¿Qué es la presión arterial y por qué es clave para la salud?

Las revisiones frecuentes permiten identificar oportunamente cualquier alteración en la tensión, facilitando un tratamiento temprano y evitando complicaciones en el corazón

Guardar
El equilibrio correcto en las
El equilibrio correcto en las cifras de presión arterial asegura el aporte óptimo de oxígeno y nutrientes a células y tejidos. Composición: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias mientras el corazón la bombea hacia todo el cuerpo. Este proceso es esencial para la vida, ya que permite que el oxígeno y los nutrientes lleguen a órganos y tejidos. Sin una presión adecuada, el organismo no podría funcionar correctamente.

Cada vez que el corazón late, impulsa sangre hacia las arterias. Ese impulso genera la llamada presión sistólica, que es el valor más alto en una medición. Entre un latido y otro, el corazón se relaja y se llena nuevamente de sangre; en ese momento se registra la presión diastólica, que es el valor más bajo. Por ejemplo, una lectura considerada normal en un adulto sano suele rondar los 120/80 mmHg (milímetros de mercurio), aunque puede variar ligeramente dependiendo de la edad, el estado de salud y otros factores.

El control de la presión arterial es un mecanismo complejo en el que intervienen el corazón, los vasos sanguíneos, los riñones y el sistema nervioso. Las arterias sanas son flexibles y se expanden cuando la sangre pasa por ellas. Sin embargo, cuando se vuelven rígidas o se estrechan debido a la acumulación de grasa y colesterol, el corazón necesita hacer más esfuerzo para bombear la sangre, lo que eleva la presión.

Un funcionamiento adecuado del sistema
Un funcionamiento adecuado del sistema cardiovascular depende del equilibrio en la circulación sanguínea, lo que favorece la preservación de funciones vitales y disminuye riesgos asociados a niveles inadecuados de tensión arterial. Foto: (iStock)

Cuando la presión arterial se mantiene constantemente elevada se habla de hipertensión, una condición que muchas veces no presenta síntomas, pero que aumenta el riesgo de enfermedades graves como infartos, accidentes cerebrovasculares y daño renal. Por el contrario, una presión demasiado baja, conocida como hipotensión, puede provocar mareos, desmayos y debilidad.

Diversos factores influyen en los niveles de presión arterial. Entre ellos se encuentran la alimentación, el consumo de sal, el sobrepeso, el sedentarismo, el estrés, el consumo de alcohol y tabaco, así como la predisposición genética. La edad también juega un papel importante, ya que con el paso de los años las arterias tienden a perder elasticidad.

Cuidar la presión arterial es fundamental para prevenir complicaciones de salud. Una de las principales recomendaciones es llevar una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, granos integrales y baja en sodio.

Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y embutidos puede ayudar a mantener niveles adecuados. Asimismo, realizar actividad física de forma regular —al menos 30 minutos al día, cinco veces por semana— contribuye a fortalecer el corazón y mejorar la circulación.

Un estilo de vida saludable,
Un estilo de vida saludable, que incluya una alimentación balanceada, ejercicio regular y reducción de factores de riesgo, contribuye significativamente a mantener la estabilidad de la tensión sanguínea. Foto: (iStock)

Mantener un peso saludable también reduce la carga sobre el sistema cardiovascular. A esto se suma la importancia de evitar el consumo de tabaco y moderar la ingesta de alcohol. El manejo del estrés mediante técnicas de relajación, descanso adecuado y apoyo emocional puede ser otro aliado clave.

Finalmente, es recomendable medir la presión arterial de manera periódica, especialmente en personas mayores de 40 años o con antecedentes familiares de hipertensión. La detección temprana y el seguimiento médico oportuno permiten prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.

La presión arterial es un indicador vital del estado de salud. Comprender cómo funciona y adoptar hábitos saludables puede marcar la diferencia entre una vida activa y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares prevenibles.