En la madrugada del 18 de septiembre de 1970, Jimi Hendrix fue encontrado inconsciente en un cuarto del hotel Samarkand, en Notting Hill, Londres. Había tomado nueve pastillas de un potente somnífero alemán, dieciocho veces la dosis recomendada. Murió por inhalación de vómito tras la intoxicación con barbitúricos. Pero lo que ocurrió esa noche nunca terminó de esclarecerse: testigos, paramédicos y médicos dieron versiones contradictorias, y el caso quedó cerrado con un veredicto abierto que ni siquiera Scotland Yard pudo resolver
Nadie en ese escenario sabía exactamente qué esperar. Era 1966, y Jimi Hendrix era un desconocido recién bajado de un avión desde Nueva York, traído a Londres por Chas Chandler, el ex bajista de The Animals, que había apostado por él con la certeza de quien descubre algo que el resto todavía no puede ver. La primera prueba real era brutal: tocar ante Cream, el trío más temido de la escena británica, con Eric Clapton en guitarra. El mismo Clapton al que la ciudad entera llamaba Dios.
Hendrix eligió “Killing Floor”, una pieza técnicamente feroz. Y la tocó como si llevara años haciéndolo. Clapton, según registros de la época, abandonó el escenario visiblemente impresionado. Esa noche, en un club londinense, comenzó una de las carreras más breves e intensas de la historia del rock.
PUBLICIDAD
Monterey 1967: el concierto en que incendió su guitarra y su carrera
Hacía falta un escenario más grande para que el mundo entendiera lo que había sucedido en ese club. Lo encontró en junio de 1967, en el Festival Internacional de Pop de Monterey, California, ante un público de entre 25.000 y 90.000 personas, según distintas estimaciones. Tocó durante casi una hora. Luego llegó el turno de “Wild Thing”.
Se arrodilló frente a su guitarra. Le roció combustible encima. La prendió fuego.

“Decidí destruir mi guitarra al final como un sacrificio. Uno sacrifica lo que ama. Yo amaba mi guitarra”, explicó después. La imagen, Hendrix de rodillas, el instrumento en llamas, las manos levantadas, se convirtió en una de las fotografías más reproducidas del siglo XX. El diario estadounidense Los Angeles Times escribió que, al dejar el escenario esa noche, Hendrix “pasó de ser un rumor a convertirse en una leyenda”.
PUBLICIDAD
Desde ahí, todo fue hacia arriba y hacia adentro al mismo tiempo. En agosto de 1969 encabezó Woodstock, donde su versión del himno estadounidense “The Star-Spangled Banner” quedó grabada en la memoria colectiva como un acto político y musical a la vez. Para entonces era el músico de rock mejor pagado del mundo.
Electric Lady Studios, inaugurado tres semanas antes de su muerte
En agosto de 1970, Hendrix invirtió cerca de USD 1 millón de la época en construir Electric Lady Studios en Nueva York: su propio laboratorio, el lugar donde planeaba llevar su música hacia territorios que todavía no había pisado. La noche de inauguración reunió a Mick Fleetwood, Johnny Winter y Yoko Ono, entre otros. Fue uno de los primeros músicos de rock en financiar y edificar un estudio profesional propio.
PUBLICIDAD

Poco después viajó a Europa para una serie de presentaciones: el Festival de la Isla de Wight, fechas en Escandinavia y un evento en la isla de Fehmarn, Alemania. Ese último show, con lluvia, el público impaciente y el sonido fallando, fue su concierto final. Tres semanas después había muerto.
La noche del 17 de septiembre: los testimonios que nunca coincidieron
El 17 de septiembre, Hendrix estuvo en una fiesta en Londres junto a Monika Dannemann, una alemana de 25 años con quien mantenía una relación. De madrugada volvieron al hotel Samarkand, en Notting Hill, donde ella se alojaba. Según su relato, Hendrix no lograba conciliar el sueño. Le pidió algo para dormir. Ella le ofreció Vesparax, un somnífero alemán de alta potencia cuya dosis recomendada era media pastilla.
PUBLICIDAD
Según Dannemann, Hendrix tomó nueve: 18 veces lo que cualquier médico hubiera indicado. Se durmió alrededor de las 7 de la mañana. Lo que ocurrió después es donde la historia se fragmenta en versiones que nunca terminaron de coincidir.
Dannemann dijo haberse despertado cerca de las 10 u 11 de la mañana, haber salido a comprar cigarrillos y haber encontrado a Hendrix inconsciente al regresar. Llamó a la ambulancia a las 11:18. Los paramédicos llegaron nueve minutos después.

