Honduras recibe nuevo grupo de voluntarios japoneses de JICA para fortalecer cooperación en áreas sociales y rurales

Los siete voluntarios (JICA), trabajarán durante dos años en distintas áreas como salud, educación, desarrollo rural y arqueología

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La cooperación entre Honduras y Japón se fundamenta en el intercambio técnico y el acompañamiento comunitario en sectores clave del país.
Siete voluntarios japoneses de JICA inician labores en nutrición, educación, desarrollo rural, terapia física y arqueología en Honduras.

El Gobierno de Honduras recibió siete voluntarios japoneses de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), que se incorporarán a distintas regiones del país para tareas de cooperación técnica y acompañamiento comunitario durante dos años.

El grupo trabajará en áreas como nutrición, educación, desarrollo rural, terapia física y arqueología. La Cancillería hondureña informó que el objetivo es fortalecer capacidades locales y apoyar procesos comunitarios en zonas urbanas y rurales.

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La bienvenida estuvo a cargo de la subsecretaria de Política Exterior, la embajadora Pamela Handal Rivera, según comunicó el Gobierno de Honduras, en un acto oficial realizado este día.

Voluntarios JICA en Honduras

Los voluntarios fueron asignados a diferentes áreas de trabajo, entre ellas nutrición, educación, desarrollo rural, terapia física y arqueología, de acuerdo con la información difundida por las autoridades hondureñas.

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Handal Rivera vinculó su llegada con el fortalecimiento de programas sociales y de desarrollo que se ejecutan junto con instituciones hondureñas, según declaró durante la ceremonia de bienvenida.

Conmemoran 50 años

El programa de Voluntarios Japoneses para la Cooperación en el Extranjero, implementado por JICA, inició en 1976 en Honduras y este año conmemora 50 años de presencia continua, informaron las autoridades durante el acto.

La cooperación entre Honduras y Japón se fundamenta en el intercambio técnico y el acompañamiento comunitario en sectores clave del país.

La subsecretaria sostuvo que la cooperación entre Honduras y Japón se mantiene como una relación de largo plazo, basada en el intercambio técnico y el enfoque comunitario de la asistencia internacional.

A lo largo de estas cinco décadas, cientos de voluntarios japoneses han trabajado en comunidades hondureñas, con aportes en educación, salud, agricultura, infraestructura comunitaria, gestión ambiental y desarrollo local, según el balance oficial.

Uno de los rasgos del programa es el trabajo de campo: los voluntarios viven en las comunidades asignadas, interactúan con la población y coordinan acciones con autoridades locales, docentes, personal de salud y organizaciones comunitarias, de acuerdo con lo señalado por el Gobierno.

Handal Rivera agradeció al pueblo y al Gobierno de Japón por el apoyo sostenido, y afirmó que el impacto también se expresa en capacidades que permanecen en las comunidades cuando concluye cada misión.

Una comitiva extranjera visitó instalaciones agrícolas y de procesamiento, promoviendo el intercambio de conocimientos y generando alianzas estratégicas orientadas a mejorar la competitividad dentro del sector agroindustrial local (Foto cortesía JICA)
Una comitiva extranjera visitó instalaciones agrícolas y de procesamiento, promoviendo el intercambio de conocimientos y generando alianzas estratégicas orientadas a mejorar la competitividad dentro del sector agroindustrial local (Foto cortesía JICA)

Proyectos complementarios

Además del voluntariado, la cooperación entre Honduras y Japón incluyó proyectos de infraestructura, fortalecimiento institucional, asistencia técnica especializada y apoyo en emergencias, indicaron las autoridades hondureñas.

Con la incorporación de este nuevo grupo, Honduras y Japón confirmaron que continuarán la cooperación bilateral y ampliarán su alcance en áreas definidas como prioritarias por las instituciones participantes.

La cooperación entre Honduras y Japón comenzó a consolidarse a mediados del siglo XX, impulsada por proyectos de asistencia técnica y reconstrucción orientados al desarrollo social.

Con el paso de los años, Japón se convirtió en uno de los principales socios de cooperación del país en Asia, ampliando su apoyo hacia sectores como infraestructura, educación, salud y gestión de riesgos, especialmente tras desastres naturales como el huracán Mitch en 1998, que marcó un punto clave en el fortalecimiento de la ayuda internacional hacia Honduras.

En ese contexto, Honduras fue uno de los primeros países de la región en integrarse al programa de voluntarios de JICA, lo que permitió establecer una presencia continua de cooperación directa en comunidades locales, sentando las bases de una relación que posteriormente se amplió hacia proyectos de mayor escala en infraestructura y desarrollo social.

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