargando maletas si eres de fuera, es saber que tienes que buscar donde quedarte, que es muy costoso, que no nomás es ir a vender a un puesto”, advierte a sus alumnos constantemente. Para un artista foráneo, la inversión puede rondar fácilmente entre 10 mil y 15 mil pesos sin garantía de recuperarla.

Un alter ego para contenido erótico

Junto a El Chico Detergente opera un segundo seudónimo, el Gansoman, dedicado al contenido para adultos.

Estudio de oficina en casa con escritorio, silla gaming, dos monitores, portátil, micrófono y una impresora, con paredes decoradas con arte y estanterías de figuras
Así es el espacio de trabajo de Chico Detergente ((Instagram/@chicodetergente))

La separación no es legal sino editorial: mezclar ambos perfiles confundiría a audiencias con expectativas distintas. “Yo nunca voy a decir esta área es mejor que la otra. Simplemente hay que ser profesional del área a la que queremos llegar”, señaló.

La transición tampoco fue sencilla. Primero migró de las historias sentimentales de Amares a cómics de acción como El Ormex.

En el mercado del contenido adulto, las páginas de distribución en Latinoamérica que operan en español contratan ilustradores con un sistema de prueba: cinco páginas a un precio de entrada —mencionó USD 40 como referencia inicial— y, si el resultado convence, el contratista compra el trabajo y lo revende en plataformas como Patreon o Pixiv sin que el artista publique nada. “Oye, terminaste un guion de treinta páginas. Okey, ahí te va otro”, describió el ritmo de trabajo.

Sobre los límites del contenido, fue directo: las propias plataformas —Patreon, Pixiv y similares— establecen prohibiciones que coinciden con la ley.

El contenido que involucra animales o menores de edad está vedado sin excepción. “Tú sabes que si te metes a un barrio peligroso, es porque sabes a lo que te atienes”, dijo, y añadió que en su Patreon esas restricciones están explícitas desde el primer día.

Dibujo de una mujer pelirroja con traje espacial y gafas redondas sosteniendo una pistola, rodeada de medusas verdes y burbujas flotantes, con bolígrafos en la parte inferior
Opera un segundo seudónimo, el Gansoman, dedicado exclusivamente a contenido para adultos, manteniendo cuidadosamente separadas ambas audiencias. ((Instagram/@chicodetergente))

¿Cuánto gana un ilustrador?

Las tarifas varían por tipo de producto y por el país de origen del cliente. Un trabajo de ilustración digital puede arrancar en USD 40 o USD 45 y llegar a USD 120 según la complejidad.

Las piezas en técnica tradicional cuestan considerablemente más: además del tiempo, se suman materiales como el papel italiano Fabriano de 250 gramos, marcadores Copic, Charpak y lápices Prismacolor que usa en las obras que mostró en el evento.