Pero la tripulación de la ambulancia declaró haber encontrado a Hendrix solo en el departamento y aparentemente ya sin vida. Dannemann sostuvo que viajó con él al hospital; los paramédicos lo negaron.
PUBLICIDAD
Algunos testigos dijeron haberlo visto subir a la ambulancia con vida; otros describieron su cabeza colgando hacia atrás durante el traslado, lo que habría agravado el ahogo. Uno de los médicos declaró que llegó muerto; otro, que el deceso ocurrió en la guardia.
El médico forense determinó que la causa de muerte fue inhalación de vómito por intoxicación con barbitúricos. El forense, Gavin Thurston, cerró el expediente con un veredicto abierto: “Pruebas insuficientes sobre las circunstancias”.
Una investigación posterior de Scotland Yard llegó al mismo callejón sin salida; en 1993 las autoridades decidieron no continuar con el caso. Dannemann murió en 1996, a los 50 años, en lo que fue calificado como suicidio. La verdad sobre esa madrugada se fue con ella.
PUBLICIDAD
El Club de los 27: tres nombres en menos de dos meses

La edad de Hendrix al morir, 27 años, lo incorporó a una lista que ya tenía a Brian Jones, fallecido en julio de 1969, y que ese mismo otoño de 1970 se ampliaría con Janis Joplin, muerta un mes después. Años más tarde se agregarían Jim Morrison, Kurt Cobain y Amy Winehouse, entre otros.
Hendrix publicó tres álbumes de estudio en vida. Tras su muerte aparecieron más de 50 discos adicionales con material inédito, descartes y registros en vivo. En agosto de 1970, semanas antes de morir, le había dicho a un periodista inglés: “Voy a formar una banda grande, ya no más un trío”. No hubo tiempo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Fue médico de guerra, enfrentó cuestionamientos éticos y transformó la medicina al realizar el primer trasplante de riñón: la historia de Joseph Murray
El médico, que más tarde recibiría el Nobel en 1990, lideró en Boston una operación entre hermanos idénticos y luego avanzó con radiación y fármacos para reducir la respuesta inmunitaria en receptores

De quedar paralizada a los 18 años a liderar un club de running que recorrió 5.000 kilómetros
Esmée Gummer perdió la movilidad tras una operación fallida siendo adolescente. Hoy, con 35 años, conduce The Say Yes Club, una iniciativa gratuita que busca llevar a un millón de personas al movimiento en el Reino Unido e Irlanda

Un espía torpe, una sátira de la Guerra Fría y la vez que creyeron estar en Argentina: el Superagente 86 y la trama de su creación
En septiembre de 1965 se estrenó la mítica serie que permanece en el recuerdo de varias generaciones. “Nadie había hecho un programa centrado en un idiota, así que decidí ser el primero”, consideró Mel Brooks, su guionista y director. Las aventuras de Maxwell Smart y la comicidad como clave para sostener el éxito

“Todos los caminos llevan a Roma”: la ciencia desmiente el dicho más célebre de la Antigüedad
Un relevamiento digital sin precedentes de vías romanas sitúa a ciudades de Turquía y Grecia como los verdaderos nodos del entramado terrestre del Imperio. El trabajo mapeó casi 300.000 kilómetros de rutas para reconstruir la red de conexiones milenaria

“Ojalá haya inspirado a mucha gente”: un músico ocultó su leucemia durante meses y se volvió viral cantando desde su cama de hospital
Leif Bent, de 28 años, fue diagnosticado con leucemia mieloide aguda en mayo de 2026 y decidió compartir una actuación acústica desde su habitación de hospital que acumuló más de un millón de reproducciones combinadas




