Colesterol alto: qué enfermedades puede provocar y cómo reducir el riesgo

El colesterol elevado puede pasar desapercibido, pero incrementa la probabilidad de desarrollar complicaciones importantes para la salud

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
El análisis de sangre es la única forma confiable de detectar el colesterol alto, ya que esta condición suele no presentar síntomas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El colesterol alto es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Su detección temprana es esencial porque suele no presentar síntomas, pero puede derivar en complicaciones graves.

En México, Profeco estima que cuatro de cada 10 adultos tienen colesterol alto y el 27.1% de los adultos mexicanos entre 20 y 69 años presentan hipercolesterolemia.

¿Qué es el colesterol y cómo se mide?

El colesterol es una grasa presente en todas las células del cuerpo y esencial para funciones como la formación de membranas y la producción de hormonas.

El hígado produce la cantidad necesaria, pero también se obtiene a través de alimentos como lácteos enteros, carnes rojas y algunos aceites vegetales.

Para saber si los niveles son adecuados, se realiza un análisis de sangre en ayuno llamado perfil lipídico, que mide el colesterol total y sus fracciones. Un resultado superior a 240 mg/dL se considera hipercolesterolemia, mientras que el colesterol LDL (“malo”) es alto a partir de 160 mg/dL.

En personas con diabetes o hipertensión, cualquier nivel de LDL mayor a 70 o 100 mg/dL ya es preocupante. Por eso, la detección temprana y el control regular son clave, especialmente en adultos con estos factores de riesgo.

Enfermedades asociadas al colesterol alto

Primer plano de una mujer de mediana edad con bata de hospital, mano en el pecho, sentada frente a un monitor cardíaco y un goteo intravenoso en una habitación.
Niveles elevados de colesterol aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con la Secretaría de Salud, el colesterol elevado aumenta la posibilidad de desarrollar enfermedades graves, incluidas cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascular, ateroesclerosis y aneurisma de aorta.

Los niveles elevados también causan daños progresivos en los vasos sanguíneos y facilitan la formación de placas de grasa que pueden obstruir las arterias, lo que incrementa el riesgo de infarto al miocardio, angina, insuficiencia arterial periférica y daño cerebral.

También se considera la pancreatitis como una consecuencia severa, ya que puede aparecer cuando los triglicéridos alcanzan valores muy altos.

Factores de riesgo y causas del colesterol elevado

Diversos factores aumentan el riesgo de colesterol alto, entre ellos la genética, una alimentación rica en grasas saturadas, el sobrepeso, la diabetes, el tabaquismo y la falta de actividad física, según MedlinePlus.

Estas condiciones pueden avanzar sin síntomas durante años, por lo que los especialistas destacan la necesidad de un diagnóstico y tratamiento oportunos.

Existen también causas secundarias, como el uso de ciertos medicamentos, enfermedades renales, hipotiroidismo y el síndrome metabólico.

Además, la hipercolesterolemia familiar es una alteración hereditaria que provoca niveles muy altos de colesterol desde edades tempranas, lo que exige seguimiento médico especializado.

Cómo reducir el colesterol y prevenir complicaciones

Mujer haciendo abdominales en colchoneta verde, mirando un video de ejercicio en laptop. Un batido al lado. Sofá y ventana al fondo. Mucha luz.
La actividad física regular contribuye a mantener los niveles de colesterol en rangos saludables. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las principales estrategias para controlar el colesterol alto, recomendadas por la Secretaría de Salud de México, el IMSS y el NIH, abarcan:

1. Mejorar la alimentación:Optar por una dieta baja en grasas saturadas y trans; consumir más fibra, frutas, verduras, cereales integrales y pescado.

2. Ejercicio regular:Realizar por lo menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada —como caminar rápido, andar en bicicleta o nadar— cada semana, o si se prefiere ejercicio intenso, el mínimo es 75 minutos semanales.

3. Reducción de peso y abandono del tabaco:Perder peso, sobre todo en quienes tienen obesidad, mejora el perfil lipídico. Dejar de fumar y moderar el consumo de alcohol disminuye el riesgo de triglicéridos elevados y otras complicaciones.

4. Control de enfermedades asociadas:Tratar adecuadamente la hipertensión, diabetes y enfermedad renal.

5. Tratamiento médico:Si las medidas sin fármacos no son suficientes.

Las revisiones periódicas y la educación sobre los factores de riesgo son fundamentales para para mantener el colesterol bajo control y evitar complicaciones a largo plazo.

Además, se recomienda contar con el acompañamiento de un profesional de la salud, que puede adaptar la dieta, sugerir el ejercicio más adecuado, recetar medicamentos cuando sea necesario y supervisar posibles efectos adversos o la aparición de nuevas enfermedades.