¿Dolor de rodillas al caminar? La vitamina poco conocida que ayuda a regenerar el cartílago después de los 50

Pequeños cambios en tu estilo de vida pueden ayudarte a estar mejor

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Un hombre joven de piel clara con camisa vaquera se dobla, agarrándose la rodilla izquierda con ambas manos, que muestra un efecto de luz roja.
Un joven se detiene en la calle agarrándose la rodilla izquierda con una expresión de dolor evidente, ilustrado por un brillo rojo que indica la zona afectada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las molestias articulares y el deterioro del cartílago se vuelven frecuentes a partir de los 50 años.

Una vitamina poco conocida, la vitamina D, puede desempeñar un papel clave en la salud articular, según información publicada por National Institutes of Health.

La vitamina D permite al cuerpo absorber el calcio, necesario para mantener huesos fuertes. El déficit de este nutriente puede debilitar los huesos y aumentar el riesgo de fracturas y osteoporosis.

Además, la vitamina D es indispensable para el funcionamiento muscular y la transmisión de señales nerviosas, lo que resulta fundamental para el movimiento y la estabilidad de las articulaciones.

El colágeno necesita vitamina D para fijarse en las articulaciones

El cartílago, tejido esencial para la movilidad, no se regenera solo. Se requiere la presencia de precursores químicos que permitan la correcta fijación del colágeno en las articulaciones. La vitamina D actúa en este proceso facilitando la absorción de calcio y apoyando la función muscular. Sin niveles adecuados de esta vitamina, el cuerpo reduce su capacidad para mantener la integridad del cartílago y los huesos.

Primer plano de una persona agarrándose la rodilla derecha, que aparece con un brillo rojizo. Se aprecia su expresión de dolor mientras está de pie en una acera.
Una persona experimenta un dolor intenso en la rodilla mientras camina al aire libre, evidenciado por la expresión de su rostro y el color rojizo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según National Institutes of Health, los adultos de entre 19 y 70 años necesitan 15 microgramos (600 UI) de vitamina D al día, mientras que los mayores de 71 años requieren 20 microgramos (800 UI). La deficiencia crónica puede ocasionar enfermedades como la osteomalacia, que provoca dolor óseo y debilidad muscular.

Fuentes de vitamina D y factores que afectan su absorción

Existen pocos alimentos que contengan vitamina D de forma natural. Los pescados grasos como el salmón, la trucha, el atún y la caballa se consideran entre las mejores fuentes, mientras que la leche fortificada, los cereales y ciertos hongos también pueden aportar cantidades relevantes.

Primer plano de una persona aplicando una bolsa de hielo azul y una toalla blanca sobre su rodilla derecha enrojecida.
Una persona utiliza una bolsa de hielo envuelta en una toalla blanca para aliviar la inflamación y el dolor en su rodilla derecha, visiblemente enrojecida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La exposición solar favorece la síntesis de esta vitamina en la piel, aunque factores como la edad, la pigmentación de la piel o el uso de protectores solares pueden limitar su producción.

La absorción de vitamina D también depende de la salud intestinal y la presencia de grasa en la dieta, ya que se trata de una vitamina liposoluble. Las personas con enfermedades que dificultan la absorción de grasas pueden requerir suplementos adicionales bajo supervisión médica.

Cuáles son los riesgos del déficit y el exceso de vitamina D

Un nivel sanguíneo de 50 nanomoles por litro (20 ng/mL) o superior se considera suficiente para mantener la salud ósea y muscular.

Aproximadamente una de cada cuatro personas en Estados Unidos mantiene niveles insuficientes, de acuerdo con cifras de National Institutes of Health. El déficit se asocia con mayor riesgo de osteoporosis, debilidad muscular y dolor articular.

El consumo excesivo de vitamina D puede resultar nocivo. Concentraciones muy elevadas pueden causar náuseas, vómitos, confusión, debilidad muscular y, en casos extremos, insuficiencia renal.

Los suplementos deben emplearse bajo control profesional, especialmente en personas que toman medicamentos que puedan interactuar con la absorción de esta vitamina.