
Las celebraciones de diciembre como Navidad, Año Nuevo, y el Día de la Virgen de Guadalupe en México, son momentos de alegría y unión familiar, pero también de estruendosos fuegos artificiales.
Aunque para nosotros pueden ser un espectáculo visual y auditivo emocionante, para nuestras mascotas representan una experiencia aterradora.
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El sonido ensordecedor de los cohetes puede causar estrés extremo, ansiedad, e incluso poner en riesgo su salud física y emocional, de acuerdo con un artículo publicado en la página de la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales en Inglaterra (RSPCA).
Cada año, miles de mascotas experimentan miedo ante el estruendo de los fuegos artificiales. Conocer estrategias y consejos para ayudarlas a enfrentar este desafío y garantizar su bienestar durante estas festividades.
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Pasos para garantizar su tranquilidad y bienestar

Durante la temporada de fuegos artificiales, muchos animales domésticos y salvajes experimentan estrés y miedo, lo que puede llevar a situaciones peligrosas.
De acuerdo con la RSPCA, una de las recomendaciones principales es proporcionar un refugio seguro para las mascotas, un lugar tranquilo donde puedan sentirse protegidas y en control, este debe estar disponible en todo momento, incluso si los dueños no se encuentran en la casa.
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Para los perros, se sugiere crear asociaciones positivas con el refugio seguro, utilizando juguetes y experiencias agradables. Además, se recomienda pasear a los perros durante el día para evitar los momentos en que los fuegos artificiales son más frecuentes.
Durante las noches de fuegos artificiales, cerrar ventanas y cortinas puede ayudar a amortiguar el sonido y evitar que los animales vean los destellos. Es útil poner música o televisión para enmascarar los ruidos externos.
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“También puedes hablar con tu veterinario sobre los difusores de feromonas. Estos dispersan sustancias químicas calmantes en la habitación y pueden ser una buena opción para tu perro. En algunos casos, tu veterinario puede incluso recetarle medicamentos”, menciona un artículo de la RSPCA.
Para los gatos, se recomienda proporcionar lugares donde puedan esconderse y no forzarlos a salir hasta que se sientan seguros. Es vital mantenerlos dentro de los hogares para evitar que se estresen.
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Los animales pequeños, como conejos y cobayas, pueden estar en jaulas cubiertas parcialmente con mantas para reducir el ruido y la luz, y considerar llevarlos al interior de la casa de manera gradual. También se les puede dar ropa de campana para que puedan excavar.
La fobia a los fuegos artificiales es tratable, y los veterinarios pueden ofrecer soluciones, como difusores de feromonas o medicamentos en casos severos. Nunca se debe castigar a los animales por su miedo, ya que esto puede empeorar la situación.
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Riesgos de los fuegos artificiales en animales

La pirotecnia y otros materiales explosivos representan un peligro significativo para los animales, pues generan ruidos intensos y partículas químicas nocivas, de acuerdo con Animal Ethics (Ética Animal), organización que promueve el respeto por los animales a través de la divulgación, investigación y educación.
“Los ruidos que provocan los fuegos artificiales dañan a los animales al provocarles miedo. De hecho, la exposición repetida a ruidos fuertes inesperados e impredecibles puede provocar fobias en muchos animales, lo que aumenta las reacciones de pánico a los ruidos fuertes en el futuro”, menciona la organización.
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Los perros pueden experimentar ansiedad extrema debido a su aguda capacidad auditiva, que les hace percibir sonidos hasta tres veces más intensos que los humanos. Este estrés puede manifestarse en comportamientos como temblores, intentos de escape y trastornos gastrointestinales.
Los gatos pueden envenenarse al ingerir residuos de petardos. Los caballos, debido a su naturaleza hipervigilante, muestran signos de estrés y pueden lesionarse al intentar huir. Las aves, por su parte, pueden sufrir taquicardia e incluso morir de susto, además de desorientarse y abandonar sus nidos, lo que pone en riesgo a sus crías.
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Además, los fuegos artificiales liberan partículas químicas peligrosas, como el polvo fino (PM10), son tóxicas al inhalarse y pueden agravar enfermedades respiratorias en animales y humanos. Los residuos de los fuegos artificiales también pueden causar quemaduras y daños oculares en animales cercanos a las áreas de explosión.
En zoológicos animales como rinocerontes y guepardos se ponen nerviosos por el ruido, mientras que los elefantes muestran signos visibles de estrés. Los roedores, por su parte, continúan corriendo incluso después de que cesan los ruidos, lo que indica un estado de alarma prolongado.
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