Gastroenteritis en temporada de calor: así puedes reducir el riesgo de contagio en casa y en la calle

Las altas temperaturas facilitan el crecimiento de bacterias en alimentos y agua, por ello el IMSS compartió medidas para prevenir infecciones y proteger a la población más vulnerable

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El hospital de San Gil enfrenta emergencia sanitaria con el ingreso de pacientes presentando síntomas desde el 10 de diciembre - crédito Freepik
Las enfermedades gastrointestinales pueden aumentar en la temporada de calor. - crédito Freepik

Durante la temporada de calor en México, el riesgo de contagio por gastroenteritis incrementa de manera significativa, ya que las bacterias proliferen con rapidez en alimentos y agua que no se mantienen refrigerados.

Esta situación puede afectar a cualquier persona, pero es especialmente peligrosa para niños, adultos mayores y quienes padecen enfermedades crónicas.

Para disminuir la posibilidad de enfermar, existen pasos simples que pueden aplicarse tanto en casa como al consumir alimentos fuera del hogar.

¿Por qué aumentan las enfermedades estomacales durante la temporada de calor?

La incidencia de infecciones gastrointestinales crece en estos meses debido a las altas temperaturas, porque el calor acelera la descomposición de los alimentos y facilita el desarrollo de microorganismos que pueden causar enfermedades.

Según la Secretaría de Salud, los casos de este tipo de infecciones aumentan hasta un 30% durante la temporada de calor, que abarca aproximadamente del 22 de marzo al 30 de septiembre.

Dejar comida fuera del refrigerador más de dos horas, descongelar pescados o mariscos a temperatura ambiente, o consumir productos de puestos ambulantes sin condiciones higiénicas adecuadas, incrementa el peligro de padecer estos trastornos.

Medidas preventivas contra la gastroenteritis en casa

pescado congelado, mal olor, vencido-VisualesIA
Refrigerar los alimentos reduce el riesgo de contraer alguna infección. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) resalta que la primera línea de defensa inicia en el hogar. Para reducir el riesgo de infecciones intestinales, especialistas en nutrición recomiendan:

  • Lavar las manos con agua y jabón antes de manipular o comer alimentos, después de ir al baño, o tras estar en contacto con dinero o mascotas.
  • Clorar el agua de consumo (dos gotas de cloro por cada litro y dejar reposar 30 minutos) o elegir agua embotellada.
  • Guardar los alimentos en refrigeración y evitar dejar comida cocida a temperatura ambiente por más de dos horas.
  • Utilizar utensilios separados para carnes crudas y verduras para prevenir la contaminación cruzada.
  • Cocinar a fondo mariscos, pescados, carnes, pollo y huevo.
  • Lavar y desinfectar frutas y verduras antes de su consumo.
  • Descongelar pescados y mariscos dentro del refrigerador a menos de 4 °C o en microondas si es necesario.
  • Mantener las uñas cortas y recoger el cabello al cocinar.

Llevar a cabo estas prácticas permite limitar el acceso de bacterias y parásitos a la mesa y ayuda a mantener la salud intestinal.

Cómo prevenir contagios de gastroenteritis en la calle

Comer fuera del hogar implica riesgos adicionales, porque en la vía pública la disponibilidad de agua potable para lavar manos y utensilios es limitada, hay mayor exposición al polvo y a las altas temperaturas, y esto favorece la contaminación. Para disminuir el riesgo de enfermar, es aconsejable:

  • Elegir establecimientos formales, reconocidos por su limpieza.
  • Verificar que los alimentos estén recién preparados y servidos calientes.
  • Consumir solo agua embotellada y evitar hielo de origen desconocido.
  • Rechazar alimentos crudos en puestos ambulantes: los cocteles de mariscos, ceviches, ensaladas con mayonesa o salsas crudas son ejemplos de alto riesgo.
  • No confiar en el método del limón para “cocinar” los mariscos, ya que no elimina bacterias peligrosas.

Se recomienda observar aspectos sencillos como la limpieza del lugar, el uso de refrigeración y la adecuada conservación de los alimentos; estos factores pueden marcar la diferencia entre un consumo seguro y el desarrollo de infecciones.

Primer plano de una mujer exprimiendo lima sobre dos tacos al pastor, con salsa en sus labios y barbilla, en un ambiente exterior de comida.
Comer fuera del hogar implica riesgos adicionales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Grupos vulnerables ante la gastroenteritis y el calor

Los menores de cinco años, adultos mayores y personas con sistemas inmunitarios comprometidos presentan mayores riesgos de complicación si adquieren gastroenteritis. La deshidratación puede presentarse en poco tiempo y con mayor gravedad en estos sectores.

El IMSS sugiere cuidados extras para estos grupos, tales como:

  • No darles alimentos de origen animal crudos o poco cocidos ni lácteos sin pasteurizar.
  • Asegurar una hidratación constante, sobre todo si se presentan síntomas como vómito o diarrea.
  • Vigilar atentamente los signos de empeoramiento y acudir a consulta médica ante cualquier indicio de deshidratación.

La atención oportuna puede evitar desenlaces más serios y complicaciones como hospitalización por deshidratación o infecciones persistentes.

Síntomas de gastroenteritis y cuándo acudir al médico

La gastroenteritis suele manifestarse con diarrea, vómito, dolor abdominal y fiebre. También pueden presentarse náuseas, debilidad y pérdida del apetito.

Hay que estar alertas si aparecen estos síntomas de gravedad:

  • Diarrea persistente o con sangre.
  • Vómito que impide la hidratación.
  • Fiebre alta sostenida.
  • Signos de deshidratación como boca seca, sed intensa, mareo o disminución en la orina.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La gastroenteritis suele manifestarse con diarrea, vómito, dolor abdominal y fiebre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En población vulnerable, incluso la presencia de uno o dos de estos indicadores es razón para buscar atención médica de inmediato. El personal del IMSS dispone de recursos y protocolos, incluidos electrolitos orales, para tratar complicaciones severas y evitar consecuencias asociadas a la deshidratación.

El reconocimiento temprano de los síntomas y la atención profesional son fundamentales para proteger la salud durante esta temporada de calor, sobre todo en quienes tienen mayor riesgo de presentar complicaciones.