La historia de Hilma Witte, la mujer que manipuló a sus hijos adolescentes para asesinar y recibió 140 años de prisión

Detrás de una familia aparentemente común había dos crímenes, versiones que engañaron a los investigadores y una personalidad narcisista analizada por especialistas en psicología forense

Fotografía en blanco y negro de una mujer con gafas de sol y cabello rizado que sale de un edificio junto a dos personas
La historia de Hilma Witte salió a la luz tras dos asesinatos separados por tres años y versiones que convencieron a los investigadores
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La historia de Hilma Marie Witte comenzó a salir a la luz después de dos asesinatos separados por tres años y una serie de versiones que, durante un tiempo, lograron convencer a los investigadores.

Según reconstruyó A&E Crime, la mujer involucró a sus propios hijos en la muerte de su esposo, Paul Witte, y posteriormente en el homicidio de Elaine Witte, la madrastra de él.

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El caso quedó marcado por una dinámica familiar atravesada por violencia, manipulación y miedo. La psicóloga forense Leslie Dobson, quien estudió el comportamiento de Hilma, describió su proceder como “extremadamente calculado, cuidadoso y premeditado”.

La psiquiatra forense Carole Lieberman también vinculó su conducta posterior con una infancia marcada por hogares de acogida y una relación matrimonial abusiva.

Una infancia marcada por los cambios y un matrimonio violento

Durante su infancia y los primeros años de la adolescencia, Hilma y su hermana pasaron por distintas familias de acogimiento. Más tarde, su madre, Margaret O’Donnell, volvió a hacerse cargo de ellas y las llevó a vivir junto con su nuevo esposo a un campamento nudista en Florida.

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Retrato de Hilma Witte sonriendo con el cabello oscuro peinado con volumen y un vestido blanco con un adorno floral en el hombro
La infancia de Hilma Witte en familias de acogida y su matrimonio violento con Paul Witte fueron vinculados por especialistas con su conducta posterior

Hilma tenía 16 años cuando conoció a Paul, que era diez años mayor. La pareja se casó y posteriormente se mudó a Michigan City, Indiana, donde formó una familia. Hilma tenía 19 años cuando nació Eric y dos años después tuvo a Butch.

Según la información recopilada por A&E Crime, Paul tenía un comportamiento violento dentro del hogar. Eric recordó en una entrevista documental que su padre podía golpearlo como forma de disciplina. La violencia también alcanzaba a Hilma.

Para Lieberman, esa historia familiar contribuyó a explicar el comportamiento posterior de Hilma. La especialista sostuvo que las experiencias de su infancia “sembraron las semillas de su psicopatía” y relacionó ese pasado con su conducta manipuladora y sus posteriores intenciones homicidas.

El primer asesinato y una versión que convenció a la policía

El 1 de septiembre de 1981, Paul dormía en el sofá cuando Eric, que tenía 15 años, le disparó en la cabeza. Después del hecho, Hilma, sus dos hijos y Margaret O’Donnell dieron a la policía una misma explicación: Eric había tropezado mientras trasladaba un arma de fuego hacia su padre y el disparo se produjo accidentalmente.

Retrato de una mujer de cabello largo y anteojos oscuros que viste una prenda gris con cuello blanco
La psicóloga forense Leslie Dobson describió la conducta de Hilma Witte como calculada, cuidadosa y premeditada

Los investigadores aceptaron inicialmente esa versión y trataron el episodio como un accidente. Según el medio estadounidense, la familia había conseguido sostener una explicación coherente sobre lo ocurrido.

La versión comenzó a adquirir otra dimensión a partir de las declaraciones posteriores de los investigadores. Dobson explicó que, después de una paliza que dejó a Eric herido y conmocionado, Hilma atendió sus lesiones y comenzó a plantearle la posibilidad de que Paul muriera.

Ante las dudas del adolescente, intentó administrar pequeñas cantidades de veneno para ratas y Valium a su esposo. Dobson consideró que esos intentos también pudieron formar parte de una estrategia para presionar psicológicamente a Eric.

Un sofá con manchas de sangre, un revólver en el piso y marcadores amarillos de evidencia dentro de una sala.
Paul Witte fue asesinado el 1 de septiembre de 1981, cuando dormía en el sofá de su casa en Indiana (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Era su manera de decir: ‘Soy demasiado débil, no puedo matarlo. Alguien más tendrá que ayudarme’”, afirmó la psicóloga forense a A&E Crime + Investigation.

Tres años después, otro homicidio expuso la trama

En 1984, Hilma volvió a involucrar a uno de sus hijos en un asesinato. Esta vez, el objetivo fue Elaine Witte, de 74 años, quien era la abuela política de Eric y Butch. Según las autoridades, Hilma quería deshacerse de ella después de que Elaine descubriera que estaba robando dinero de su cuenta bancaria.

Hilma convenció a Butch, que entonces tenía 16 años, para matarla. El adolescente utilizó una ballesta para dispararle y posteriormente, según su confesión, participó junto con su madre en el desmembramiento del cuerpo.

La investigación comenzó a avanzar cuando los familiares de Elaine recibieron respuestas evasivas sobre su paradero y los investigadores detectaron que sus cheques de seguridad social continuaban cobrándose. Hilma y sus hijos fueron detenidos en San Diego cuando ella intentaba cobrar uno de esos cheques y un empleado bancario alertó a la policía.

Manos con guantes azules colocan un marcador con el número cuatro junto a una ballesta iluminada por una linterna.
La ballesta fue el arma utilizada para asesinar a Elaine Witte, cuyo cuerpo posteriormente fue desmembrado y ocultado (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante el interrogatorio, Butch confesó el homicidio. También declaró que él y Hilma habían desmembrado el cuerpo y que Eric y Margaret O’Donnell los ayudaron a deshacerse de los restos, que nunca fueron recuperados.

La condena de Hilma Witte

Hilma fue condenada a 90 años de prisión por el asesinato de Elaine y recibió otros 50 años por su participación en la muerte de Paul. Durante el juicio negó haber planificado los homicidios, aunque admitió que había desmembrado el cuerpo de Elaine y que había tomado USD 6.000 de los ahorros de su suegra después del asesinato.

Eric y Butch obtuvieron penas reducidas tras colaborar con la fiscalía. Margaret O’Donnell también recibió una condena por ayudar a ocultar los restos de Elaine.

Para Dobson, el comportamiento de Hilma estaba estrechamente ligado a una personalidad dominada por el narcisismo. “Su verdad es su identidad, incluso si saben que están mintiendo”, afirmó la psicóloga forense al analizar el caso para A&E Crime.

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