INAH traslada a Ciudad de México fósiles humanos hallados en cenote de Quintana Roo

Los restos, recuperados del sistema de ríos subterráneos Sac Actun, podrían ofrecer claves sobre los ritos funerarios de los primeros pobladores de la península de Yucatán

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Un buzo con traje de neopreno y máscara transporta una caja transparente con restos óseos bajo el agua en una cueva submarina con formaciones rocosas
Un buzo arqueólogo transporta cuidadosamente restos fósiles humanos, recuperados del sistema de cuevas Sac Actun en Quintana Roo, para su análisis en la Ciudad de México, ofreciendo nuevas perspectivas sobre los primeros habitantes de la península de Yucatán. (INAH)

El reciente traslado de fósiles humanos desde Quintana Roo a la Ciudad de México ha abierto nuevas posibilidades para entender los rituales funerarios y la vida de los primeros habitantes de la península de Yucatán. Los restos, recuperados del sistema de ríos subterráneos Sac Actun, incluyen el esqueleto parcial de un hombre joven y un cráneo femenino, ambos hallados en condiciones que sugieren antiguas prácticas rituales.

La pieza central es un adulto masculino que, según los análisis de la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH, tenía entre 20 y 25 años al morir y medía cerca de 1.50 metros. El esqueleto fue encontrado en una pequeña cámara al fondo de un cenote, junto a restos de carbón, lo que indica que el sitio fue utilizado como refugio y posiblemente como cripta funeraria natural hace entre 8 mil y diez mil años, época en que la región era una extensa pradera con megafauna.

Interior de una cueva con estalactitas rocosas colgando sobre agua cristalina de un cenote. Una luz azul brillante ilumina el agua en el centro
El sistema de cuevas subterráneas Sac Actun, en Quintana Roo, es el sitio de importantes hallazgos de fósiles humanos que revelan ritos funerarios prehistóricos y la vida de los primeros pobladores de Yucatán. (INAH)

El traslado y análisis de estos restos, informaron autoridades federales, permitirá profundizar en la historia más remota del territorio nacional. Según la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, este tipo de hallazgos “amplía el conocimiento científico sobre nuestra historia más antigua y confirma el valor del trabajo especializado que realiza el INAH”.

Análisis de los restos fósiles recuperados

El esqueleto masculino fue embalado en cajas herméticas para evitar la contaminación y asegurar su conservación durante el traslado. El antropólogo físico Arturo Talavera González recibió el material y conduce los estudios bioarqueológicos, que comenzaron con la observación de rasgos diagnósticos del cráneo y los huesos largos. Se calcula que se recuperó cerca del 40% del esqueleto, incluyendo partes clave para determinar sexo, edad y complexión.

Primer plano de dos manos enguantadas de negro que sostienen un pequeño fragmento de hueso o fósil de color marrón claro, con un fondo oscuro borroso
Un especialista del INAH manipula cuidadosamente un fragmento de los fósiles humanos de 8,000 a 10,000 años de antigüedad, recuperados del sistema Sac Actun en Quintana Roo, durante su análisis en la Ciudad de México. (INAH)

El fósil femenino, por su parte, corresponde a una mujer de entre 35 y 45 años, que mostraba signos de mala alimentación y carecía de dientes. Los especialistas planean someter este cráneo a análisis osteométricos para aproximarse a sus características físicas y establecer una posible filiación étnica.

Estos restos humanos, encontrados en distintos puntos del sistema de cenotes, permiten a los científicos plantear hipótesis sobre los patrones de asentamiento y las condiciones de vida de los primeros pobladores de la región. El esqueleto masculino, hallado detrás de un espeleotema y a ocho metros de profundidad, sugiere que la cueva fue utilizada para prácticas funerarias, mientras que el cráneo femenino fue ubicado cerca de otra entrada, a menor profundidad.

Fragmentos de un cráneo y otros huesos humanos sobre una bandeja gris, junto a un tablero con el texto "SISTEMA SAC ACTUN INDIVIDUO 2" y una regla de 20 cm
Fragmentos óseos del Individuo 2, hallados en el Sistema Sac Actun, ofrecen nuevas pistas sobre los ritos funerarios y la vida de los primeros pobladores de Yucatán hace milenios. (INAH)

Hipótesis sobre el uso ritual de las cuevas y contexto ambiental

Según el arqueólogo Luis Alberto Martos López, la presencia de fogones y carbón junto a los restos humanos indica que la cueva fue empleada activamente por comunidades antiguas. “Probablemente, cuando esta persona murió, usaron la cámara como una cripta funeraria natural, lo que habla de ciertas creencias y ritos mortuorios”, explicó el investigador.

Durante el periodo en el que estos individuos habitaron la península, el nivel del mar estaba entre 20 y 30 metros por debajo del actual y la zona era un paisaje dominado por praderas y escasa vegetación arbórea. Las cuevas y cenotes no solo ofrecían refugio, sino que también pudieron convertirse en espacios de significación ritual para las primeras sociedades humanas del área.

En el caso del cráneo femenino, el análisis fotográfico realizado por el antropólogo estadounidense James Chatters permitió plantear la hipótesis de que podría tratarse de una persona afrodescendiente. No obstante, los especialistas del INAH insisten en que será necesario esperar los resultados finales de los estudios de antropología física para confirmar esta posibilidad.

Un buzo con traje de neopreno y linterna frontal escribe en una pizarra submarina, rodeado de formaciones rocosas sumergidas en una cueva oscura
Un buzo explora el sistema de cuevas submarinas Sac Actun en Quintana Roo, donde se han descubierto importantes restos fósiles humanos y megafauna. (INAH)

Participación multidisciplinaria y próximas investigaciones

El proyecto, aprobado por el Consejo de Arqueología del INAH y dirigido por Octavio del Río Lara junto a Gustavo García García, integra a expertos en hidrogeología, biología molecular, ingeniería y exploración subacuática. Entre los participantes figuran Emiliano Monroy, Víctor Moreno, Guillermo D’Christy, Peter Broger y Eugenio Acevez, con el respaldo financiero de la productora canadiense Barbara Hager.

Los análisis en curso podrían arrojar información inédita sobre las migraciones, la dieta y las prácticas funerarias de los primeros habitantes de la región, así como su posible diversidad genética y étnica.