
En el Mystic Aquarium de Connecticut, una tortuga marina verde llamada Charlotte ha encontrado una nueva oportunidad de vida gracias a un arnés personalizado que le devuelve la movilidad.
Afectada por el síndrome de flotación positiva, conocido como “bubble butt”, tras un accidente con una embarcación, Charlotte ha luchado desde 2008 para superar las limitaciones físicas que le impedían nadar y alimentarse adecuadamente.
Este avance no solo representa una mejora significativa en la vida de Charlotte, sino que abre nuevas posibilidades para el cuidado y rehabilitación de otros animales marinos en circunstancias similares.
La historia de Charlotte
La tortuga marina verde que vive en el Mystic Aquarium de Connecticut, Charlotte, ha comenzado a experimentar una mejora en su calidad de vida gracias a un arnés personalizado que le ayuda a recuperar movilidad, de acuerdo con la revista científica Popular Science.
La tortuga padece síndrome de flotación positiva, conocido coloquialmente como “bubble butt” (trasero de burbuja) y se origina generalmente por el impacto de embarcaciones que dañan la columna vertebral de las tortugas.
El galápago fue encontrado en 2008 en la isla de Jekyll Georgia, y la atendieron cuando se hizo evidente que no podía nadar ni comer lo suficiente para sobrevivir. El equipo del Georgia Sea Turtle Center la cuidó antes de pedir refuerzos al Mystic Aquarium.
“Charlotte no podía bucear ni nadar correctamente a consecuencia de una lesión que sufrió en el mar tras ser golpeada por un barco. Hubo daños en su tracto intestinal que provocaron que se acumulara gas en sus cuartos traseros, lo que dificultó nadar adecuadamente y se consideró que no se podía liberar”, compartió el Mystic Aquarium a través de su Facebook en 2016.
En las publicaciones y videos de su perfil, puede verse a la tortuga nadar con la parte trasera de su caparazón hacia arriba en vez de hacerlo en posición horizontal.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), cientos de miles de tortugas son heridas por embarcaciones en dicho país, y muchas de ellas pierden la vida.
“En general, las tortugas tienen la columna vertebral directamente debajo del caparazón”, explica Claire Bolster, acuarista del Mystic Aquarium y cuidadora de Charlotte, a Popular Science .
“Cuando las tortugas son golpeadas por barcos, la mayoría de las veces las lesiones se producen en la columna vertebral, porque está directamente conectada a ella… También se ven afectados los nervios del sistema gastrointestinal y pueden perder la función de las aletas traseras, ya que esos nervios también se dañan”, agregó.
Una solución para Charlotte

Hubo varios intentos de fabricarle un dispositivo de rehabilitación o arnés para mejorar la calidad de vida de la tortuga. El Mystic Aquarium compartió en Facebook que utilizaron bolsas de neopreno personalizadas en la parte trasera de su caparazón que fortalecieron sus cuartos traseros y le brindaron equilibrio para ayudarla a nadar.
Sin embargo, siguieron probando con múltiples dispositivos a lo largo de los años y solicitó la ayuda de la empresa de impresión 3D Aida, quine a su vez unió fuerzas con el equipo de diseño computacional de New Balance Athletics.
“El problema que estamos intentando resolver parece bastante simple”, menciona Nick Gondek, director de la empresa Aida.
“Tenemos que ponerle peso a la parte trasera de la tortuga y hacerlo de manera que se pueda ajustar a esta bolsa de aire que está atrapada en el tracto gastrointestinal”.
El equipo identificó sus necesidades clave y escanearon su caparazón para diseñar un arnés adaptado a sus requisitos únicos. La versión final requirió de cinco años y varios intentos para conseguir el diseño correcto.
El nuevo arnés de Charlotte está fabricado con Náilon 11 CF Powder de Formlabs, un material reforzado con fibra de carbono. Este compuesto es ideal para objetos que requieren una combinación de resistencia, rigidez y ligereza.
“Charlotte se convirtió en el Ferrari de los arneses para tortugas cuando se lo colocaron”, menciona Godnek a la revista.
Charlotte utiliza el arnés durante varias horas al día como parte de su fisioterapia. Este dispositivo ha permitido que sus aletas traseras comiencen a recuperar movilidad y que su cola empiece a enderezarse, lo que representa un avance significativo en su recuperación.
El arnés ayuda a Charlotte a mantener un equilibrio adecuado en el agua. Antes de su uso, solía dormir con la parte trasera elevada, una posición inusual para las tortugas marinas. Este problema ha sido corregido, permitiendo que duerma de manera más natural.
El objetivo final de este proyecto es ayudar a otras tortugas necesitadas, ampliando la escala y creando una forma en que los acuarios y centros de rehabilitación puedan crear digitalmente arneses para las tortugas que traen.
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