Por qué AMLO y Sheinbaum son “ingratos” con Ken Salazar, embajador de EEUU en México, según Loret de Mola

El periodista recordó algunas acciones que tuvo Salazar a favor del AMLO durante su sexenio

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El pasado martes, Ken Salazar volvió a Palacio Nacional, luego de una semanas de "pausa" en su relación con la presidencia del país. REUTERS/Gustavo Graf/File Photo
El pasado martes, Ken Salazar volvió a Palacio Nacional, luego de una semanas de "pausa" en su relación con la presidencia del país. REUTERS/Gustavo Graf/File Photo

El pasado martes, Ken Salazar se presentó en Palacio Nacional para asistir a una reunión que hubo entre empresarios de Estados Unidos con el gobierno de México, encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo. La visita de Salazar se da luego de que hace unas semanas, el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) anunciara “una pausa” con él.

El embajador de Estados Unidos en México festejó estar en la residencia de la presidencia, y dijo que era una “alegría”. Durante el sexenio pasado, del expresidente López Obrador, no era extraño verlo en el Palacio histórico.

Sobre el tema habla el periodista Carlos Loret de Mola en su columna de opinión Historias de reportero de este miércoles, titulada Ingratos. En ella, el comunicador señala que el régimen está siendo muy ingrato con el embajador estadounidense. Señala que AMLO fue muy ingrato con el embajador en las últimas semanas de su gobierno, y que Sheinbaum lo está siendo ahora mismo.

Y da sus razones para calificarlos de esta manera. “Ken Salazar fue un aliado invaluable del obradorato. Le consintió todo al régimen. No lo presionó para nada. Para cada insulto de López Obrador a Estados Unidos y su historia, había una declaración despresurizada de Ken Salazar. Por cada acusación al gobierno estadounidense y sus agencias de inteligencia, de Salazar salían palabras propositivas. Por cada intromisión de López Obrador en los temas americanos, había una respuesta calmada y amistosa”, señala en su texto el periodista.

Ken Salazar y AMLO
El embajador de Estados Unidos en México tenía una buena relación con AMLO hasta antes de opinar sobre la reforma judicial. (Foto: Gobierno de México)

Recordó que cuando la sociedad civil, las instituciones autónomas, la intelectualidad crítica, la oposición, todos ellos agraviados por los “evidentes abusos de poder antidemocráticos de AMLO” buscaron apoyo en Estados Unidos como promotor internacional de los valores democráticos occidentales, Salazar no les ofreció “megáfono ni abrigo”, y por el contrario, defendió a López Obrador y promovió en Estados Unidos su discurso. “Lo exhibió hasta el New York Times en su portada. Frente a algunos atropellos de López Obrador, fue más duro y exigente Anthony Blinken, número dos del presidente Joe Biden, que su representante en México”.

A cambio de eso, AMLO, a quien Loret de Mola señala como un “poderoso líder izquierdista latinoamericano”, siempre tuvo palabras de cariño para Ken, y viceversa. Con el visto bueno que le daba esa relación, la estrategia del embajador norteamericano para defender los intereses de su país frente a los amagos del entonces presidente de México, fue buscar arreglos individuales en la confianza de Palacio Nacional, en vez de impulsar condiciones de aplicación general.

Sin embargo, señala Loret de Mola, todo cambió el 22 de agosto pasado. Fue en esa fecha en la que Salazar se lanzó contundentemente contra la reforma judicial impulsada por AMLO. Acusó que erosionaba la democracia, facilitaba la vida a los narcos y que invitaba a la crisis económica. Tras esto, López Obrador decidió usar a Ken Salazar de chivo expiatorio y pausó la relación con “su amigo” y la oficina de éste.

Ken Salazar “le bajó al tono”, pero no lo perdonaron. Por más que guardó silencio, no fue perdonado. Sheinbaum, la semana pasada, arrinconó aún más a Salazar, obligándolo a tramitar todos sus asuntos a través de la cancillería porque “acostumbra llamar a un secretario o a otro secretario”.

“Qué ingratos con Ken Salazar, que se jugó su propio capital político en Washington con tal de apapachar al obradorato. Ayer volvió a Palacio Nacional y hasta él sintió diferente”, concluye la columna de Loret de Mola.