
Un estudio publicado el 3 de diciembre de 2025 en la revista científica PLOS One reveló la manera en que los abejorros Bombus terrestris despliegan una defensa colectiva altamente organizada para proteger su nido, estructurada en un protocolo de tres etapas.
Esta investigación, realizada en la Universidad de Konstanz, Alemania, detalla por primera vez la secuencia temporal y funcional de los comportamientos defensivos de dichos polinizadores, aportando información relevante para su conservación y manejo en entornos agrícolas.
Reconocidos por su papel esencial en la polinización de plantas silvestres y cultivos, los abejorros enfrentan amenazas constantes de depredadores, parásitos y disturbios humanos, pero aunque su ecología reproductiva y de forrajeo ha sido ampliamente estudiada, la defensa del refugio permanecía poco documentada.
Generalmente subterráneos y de tamaño reducido, estos albergan a la reina, las obreras, la cría y reservas de néctar, todos susceptibles a ataques de aves, mamíferos y otros insectos, sin embargo, el estudio subraya que, a diferencia de las abejas melíferas, la agresión física directa es poco frecuente en los Bombus terrestris.
En su lugar, la defensa se basa en una combinación de señales acústicas, posturas de advertencia y cambios en la actividad colectiva, lo que permite una mejor respuesta coordinada.
Cómo se estudió la defensa de los abejorros

Liderada por Sajedeh Sarlak y Morgane Nouvian, la investigación se desarrolló en laboratorio durante la primavera y el verano de 2021 y 2022. De acuerdo con la información proporcionada, se utilizaron colonias comerciales de Bombus terrestris, compuestas por veinte obreras y una reina, alojadas en arenas de plexiglás especialmente diseñadas.
Los experimentos incluyeron la simulación de tres tipos de amenazas: un disturbio mecánico (similar a un ataque de vertebrado), el aliento de un intruso (para imitar la presencia de un mamífero) y la introducción de un objeto extraño en el nido.
Las respuestas de los insectos se registraron mediante video y audio, lo que permitió analizar tanto los movimientos individuales como los sonidos emitidos durante y después de la perturbación. Además, se marcaron por separado a los ejemplares para seguir sus comportamientos a lo largo de los ensayos.
Así, el posterior análisis de los datos permitió identificar una secuencia defensiva compuesta por tres fases principales:
1. Fase de preparación: Inmediatamente después de la perturbación, la colonia muestra un aumento generalizado de la actividad. Las obreras incrementan su velocidad de movimiento y abandonan temporalmente el área de cría, desplazándose por el nido en comportamientos de patrullaje y vuelo. Este estado de alerta colectiva prepara a los miembros para responder de forma coordinada ante la amenaza.
2. Fase de búsqueda y advertencia: En esta etapa, las abejas despliegan señales acústicas y posturales específicas. Se observan zumbidos continuos y pulsados, generados por la vibración de las alas y el tórax, así como el levantamiento de patas, una postura reconocida como advertencia previa al uso del aguijón.
Estas señales cumplen una doble función: disuadir al intruso y alertar a otros miembros de la colonia sobre el peligro. La localización activa del origen de la amenaza es característica de esta fase, especialmente cuando la fuente no es visible.
3. Fase de recuperación: Una vez que la amenaza disminuye, la colonia inicia un retorno progresivo a la calma en el que las abejas reducen su actividad, retoman comportamientos de acicalamiento y regresan al área de cría.
Este proceso de recuperación incluye la persistencia de algunos comportamientos, como el bombeo abdominal y el perching, que se refiere a permanecer inmóviles en posición de vigilancia, los cuales se mantienen durante varios minutos antes de que la colonia recupere su estado basal.
PLOS One destaca que la mayoría de las obreras participan en este protocolo defensivo, sin una división estricta del trabajo, aunque las reinas tienden a recuperar la calma más rápidamente que las obreras.
Ajustando la defensa según la amenaza

El estudio comparó la respuesta de las colonias ante diferentes estímulos, gracias a ello, identificaron que tanto el disturbio mecánico como el aliento de un intruso provocaron patrones de defensa muy similares, caracterizados por un aumento de la locomoción, la emisión de zumbidos y posturas de advertencia.
Por otro lado, la introducción de un objeto extraño generó una respuesta distinta: las abejas identificaron rápidamente la fuente de la perturbación, lo que redujo la necesidad de patrullaje y búsqueda. En este caso, aunque se observaron señales defensivas como el bombeo abdominal y el zumbido, la intensidad y duración de los comportamientos fue menor.
Estos resultados sugieren que los abejorros ajustan su respuesta defensiva en función de la naturaleza y localización de la amenaza, priorizando la búsqueda activa cuando el origen del peligro no es evidente.
Los autores señalan que estos hallazgos abren nuevas vías para investigar cómo se regulan las respuestas defensivas individuales y colectivas, desde los mecanismos fisiológicos hasta las interacciones sociales que permiten la protección eficaz del nido. Sumado a ello, aseguran que esta base de conocimiento facilitará el desarrollo de estrategias para preservar y potenciar el papel de los abejorros en la polinización y la biodiversidad.
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