Copa menstrual: beneficios, riesgos y lo que debes considerar antes de usarla

A pesar de su popularidad, este producto aún tiene baja adopción; las toallas desechables siguen siendo las más utilizadas

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Primer plano de las manos de una mujer sosteniendo una copa menstrual transparente. Viste una camiseta blanca, con el torso visible y fondo neutro.
Uso de la copa menstrual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La copa menstrual se ha posicionado como una alternativa frente a las toallas desechables y los tampones, pero su uso implica más que una simple decisión de consumo.

¿Es realmente la mejor opción? La académica Elizabeth Sánchez González, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM, explicó los aspectos clave para tomar una decisión informada sobre este dispositivo.

Se trata de un dispositivo médico de clase II, lo que significa que debe utilizarse bajo supervisión médica, ya que puede implicar riesgos. Además, no debe permanecer dentro del cuerpo por más de 30 días y su comercialización requiere una autorización emitida por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios. Por ello, es fundamental verificar que el producto cuente con el registro sanitario correspondiente.

Riesgos, materiales y elección adecuada

En el mercado existen modelos que pueden representar una amenaza para la salud. La especialista advirtió que se debe revisar que el empaque incluya un registro con un formato específico (XXXXC20XXSSA), lo que garantiza que cumple con los requerimientos de seguridad y está fabricado con materiales hipoalergénicos como silicona médica de grado prémium o elastómero termoplástico.

Aunque algunas copas son de látex, existen múltiples registros de reacciones alérgicas a este material. Asimismo, aquellas elaboradas con silicona de grado industrial o que contienen ftalatos o bisfenol (BPA) pueden generar problemas oncológicos en personas con predisposición genética, además de favorecer el crecimiento microbiano e infecciones vaginales.

Antes de adquirirla, se recomienda acudir con una ginecóloga para descartar condiciones como endometriosis, lesiones vaginales o infecciones de transmisión sexual. También es importante considerar que su uso implica una curva de aprendizaje de hasta nueve ciclos y que no existe una medida estándar, ya que cada cuerpo es distinto.

Elegir una talla incorrecta puede provocar incomodidad, irritación o fugas. Incluso, en el caso de usuarias con dispositivo intrauterino (DIU), es necesario conocer su ubicación para evitar retirarlo accidentalmente al manipularla.

Una mujer con copa menstrual (AdobeStock)
La esterilización de la copa debe realizarse al inicio y al final de cada ciclo. (AdobeStock)

Higiene, uso correcto y posibles complicaciones

El cuidado de la copa es esencial para evitar riesgos. La esterilización debe realizarse al inicio y al final de cada ciclo, mientras que durante el periodo es necesario lavarla con jabón neutro y abundante agua cada vez que se vacía. Algunos fabricantes sugieren métodos específicos, como hervirla o utilizar recipientes especiales.

Para su colocación, se recomienda doblarla en forma de C o 7 e introducirla en dirección al coxis. Una vez dentro, debe acomodarse hasta generar un efecto de succión. Para retirarla, es importante relajar el cuerpo y evitar movimientos bruscos.

Aunque puede permanecer dentro del cuerpo hasta 12 horas, esto depende de las indicaciones del fabricante. Superar el tiempo recomendado incrementa el riesgo de síndrome de shock tóxico (SST), una enfermedad grave causada por bacterias.

Entre sus síntomas se encuentran fiebre, náuseas, vómito y dolor muscular, por lo que ante cualquier señal se debe acudir al médico.

También se recomienda suspender su uso si se presentan cambios en el flujo, mal olor o secreciones anormales. Además, es necesario revisar constantemente la integridad del dispositivo, ya que alteraciones en su textura, color u olor pueden convertirlo en un foco de infección.

Imagen de las copas menstruales
Copa menstrual. Crédito: Shutterstock

¿Es realmente una opción sustentable y accesible?

A pesar de su popularidad, este producto menstrual aún tiene baja adopción. En encuestas recientes, las toallas sanitarias siguen siendo el producto más utilizado, mientras que la copa ocupa un lugar menor en las preferencias.

Su publicidad la presenta como una alternativa sustentable y económica, pero la especialista señaló que no resuelve la pobreza menstrual ni el acceso limitado a insumos. Si bien puede costar lo mismo que el gasto promedio en toallas durante un ciclo, su duración depende del fabricante y del cuidado que se le dé.

En términos ambientales, genera menos residuos que los productos desechables, aunque también deja huella de carbono en su fabricación. Su correcta disposición, como cortarla y enterrarla, puede reducir su impacto.

Sánchez González subrayó la importancia de romper mitos, como la idea de que su uso afecta la virginidad, lo cual es falso. Sin embargo, también enfatiza que no es una opción adecuada para todas las personas, ya sea por razones médicas, culturales o personales.

Más allá de comparaciones, la elección depende de las necesidades y preferencias individuales. Aún hay aspectos por investigar sobre su uso rutinario, por lo que la clave está en informarse y tomar decisiones basadas en evidencia y bienestar personal.