Ni una onda tropical basta: ¿por qué Tegucigalpa sigue viviendo al límite con sus reservas de agua?

Los Laureles y La Concepción permanecen con bajos niveles mientras EL Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos, Cenaos anticipa lluvias insuficientes para una recuperación significativa. La capital continúa dependiendo de fuentes que desde hace años resultan insuficientes

Tegucigalpa continúa dependiendo de fuentes de agua que desde hace años resultan insuficientes frente al crecimiento de la demanda. (FOTO: Infobae)
Tegucigalpa continúa dependiendo de fuentes de agua que desde hace años resultan insuficientes frente al crecimiento de la demanda. (FOTO: Infobae)
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La llegada de una onda tropical a Honduras podría dejar lluvias sobre la zona central, pero para Tegucigalpa eso será apenas un alivio temporal.

eL Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos Cenaos. prevé acumulados de entre 5 y 10 milímetros en sectores de Lepaterique, insuficientes para recuperar las principales represas de la capital.

Los datos disponibles muestran a Los Laureles alrededor del 34% y a La Concepción cerca del 28% de su capacidad de almacenamiento.

La pregunta, sin embargo, ya no es únicamente cuánto lloverá esta semana.

El problema de Tegucigalpa es que cada período seco vuelve a exponer las mismas debilidades de un sistema de abastecimiento que desde hace décadas tiene menos agua de la que demanda una ciudad en constante expansión.

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Una capital que creció más rápido que sus fuentes de agua

El Banco Mundial documentó hace años una de las principales vulnerabilidades del Distrito Central: Tegucigalpa continúa dependiendo fundamentalmente de La Concepción, Los Laureles y El Picacho, prácticamente las mismas fuentes utilizadas desde 1990, pese al fuerte crecimiento de la población.

Sus análisis establecieron que la demanda ya superaba la capacidad conjunta de producción de esos sistemas y proyectaban que la brecha seguiría creciendo si no se incorporaban nuevas fuentes y mejoras de eficiencia.

Los Laureles y La Concepción tienen además un peso determinante: históricamente han aportado la mayor parte del agua cruda utilizada para abastecer la capital.

Por eso, cuando sus niveles bajan simultáneamente, existe poco margen para compensar la pérdida.

Los Laureles y La Concepción continúan siendo dos de las fuentes más importantes para abastecer de agua al Distrito Central. (FOTO: Hondudiario)
Los Laureles y La Concepción continúan siendo dos de las fuentes más importantes para abastecer de agua al Distrito Central. (FOTO: Hondudiario)

El problema no termina cuando vuelve a llover

Una tormenta fuerte sobre Tegucigalpa puede inundar calles sin necesariamente llenar una represa.

Para recuperar almacenamiento, la lluvia debe concentrarse durante suficiente tiempo sobre las cuencas que alimentan los embalses.

Además, esos territorios enfrentan problemas adicionales.

El Banco Mundial ha identificado en las cuencas de Guacerique y Río Grande presiones relacionadas con urbanización, deforestación, sedimentación y deterioro ambiental, factores que afectan la cantidad y calidad del agua que llega a Los Laureles y La Concepción.

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En Los Laureles, incluso se ha estimado una pérdida histórica de capacidad de almacenamiento asociada a sedimentación desde el huracán Mitch.

Otra parte del agua se pierde en el camino

Tener más agua almacenada tampoco garantiza que toda llegue a los hogares.

La red de Tegucigalpa arrastra problemas de fugas, conexiones irregulares, infraestructura envejecida y dificultades para medir con precisión el agua distribuida.

Estimaciones utilizadas en proyectos respaldados por el Banco Mundial han situado históricamente las pérdidas físicas y comerciales del sistema en niveles cercanos al 45%.

UMAPS mantiene actualmente proyectos de sectorización y reducción de agua no facturada precisamente para identificar fugas y mejorar la eficiencia de la distribución.

Ese dato cambia la discusión: la crisis no depende únicamente de conseguir más lluvia, sino también de evitar perder parte del agua que ya existe.

El Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Miami vigila la perturbación AL96 en el Atlántico oriental, la cual posee un 70 % de probabilidad de convertirse en depresión tropical. (FOTO: NHC)
El Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Miami vigila la perturbación AL96 en el Atlántico oriental, la cual posee un 70 % de probabilidad de convertirse en depresión tropical. (FOTO: NHC)

La onda tropical será un respiro, no una solución

Francisco Argeñal, director de Cenaos, fue claro al advertir que los acumulados previstos ayudarán apenas a “paliar un poquito” la situación.

La onda dejará precipitaciones en centro, sur, oriente y occidente, pero se moverá rápidamente y sus remanentes producirían lluvias más aisladas posteriormente.

La llegada de una onda tropical dejará lluvias, aunque Cenaos descarta una recuperación significativa de las represas.(FOTO: CENAOS)
La llegada de una onda tropical dejará lluvias, aunque Cenaos descarta una recuperación significativa de las represas.(FOTO: CENAOS)

Para Los Laureles y La Concepción, eso significa que una recuperación sustancial requerirá más que un solo fenómeno.

Tegucigalpa necesita lluvias persistentes sobre las cuencas correctas, pero también nuevas fuentes, protección de las existentes y una red capaz de aprovechar mejor cada metro cúbico disponible.

La onda tropical puede modificar temporalmente los niveles. Lo que no puede hacer en unas horas es resolver décadas de déficit hídrico acumulado en una capital que creció mucho más rápido que su sistema de agua.

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