
En espacios públicos, donde la actividad es constante, cada detalle puede marcar la diferencia para comprender mejor a quienes nos rodean, incluidos los perros.
Un sistema basado en colores aplicado a correas, arneses o lazos busca comunicar de forma clara las necesidades, características o limitaciones de cada animal, creando un lenguaje silencioso entre dueños, transeúntes y los propios perros.
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Prestar atención a estas señales puede prevenir malentendidos, evitar riesgos innecesarios y fomentar una convivencia respetuosa en entornos urbanos.
Aunque el uso de este sistema no es obligatorio, resulta especialmente útil en lugares concurridos o cuando no es posible comunicarse verbalmente. Para garantizar que el mensaje sea visible, se recomienda colocar el lazo o cinta en un lugar destacado, como la correa o el arnés del perro.
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El código de colores y sus significados

El sistema de colores se divide en tres categorías principales: el carácter del perro, su función de trabajo y su estado de salud. Cada color tiene un propósito claro y busca facilitar la interacción adecuada con el animal, de acuerdo con National Geographic, organización dedicada a la educación y la ciencia.
En cuanto al carácter del perro, los colores más comunes son:
- Rojo: Indica que el perro es reactivo tanto con personas como con otros perros. Esto puede deberse a una falta de socialización o a experiencias traumáticas previas. En este caso, se recomienda no acercarse al animal, especialmente si se está acompañado de otro perro.
- Naranja: Señala que el perro es reactivo únicamente con otros perros, pero no con personas. Este comportamiento puede estar relacionado con factores como la dominancia. Es posible interactuar con el animal, pero solo si no se lleva otro perro.
- Verde: Representa a un perro amigable y abierto a interactuar tanto con personas como con otros animales. Este color indica que no hay restricciones para acercarse al animal.
Por otro lado, algunos colores advierten que el perro no debe ser molestado debido a su función o entrenamiento:
- Amarillo: Este color, heredado del Yellow Dog Project, indica que el perro necesita espacio adicional. Puede ser un animal miedoso, ansioso o en proceso de entrenamiento. Aunque no es reactivo, no se debe interactuar con él sin permiso.
- Azul: Identifica a perros de servicio o asistencia que están desempeñando una función específica. Estos animales no deben ser interrumpidos ni distraídos mientras trabajan.
Finalmente, hay colores que informan sobre problemas de salud del perro:
- Morado: Indica que el perro tiene alergias alimentarias, por lo que no se le debe ofrecer comida.
- Blanco: Señala que el perro tiene alguna discapacidad, como ceguera o sordera, o que está lesionado. En estos casos, cualquier interacción debe realizarse con extrema precaución y solo con el consentimiento del dueño.
El origen del proyecto

Esta iniciativa, que tiene sus raíces en el proyecto sueco “The Yellow Dog Project”, evolucionó para incluir una gama más amplia de colores, cada uno con un significado específico.
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Esta iniciativa fue lanzada en 2012 por la entrenadora de perros Taryn Blyth en Suecia, donde se introdujo el uso de un lazo, pañuelo o cinta amarilla atada al collar o correa del perro para indicar que el animal necesitaba espacio adicional o que no debía ser abordado sin el consentimiento del dueño.
Según National Geographic las razones detrás de esta señalización podían variar: desde ansiedad o miedo hasta recuperación de una lesión, entrenamiento o incluso ser un perro de asistencia. Aunque la iniciativa tuvo una buena acogida inicial, su implementación fuera de Suecia fue limitada debido a la falta de promoción institucional.
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El legado del proyecto ha dado lugar a un sistema más completo que utiliza diferentes colores para comunicar información específica sobre el perro, que aunque no es obligatorio se ha convertido en una herramienta útil para evitar conflictos y malentendidos, especialmente en contextos donde no es posible explicar verbalmente las necesidades del animal, como en viajes al extranjero o en interacciones con niños pequeños.
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