La importancia de masticar bien: ¿cuáles son sus beneficios más allá de la digestión?

El acto de masticar esconde efectos poco conocidos que la ciencia apenas comienza a explorar y que pueden transformar la comprensión de la salud integral

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Evidencia científica reciente resalta que los beneficios de masticar bien los alimentos van más allá de la digestión. (Freepik)

La evidencia científica más reciente resalta que masticar bien los alimentos no solo favorece el proceso digestivo, sino que activa mecanismos que influyen en el sistema inmune, la función cerebral y el control metabólico.

Distintos equipos de investigación han descubierto que este acto cotidiano tiene un impacto considerable en la salud general, abriendo nuevas líneas de prevención y tratamiento para enfermedades complejas.

La masticación como modulador del sistema inmune

Un estudio realizado por The University of Manchester y el National Institutes of Health de Estados Unidos demuestra que la masticación estimula células inmunitarias llamadas Th17 en las encías. Estas células protegen la cavidad bucal contra infecciones bacterianas y fúngicas frecuentes.

Los investigadores identifican que el acto de masticar, más allá de la presencia de nutrientes o bacterias benéficas, es el principal detonante de esta respuesta inmune.

El análisis revela que la fricción constante de los alimentos provoca microdaños en las encías, lo que activa factores responsables de inducir la producción de Th17.

sistema inmune
La masticación estimula células inmunitarias llamadas Th17 en las encías. Freepik

Este hallazgo desafía la concepción anterior, que atribuía la activación de estos mecanismos únicamente al contacto con bacterias favorables, como ocurre en el intestino y la piel.

La bióloga Joanne Konkel explica que la boca emplea un sistema distinto al de otras barreras del cuerpo para activar las células Th17: “No es la presencia de bacterias, sino la masticación la que induce esta respuesta protectora en las encías”.

No obstante, los especialistas advierten que una estimulación excesiva de estas células puede resultar contraproducente.

Un aumento de Th17 se asocia con periodontitis, enfermedad relacionada no solo con la salud dental, sino también con complicaciones como diabetes, artritis reumatoide, enfermedades cardiovasculares y partos prematuros.

Masticar favorece la defensa contra patógenos bucales; sin embargo, una sobreestimulación puede provocar inflamaciones crónicas.

Efectos de la masticación en la función cerebral y el envejecimiento

Una mujer de edad avanzada come carne, patatas y judías verdes en una mesa de comedor, con una ensalada al fondo y un cerebro iluminado sobre su cabeza.
La masticación adecuada contribuye a preservar las funciones cognitivas dependientes del hipocampo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estudios en animales y humanos han documentado que la masticación adecuada contribuye a preservar las funciones cognitivas dependientes del hipocampo, región cerebral clave para la memoria espacial y el aprendizaje.

Investigaciones revisadas por equipos japoneses y europeos señalan que la pérdida de capacidad masticatoria, común en personas mayores por la caída de dientes, se asocia con deterioro cognitivo progresivo y un mayor riesgo de demencia.

El mecanismo detrás de este fenómeno involucra diversas vías neurosensoriales. La información generada por el movimiento de masticar llega al hipocampo a través de circuitos que incluyen el nervio trigémino, el tálamo y la corteza cerebral.

Este estímulo sensorial favorece la neurogénesis —formación de nuevas neuronas— y la plasticidad sináptica, esenciales para mantener la memoria activa conforme avanza la edad.

La pérdida de piezas dentales, la alimentación basada en dietas blandas o la disminución de la fuerza masticatoria reducen los estímulos que llegan al hipocampo.

En consecuencia, se observan alteraciones en la estructura y función neuronal, incluyendo una menor densidad de neuronas y sinapsis, lo que acelera el deterioro cognitivo en adultos mayores.

Relación entre masticación, estrés y salud mental

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La masticación de chicle se asocia con mejoras inmediatas en pruebas de memoria y tiempos de reacción. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los efectos positivos de la masticación no se limitan a la prevención del deterioro relacionado con la edad. Ensayos en roedores demuestran que masticar durante situaciones de estrés ayuda a contrarrestar la supresión de la neurogénesis en el hipocampo y a mantener el aprendizaje y la memoria.

Masticar bajo condiciones de estrés modifica la secreción de hormonas como el cortisol y mejora la capacidad de adaptación del cerebro frente a situaciones adversas.

En humanos, la masticación de chicle, incluso sin azúcar, se ha asociado con mejoras inmediatas en pruebas de memoria y tiempos de reacción. Estos efectos se atribuyen al aumento del flujo sanguíneo cerebral y a la modulación de neurotransmisores clave para el funcionamiento cognitivo.

En resumen, masticar bien no solo protege contra el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, sino que puede ser una estrategia útil para amortiguar el impacto del estrés sobre el cerebro.

Regulación hormonal y control del apetito

La acción de masticar también desempeña un papel importante en la regulación de hormonas gastrointestinales que intervienen en el control del apetito y los niveles de glucosa en sangre.

Hormonas como la colecistoquinina (CCK), el péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), la grelina y el péptido YY (PYY) responden a la presencia de alimentos y al proceso de masticación, influyendo en la saciedad y el vaciamiento gástrico.

La evidencia sugiere que una masticación lenta y consciente favorece la secreción de hormonas que inducen saciedad y ayudan a regular el tamaño de las comidas.

Aumento de apetito
La acción de masticar también desempeña un papel importante en el control de apetito. (Crédito: Freepik)

Este mecanismo contribuye a evitar ingestas excesivas y a mantener un equilibrio energético saludable, lo que resulta especialmente relevante en la prevención y el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2.

Para la población adulta, y especialmente en personas mayores, mantener la salud dental y promover la masticación de alimentos sólidos puede ser una estrategia preventiva eficaz frente al deterioro cognitivo y las enfermedades metabólicas.

Los expertos coinciden en recomendar una alimentación variada que incluya alimentos de diferentes texturas, así como el cuidado regular de la salud bucal como parte integral de un envejecimiento saludable.

Masticar bien no es solo una cuestión de buenos modales en la mesa: representa un gesto cotidiano con efectos comprobados en la salud integral, que la ciencia está comenzando a desentrañar en profundidad.