
Los tradicionales juguetes de baño, como los coloridos patitos de goma, son un elemento común en las bañeras de niños pequeños. Aunque parecen inofensivos, estos objetos pueden convertirse en un foco de microorganismos dañinos si no se limpian y mantienen adecuadamente.
Un estudio realizado por Swiss Federal Institute of Aquatic Science and Technology (Eawag) demostrado que el ambiente cálido y húmedo del baño, sumado a residuos orgánicos como jabón, piel muerta y suciedad, crea el escenario perfecto para que bacterias, moho y hongos proliferen en el interior de estos juguetes.
Uno de los principales problemas radica en los juguetes que tienen orificios por donde entra el agua. Estos pequeños agujeros permiten que el agua se acumule en su interior, y al no poder secarse completamente, se convierte en un medio ideal para el crecimiento de bacterias como Escherichia coli o Pseudomonas aeruginosa, así como de hongos y mohos. Al apretar el juguete, el agua contaminada puede salir disparada, alcanzando los ojos, boca o heridas del niño, lo que aumenta el riesgo de infecciones.

Los principales riesgos para la salud relacionados con estos microorganismos incluyen:
- Infecciones en los ojos, nariz, garganta y oídos
- Erupciones cutáneas o irritaciones en la piel
- Problemas gastrointestinales si los niños beben agua contaminada
- Complicaciones más serias en niños con sistemas inmunológicos débiles
Frente a estos riesgos, es importante que madres, padres y cuidadores adopten buenas prácticas de limpieza y prevención para asegurar que el tiempo del baño sea divertido, pero también seguro.

¿Cómo prevenir la acumulación de microorganismos?
- Evita los juguetes con orificios: La manera más sencilla de evitar que el agua se acumule dentro del juguete es optar por aquellos que no tienen agujeros. Existen opciones sólidas o hechas de materiales que no retienen agua.
- Limpieza regular: Después de cada baño, enjuaga los juguetes con agua caliente y jabón. Si es posible, utiliza un cepillo pequeño para eliminar residuos en ranuras o superficies rugosas.
- Desinfección periódica: Al menos una vez por semana, desinfecta los juguetes sumergiéndolos en una mezcla de agua y vinagre blanco (50/50) durante 30 minutos. Otra opción es usar una solución de una parte de cloro por diez de agua, dejándolos en remojo por 10 minutos y enjuagándolos muy bien.
- Secado al aire libre: Una vez limpios, los juguetes deben secarse completamente antes de guardarlos. No los dejes en la bañera ni en recipientes cerrados donde se retenga humedad.
- Reemplazo periódico: Aun con buena limpieza, los juguetes de baño se deterioran con el tiempo. Se recomienda cambiarlos cada uno a tres meses, especialmente si ya presentan moho o mal olor.

Aunque los juguetes de baño son una fuente de entretenimiento y estimulación para los niños, también pueden ser un riesgo silencioso para su salud si no se cuidan correctamente.
Con estos cuidados básicos, el baño puede seguir siendo un momento seguro, divertido y saludable para toda la familia.
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