Pixie, la conmovedora historia de la perra que encontró esperanza en medio del abandono

Su dueño no se responsabilizó y decidió entregarla a un refugio local al notar que su condición no hacía más que empeorar

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El pelo de pixie se
El pelo de pixie se enmarañó a tal grado debido a que su antiguo dueño jamás se preocupó por su bienestar. (Facebook/Wyandotte Animal Shelter)

Pixie es una perra mestiza que a pesar de su pequeño tamaño sufrió una de las peores facetas del abandono animal después de que su antiguo dueño la descuidara lo suficiente como para que su pelaje color gris se enredara, trenzara y formara rastas llenas de suciedad que cubrieron por completo su cuerpo.

El deplorable estado físico en el que se encontraba conmovió a todos los cuidadores del Wyandotte Animal Shelter (WAS), refugio animal basado en Michigan, Estados Unidos, que admitió a la mascota luego de que su antiguo dueño la entregara. Los encargados del albergue sabían que la perra no podía permanecer más tiempo así, pues además de ser indigno, ponía en riesgo la salud de su piel, por lo que solicitaron el apoyo de una estética canina local para ponerle fin a su sufrimiento.

Gracias a la intervención oportuna de un grupo de personas interesadas en el bienestar animal, Pixie “renació” y pudo empezar a vivir después de que le retiraran casi la mitad de su peso corporal en pelo.

El “renacer” de Pixie

Su pelaje estaba tan descuidado
Su pelaje estaba tan descuidado que Pixie tenía rastas.

La historia de la mascota fue dada a conocer por los encargados de las redes sociales del WAS a través de una publicación a inicios de abril. Ahí mismo detallaron que Pixie fue uno de los peores casos de sobrecrecimiento y enredo de pelaje que han visto en “bastante tiempo”.

Pixie llegó a sus instalaciones después de que su antiguo dueño la entregara, pues, según relatan los voluntarios del refugio, “se dio cuenta” de que ya no era capaz de proporcionarle el cuidado diario que necesitaba.

El hombre al parecer se sentía avergonzado de permitir que la condición de la indefensa mascota empeorara tanto y confesó que conforme su pelaje se enredaba y lucía cada vez más sucio, se mostró cada vez más reacio a llevarlo a alguna peluquería.

“Tuvo un mal momento dejándola ir, pero la entregó a nosotros para que pudiéramos asegurarnos de que lo adoptara alguien que pudiera darle la vida que se merecía”, escribieron las autoridades del WAS en la publicación.

Para comenzar su nueva vida, Pixie primero necesitaba deshacerse de su grueso pelaje y sus nuevos cuidadores lo entendían a la perfección, es por eso que contactaron con los trabajadores de The Downriver Grooming Co., estética canina local, quienes la admitieron a tan sólo unos minutos de recibir el pedido de auxilio del WAS.

Dentro de la peluquería, los trabajadores pasaron un par de horas cortando con el único objetivo de liberar a la mascota de su pelo. Al deshacerse de la sucia cubierta, los voluntarios del refugio notaron que la “pequeña niña” pesaba tan sólo 3 kilos, a pesar de que lucía del doble de su tamaño.

A pesar de su condición, sus cuidadores se sintieron aliviados al descubrir que no contaba con problemas secundarios comunes en estos casos como llagas abiertas o escaldaduras provocadas por la orina retenida dentro del pelaje.

En la primera actualización sobre el caso de Pixie, los voluntarios aprovecharon para agradecer a una organización benéfica por proporcionar los fondos necesarios para una evaluación médica que más tarde descartó problemas ocasionados por piedras en la vejiga y permitieron que fuera tratada por una infección en las vías urinarias.

Dejar los traumas atrás

La mascota encontró un final
La mascota encontró un final feliz gracias a una familia de acogida.

Pronto, la suerte de Pixie cambió de nuevo, pues una familia la recibió temporalmente. En la nueva actualización sobre su caso, los trabajadores del WAS aseguraron que la mascota está “muy orgullosa” de su nueva familia.

Lamentaron que durante años el enmarañado pelaje tirara de su piel, provocando un inmenso dolor en cada movimiento. Como resultado, acariciarla era una tarea imposible, pues las molestias en su piel hacían que respondiera agresivamente “a pesar de anhelar afecto”.

Al liberarse de su gruesa capa de pelo, pudo gozar de las caricias de su familia de acogida, quienes se encargaron de darle una nueva oportunidad a otro perro que vivió una situación de abuso y que están “preparados para darle a Pixie todo lo que necesita ahora”.

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