El reporte del hallazgo de una oreja humana deriva en la localización de nueva fosa clandestina en Baja California

Autoridades localizaron restos humanos en una zona remota tras días de búsqueda, impulsada por la denuncia de un colectivo de familiares

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Las autoridades hallaron una fosa clandestina con ocho cuerpos en Bahía de Los Ángeles, Baja California, tras la denuncia de desaparición de un grupo, incluidos dos menores. (Imagen de Archivo/ Especial)
Las autoridades hallaron una fosa clandestina con ocho cuerpos en Bahía de Los Ángeles, Baja California, tras la denuncia de desaparición de un grupo, incluidos dos menores. (Imagen de Archivo/ Especial)

La localización de los cuerpos se produjo en una zona desértica e inhóspita, donde las autoridades encontraron una fosa clandestina con ocho cadáveres en Bahía de Los Ángeles, Baja California, tras varios días de búsqueda relacionados con la desaparición de un grupo de personas, entre ellas dos menores de edad.

Según la Fiscalía General del Estado de Baja California (FGE) se confirmó el hallazgo, que se vincula directamente con la denuncia pública realizada el 1 de junio por el colectivo Madres Buscadoras de San Quintín.

El operativo de búsqueda se activó después de que el Ejército Mexicano recibiera el reporte del hallazgo de una oreja humana en la zona conocida como Misión de San Borja, lo que llevó a la movilización de elementos de la FGE y la Secretaría de la Defensa Nacional.

Detalles revelados por la Fiscal General del Estado

La fiscal de Baja California, María Elena Andrade Ramírez. (FGE-BC)
La Fiscalía de Baja California confirmó que la identificación oficial de las víctimas, residentes en su mayoría de Guerrero Negro, depende de pruebas genéticas ya tomadas a sus familiares. (FGE-BC)

La fiscal general Ma. Elena Andrade Ramírez detalló que los cuerpos fueron encontrados en avanzado estado de descomposición, lo que impidió una identificación inmediata.

“Hay evidencias, como señas particulares con las que se presume que son las personas que fueron denunciadas desaparecidas. Sin embargo, la información completa sería hasta que tengamos las pruebas de genética. Ya se tomaron las pruebas de ADN a todos los familiares para hacer las comparativas pertinentes y darles el resultado de manera oficial. Son ocho”, explicó la funcionaria estatal.

La desaparición de las ocho personas, entre ellas dos menores, se reportó desde el 1 de junio. La mayoría de los desaparecidos residía en Guerrero Negro, Baja California Sur, y según testigos, se les vio por última vez a bordo de una camioneta Tahoe circulando por la delegación hacia el Ejido Nuevo Rosarito.

Durante el trayecto, el grupo habría encontrado un comando armado y tras su aparición, se perdió todo rastro de ellos, según testimonios recogidos por Libertador.

Los nombres de los desaparecidos, que posteriormente fueron identificados como las víctimas halladas en la fosa, son Miguel Heriberto Ramírez de 21 años, Gerardo Ariel Chávez Covarrubias y Jesús Manuel Cortez Rodríguez de 23, Anthon Díaz Álvarez y Daniel Alberto Díaz Fuerte de 17 años, Omar Antonio Espinoza Sandoval de 18, Josué Pérez García de 20 y Edgar Alberto Díaz Zurita de 40 años.

La fiscal general subrayó que los cuerpos presentaban huellas de violencia y que la causa de muerte, en principio, se atribuye a heridas por arma de fuego, aunque no se descartan otras posibilidades debido al estado de los restos.

El hallazgo de la fosa se produjo en una región de difícil acceso, a más de 540 kilómetros por carretera desde el puerto de Ensenada, lo que representa unas ocho horas de trayecto.

La zona de Bahía de Los Ángeles es conocida por su atractivo turístico, pero también por su aislamiento geográfico, lo que complicó las labores de búsqueda y extracción de los cuerpos.

La fiscal general Ma. Elena Andrade Ramírez indicó que las autoridades ya trabajan en colaboración con sus homólogos de Baja California Sur para determinar si existe relación entre este caso y otros homicidios ocurridos en la región una semana antes.

“Inclusive fueron encontrados en un área totalmente inhóspita, desértica, en la nada, literalmente, fueron ahí enterrados”, declaró la funcionaria, según información recopilada por el medio Libertador.

El colectivo Madres Buscadoras de San Quintín jugó un papel central en la denuncia y seguimiento del caso, manteniendo la presión pública y acompañando a las familias de las víctimas durante el proceso de búsqueda.

La alerta emitida por el colectivo fue fundamental para que las autoridades intensificaran los operativos en la zona, lo que finalmente condujo al hallazgo de la fosa.

La investigación continúa abierta, y las autoridades esperan los resultados de las pruebas genéticas para confirmar oficialmente la identidad de los cuerpos.

Mientras tanto, los familiares de las víctimas permanecen a la espera de información definitiva, en medio de un contexto de violencia y desapariciones que afecta a la región.