Cuál fue el último intento de España para reconquistar México y qué papel jugó Santa Anna

El país europeo perdió casi todos sus dominios en América a inicios del siglo XIX

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El país europeo perdió casi todos sus dominios en América a inicios del siglo XIX
El presidente Vicente Guerrero ordenó a las tropas de Santa Anna y Mier y Terán la defensa de México. (Crédito: Gobierno de México/Wiki Commons)

En los primeros años tras la consumación de la independencia mexicana, la joven nación aún enfrentaba el persistente asedio de la corona española, decidida a restaurar su dominio sobre el extenso territorio perdido.

Aunque la proclamación de independencia, formalizada en 1821 bajo los principios del Plan de Iguala y el ejército de las Tres Garantías, representó un momento decisivo, la consolidación de la soberanía mexicana requirió enfrentar diversos intentos de reconquista por parte de España y la lealtad residual de sus tropas y partidarios.

El proceso de la Independencia de México fue, desde sus inicios, observado con desdén y resistencia por el rey Fernando VII. Tras la firma de los Tratados de Córdoba, en agosto de 1821, que sellaron la suerte de la colonia en acuerdo entre Agustín de Iturbide y Juan O’Donojú, el monarca español rechazó de forma tajante reconocer la separación y la legitimidad del nuevo gobierno.

El país europeo perdió casi todos sus dominios en América a inicios del siglo XIX
Isidro Barradas ocupó por breve tiempo la ciudad de Tampico. Crédito: Wikimedia Commons

No conforme con la situación, el régimen español mantuvo tropas en puntos estratégicos, como el fuerte de San Juan de Ulúa, ubicado frente a las costas de Veracruz. Esta fortaleza, ocupada por un reducto militar leal a la corona, se mantuvo activa durante varios años después de la consumación de la independencia. No fue sino hasta noviembre de 1825 que, aislados y sin posibilidades de recibir refuerzos, los soldados de de Ulúa capitularon.

Dentro del propio territorio, la inestabilidad política se convirtió también en escenario para intentos de restaurar la autoridad española. Uno de los episodios destacados surgió en Texcoco, donde un movimiento pro-español intentó resucitar la presencia peninsular mediante la rebelión. Este alzamiento, sin embargo, fue eficientemente reprimido por el general José Antonio Echávarri.

En abril de 1829, una real orden expedida desde Madrid fijó como objetivo la reconquista de México y designó al brigadier Isidro Barradas para comandar una nueva expedición. Tras una cuidadosa preparación, Barradas zarpó desde La Habana, Cuba, en julio de ese año, al mando de 3 mil 376 hombres y una escuadra bien equipada.

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Santa Anna y Mier y Terán lograron derrotar a Isidro Barradas en septiembre de 1829. Crédito: Gobierno de México

La expedición de Isidro Barradas arribó a Cabo Rojo, Veracruz, el 26 de julio y, pese al entusiasmo inicial, pronto se topó con dificultades: intenso calor, falta de agua potable y enfermedades tropicales comenzaron a hacer mella entre las filas españolas durante la marcha hacia el interior.

Las primeras acciones militares, que incluyeron la toma e incendio del Fortín de La Barra sobre el Pánuco, permitieron al comando de Barradas establecer su cuartel general en Tampico. Desde allí, se propuso coordinar las ofensivas necesarias para retomar el control del territorio. Sin embargo, el gobierno mexicano, entonces bajo la presidencia de Vicente Guerrero, respondió enérgicamente a la amenaza.

Las fuerzas en defensa del país fueron comandadas por Antonio López de Santa Anna y Manuel de Mier y Terán, quienes organizaron la resistencia y pusieron en jaque a los invasores mediante acciones estratégicas, hostigamiento constante y bloqueos efectivos.

La expedición española se enfrentó no solo al enemigo armado, sino también al desgaste físico, la precariedad de suministros y las condiciones adversas del clima y el terreno. La moral de las tropas menguó rápidamente y, tras semanas de enfrentamientos y una resistencia inquebrantable por parte de los mexicanos, el desenlace se hizo inevitable: el 11 de septiembre de 1829, Isidro Barradas se rindió y, con ello, España desistió en sus intentos de reconquistar al nuevo país llamado México.