
El uso de cascabeles en collares para gatos ha sido motivo de debate entre expertos en comportamiento animal y personas responsables de su cuidado, debido a las posibles consecuencias que estos accesorios pueden tener en la calidad de vida del felino. Aunque algunos consideran que su sonido ayuda a localizar al animal o a reducir su impacto en la fauna, es fundamental evaluar las implicaciones que esto conlleva.
La Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México, en su artículo 30 Bis, establece que cualquier animal doméstico que pueda utilizar collar o pechera debe portar uno adecuado a su etapa de desarrollo y complexión física. Además, el artículo indica que este implemento no debe causarle daño y debe mantenerse puesto de manera continua.
En ese contexto, el sitio web Experto Animal explica que los gatos, por su naturaleza sigilosa, no suelen emitir ruido al desplazarse. Históricamente, los cascabeles fueron introducidos para advertir a sus posibles presas, como aves y pequeños roedores, permitiéndoles huir. Sin embargo, esta práctica, lejos de ser inofensiva, podría alterar la tranquilidad del michi. Por ello, al momento de elegir un collar, es recomendable priorizar la seguridad, el confort y la salud del gato, considerando opciones que no interfieran con su comportamiento natural.

¿Cuáles son los efectos de los cascabeles en los collares de los gatos?
De acuerdo con la experta en comportamiento clínico animal, Amanda J. Campion, miembro de la Asociación de Consejeros y Comportamiento de Mascotas (APBC, por sus siglas en inglés), con sede en Inglaterra, el sonido del cascabel puede ser “desagradable para el oído sensible de un gato”. Este punto es clave, ya que los felinos poseen una audición altamente desarrollada, y un ruido constante tan cercano a sus oídos puede resultar invasivo.
Algunas personas preocupadas por el impacto de la caza de gatos domésticos en la fauna silvestre consideran que el cascabel puede ser una forma de alertar a las presas. No obstante, Campion ofrece una alternativa menos invasiva: “collares de volantes isabelino”, que con sus colores llamativos cumplen la misma función de advertencia para otros animales, sin afectar al gato con sonidos molestos.
Por otro lado, Mónica Alejandra Arciniegas, médica veterinaria y zootecnista de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA, de Brasil), afirmó para el sitio web La Red Zoocial que “los gatos tienen el sistema auditivo más desarrollado que nosotros. Dependiendo del tamaño del cascabel, el ruido puede ser más fuerte y, además, es un sonido constante. Esto les puede generar estrés, nerviosismo y ansiedad”. Este efecto en su estado emocional es una de las principales preocupaciones frente al uso prolongado del cascabel.
Además, Arciniegas advierte que “algunos cascabeles, que son muy pequeños, pueden llamar la atención de los gatos y pueden terminar comiéndoselo, por lo que tampoco son recomendados”. Esta situación representa un riesgo físico que no debe subestimarse.
La especialista también resalta la importancia de elegir un collar adecuado: debe estar bien ajustado, ni demasiado apretado, para evitar problemas como dermatitis, ni demasiado suelto, ya que podría quedar atrapado en la boca del gato al intentar quitárselo.

¿Los gatos deben usar collar?
Aunque tradicionalmente se ha recurrido al uso de collares como método de identificación o localización, algunas voces expertas consideran que esta práctica ya no es la más adecuada. Amanda Campion afirma que esta técnica está desactualizada: “No hay necesidad de ponerle un collar a un gato; en su lugar, debería implantársele un microchip porque así lo exige la ley”, destaca. Su postura subraya la importancia de utilizar métodos modernos y menos invasivos para identificar a los animales.
En México, la Ley de Protección y Bienestar de los Animales en la Ciudad de México también respalda esta visión. La normativa exige que las mascotas cuenten con un chip de rastreo, y su omisión puede traducirse en multas considerables para los responsables. Este dispositivo puede implantarse en clínicas veterinarias o mediante servicios a domicilio como Petzer.
Por su parte, Mónica Alejandra Arciniegas considera que existen otros mecanismos útiles para localizar e identificar a los gatos: “otras alternativas para identificar y encontrar al gato son los collares con placa, o el sistema de GPS, que son elementos más efectivos para saber en dónde se encuentran ellos”, explica ella. Estas opciones permiten a los tutores mantener localizable a su compañero sin depender exclusivamente del microchip.
Arciniegas también advierte que, si se opta por colocar un collar, es fundamental asegurarse de que esté bien ajustado. No debe quedar demasiado apretado, ya que podría provocar dermatitis, ni demasiado suelto, pues existe el riesgo de que se enrede en la boca del gato al intentar quitárselo.
En definitiva, si bien el uso de collar no es estrictamente necesario, y en algunos casos puede resultar contraproducente, las alternativas modernas como el microchip, GPS o placas identificadoras ofrecen opciones más seguras y efectivas para garantizar el bienestar y la localización de los gatos.
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