
La familia Alfredo Harp Helú, una de las más relevantes del sector empresarial mexicano, ha consolidado su legado no solo a través de sus diversas compañías, sino también por su profunda pasión y liderazgo en el béisbol.
Como propietarios de los Diablos Rojos del México y accionistas de los Padres de San Diego, han logrado formar un puente estratégico entre la Liga Mexicana de Béisbol y las Grandes Ligas.
Cómo comenzó esta alianza

La vinculación de la familia Harp con los Padres de San Diego comenzó en 2012, cuando don Alfredo Harp Helú aceptó la invitación de Peter O’Malley para sumarse al grupo propietario de la franquicia. En aquel momento, el empresario mexicano realizó una inversión estratégica de 80 millones de dólares para adquirir el 10% de las acciones del equipo.
Desde su incursión como accionista en la MLB, Harp Helú ha impulsado un mayor acercamiento entre el béisbol de Grandes Ligas y la Liga Mexicana de Béisbol (LMB). Como dueño de los Diablos Rojos del México, el empresario ha buscado fomentar un intercambio constante de talento, buscando que el talento local encuentre más puertas abiertas hacia el profesionalismo internacional.
Este compromiso con el desarrollo de peloteros se refleja principalmente en la Academia Alfredo Harp Helú, una institución fundamental para la formación de jóvenes promesas. De este semillero han surgido figuras como Tirso Ornelas, hermano del también jugador de los Diablos Rojos, Julián Ornelas; un claro ejemplo del impacto positivo de esta visión que busca potenciar la exportación de talento mexicano hacia los diamantes de la Gran Carpa.
El legado de Alfredo Harp en el béisbol

La trayectoria de Alfredo Harp Helú en la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) comenzó en 1994 con la adquisición de los Diablos Rojos del México. Aquel mismo año, el equipo capitalino celebró su llegada conquistando el campeonato tras una vibrante serie frente a los Sultanes de Monterrey.
Desde entonces, la “Pandilla Escarlata” ha sumado cinco títulos más para alcanzar un total de 16 campeonatos, consolidándose como la franquicia más laureada en la historia del circuito.
Su visión expansiva lo llevó a fundar en 1996 a los Guerreros de Oaxaca, equipo que, bajo la dirección del legendario Nelson Barrera, alcanzó la gloria al coronarse campeones de la liga apenas dos años después de su creación.
Con el objetivo de profesionalizar la formación de nuevos talentos, en 2009 inauguró la Academia de Béisbol de Alto Rendimiento en San Bartolo, Oaxaca, un centro que ha sido fundamental para el desarrollo de prospectos de alto nivel.
El impacto de este semillero es innegable, pues de ahí han surgido once destacados peloteros que han logrado brillar en las Grandes Ligas, incluyendo figuras como Roberto Osuna, Julio Urías, Luis y Ramón Urías, entre otros.
Este legado de excelencia se materializó físicamente el 23 de marzo de 2019, con la inauguración del Estadio Alfredo Harp Helú, la moderna casa de los Diablos Rojos que se ha convertido en un ícono deportivo en la Ciudad de México.
Finalmente, toda esta vida dedicada a la promoción, el desarrollo y la pasión por el “rey de los deportes” le permitió trascender al plano histórico.
En 2023, en reconocimiento a su incansable labor y aportación al béisbol, Alfredo Harp Helú fue exaltado al Salón de la Fama, alcanzando la inmortalidad deportiva que distingue a las figuras que han transformado el juego.
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