
Hasta hace pocos años, era habitual encontrar ‘canillitas’ que vendían periódicos y revistas por la calle: vociferaban en las esquinas, caminaban entre los autos ofreciendo publicaciones o estaban cercanos a sus puestos, siempre listos. En ciertos barrios tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires, en las primeras horas de la mañana, solía verse el palier de los edificios con magazines y periódicos que cubrían por completo el suelo, deslizados por debajo de la puerta, para ser distribuidos en cada departamento.
La aparición de internet y las redes sociales lo ha cambiado todo, incluso los usos y costumbres a la hora de informarse. Los clásicos puestos de diarios han visto descender su actividad; ser canillita es un oficio en extinción.
PUBLICIDAD
En las últimas décadas, tan solo en la Capital Federal y en el Gran Buenos Aires se estima que los puestos de diarios se redujeron hasta llegar a ser tan solo una cuarta parte de los que se desplegaban en los años 90, no siendo en la actualidad más de dos mil paradas.
Ubicados en esquinas, estaciones de tren, avenidas o centros comerciales, eran mucho más que un punto de venta de periódicos: funcionaban como centro de distribución de la información impresa, lugar de encuentro barrial, y hasta como cajas de resonancia de la agenda pública. Hoy, algunos puestos proyectan reconvertirse en cafeterías al paso, lugares de expendio de alguna bebida para comprar y seguir, aunque un decreto del Poder Ejecutivo busca abrir otra alternativa para acoplarse a los tiempos que corren.
PUBLICIDAD
El decreto 629/2025, publicado en el Boletín Oficial el 4 de septiembre de 2025, deroga el anterior decreto 1025/2000 y modifica sustancialmente el régimen jurídico de los kioscos de diarios y revistas. La nueva norma habilita a los titulares de estos puestos a inscribirse como operadores postales ante el ENACOM o bien a asociarse con operadores ya habilitados, permitiéndoles actuar como puntos de retiro de paquetería, mensajería y otros servicios.
¿La gente no lee? Tal vez simplemente lea menos en papel. Lo que se sabe es que el comercio virtual florece, y además de adquirir en línea, hay que distribuir, llevar a un sitio y retirar. Los puestos de diarios comenzarían a ser parte de un eslabón clave en esa cadena.
PUBLICIDAD
Si esta norma será un salvavidas para superar la crisis que sacude al sector, es hacer futurología. Hasta la sanción de este decreto, los puestos de diarios estaban regulados por una normativa que imponía condiciones muy específicas: el decreto 1025/2000 -derogado por la nueva norma- establecía un Registro Nacional de Vendedores y Distribuidores, fijaba las formas de habilitación y delimitaba sus actividades a la venta y distribución de publicaciones periódicas impresas. Incluso, en muchas ciudades, las ordenanzas locales limitaban el tipo de productos que podían ofrecer los “canillitas”, en función de un esquema corporativo bastante rígido.

El nuevo marco legal busca desregular la actividad y reconvertir la figura del puesto de diarios, golpeada por el consumo de medios de información digitales, en línea con lo que ya ocurre en otras partes del mundo como Nueva York, Berlín o Barcelona. Lo mismo ocurre en algunas capitales latinoamericanas donde la reconversión del puesto de diarios se articula con la economía digital. El decreto 629/2025 no elimina los puestos de diarios y revistas ni impide que sigan vendiendo publicaciones: podrán mantener la actividad tradicional y eventualmente sumarse al nuevo esquema si así lo desean.
PUBLICIDAD
El impacto de esta nueva normativa genera expectativa y preguntas. Lo que es seguro es que implicará un cambio en las postales urbanas, lejos del recuerdo que aún se conserva de una actividad tan emblemática como la del canillita. El consumo veloz e inmediato impone sus condiciones: el puerta a puerta también podrá ser “puesto a puerta”. El desafío urgente será que la transformación y la tecnología no remueva la vocación y el lugar que ocupa la identidad de ciertos oficios en Argentina.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La causa contra Alejandro Muszak, CEO de Wenance, avanza hacia el juicio y sumó tres nuevos casos de estafa
La jueza Sandra Arroyo Salgado cerró la investigación y ya comenzaron los preparativos para el debate oral en los tribunales federales de San Isidro. Las pérdidas de los damnificados superan los 1.850 millones de pesos y 7 millones de dólares

La Corte Suprema habilitó el desalojo de una comunidad mapuche en Villa La Angostura
Los ocupadores reclamaban posesiones sobre tierras del municipio y de propietarios particulares. Se amparaban en una ley de 2006 para frenar el avance de los expedientes

Riesgo de colapso: una familia demandó por fallas estructurales en la construcción de su casa y la Justicia ordenó indemnizarla con US$ 30.000
Ocurrió en Tres Arroyos. Una pareja denunció fisuras, deformaciones y filtraciones en una vivienda industrializada. Los peritos concluyeron que la estructura presentaba riesgo de colapso parcial por la falta de refuerzos y el juzgado condenó a la maestra mayor de obras a afrontar el costo de la reconstrucción del inmueble

Iba al médico, tropezó en la vereda y demandó a la clínica: no logró probar el accidente y deberá pagar los gastos del juicio
Una mujer aseguró que tropezó con una tapa de agua que sobresalía en la entrada del centro de salud. Sin embargo, la Cámara de Apelaciones confirmó el rechazo de la demanda

Pidió una inspección urgente por un pino con riesgo de caída, el municipio demoró el trámite y el árbol terminó aplastando su casa: deberán indemnizarlo
Como el inmueble estaba ubicado en una zona protegida, el vecino no podía intervenir sobre la especie sin autorización, bajo apercibimiento de una multa




