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El sitio de Ruby Ridge: una familia acorralada y un tiroteo que escaló hasta provocar una crisis institucional en Estados Unidos

Profecías apocalípticas, una cabaña para resguardarse del fin del mundo, y un operativo con medidas anticonstitucionales que causó la muerte de un agente, un chico de 14 años y una madre con su bebés en brazos

Imágenes de las cámaras de vigilancia que instalaron los agentes federales cerca de la casa de la familia Weaver
Imágenes de las cámaras de vigilancia que instalaron los agentes federales cerca de la casa de la familia Weaver
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En agosto de 1992, en Ruby Ridge, norte de Idaho, un sitio de 11 días entre agentes federales y la familia Weaver dejó tres muertos y abrió una crisis institucional en Estados Unidos. El caso se originó en una causa por armas, una citación mal comunicada y un operativo que terminó en tragedia.

Randy Weaver nació en 1948 en Villisca, Iowa. Se crió con una fe profunda, completó el entrenamiento de los Boinas Verdes del Ejército de Estados Unidos, aunque nunca llegó a combatir en Vietnam, y en 1971 se casó con Vicki Jordison, su compañera de la universidad comunitaria donde ambos estudiaban.

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La pareja compartía una visión del mundo teñida de profecía bíblica. En la década de 1970, tras la guerra árabe-israelí, los Weaver llegaron a convencerse de que el Apocalipsis era inminente. Fue Vicki quien tuvo el sueño: una cima de montaña donde la familia estaría a salvo del caos que vendría.

Tiroteo Ruby Ridge
La madre y tres de los hijos del matrimonio Weaver (Sam, Rachel y Sara) frente a la cabaña de Ruby Ridge (Cortesía de Sara Weaver)

En 1983, vendieron todo lo que tenían en Iowa y compraron ocho hectáreas de tierra en la zona de Ruby Ridge, en el norte de Idaho. Construyeron una cabaña sin electricidad ni agua corriente. Vicki educó a los hijos en casa. Vivían solos, desconfiaban de los extraños y cargaban armas con naturalidad, como parte de su vida cotidiana.

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Con el tiempo, la familia incorporó a Kevin Harris, un adolescente con problemas que los Weaver adoptaron de manera informal. Para ellos, era prácticamente un hijo más.

A fines de la década de 1980, el Gobierno federal de Estados Unidos intensificó la vigilancia sobre grupos armados del noroeste del país. El agente encubierto Herb Byerly, que operaba bajo el alias Kenneth Fadeley, se acercó a Randy Weaver. No porque Weaver integrara ningún grupo armado, sino porque gozaba de respeto entre quienes sí lo hacían.

tiroteo 1992 Ruby Ridge Idaho Estados Unidos
Un disparo del francotirador del FBI Lon Horiuchi mató a Vicki Weaver (foto) en la cabaña de Ruby Ridge mientras sostenía a su bebé Elisheba (Cortesía de Sara Weaver)

Byerly cultivó la amistad durante meses. Cuando consideró que Weaver confiaba en él, le pidió que le vendiera escopetas con el caño recortado a una medida ilegal. Randy se negó en un primer momento. Ante la insistencia del agente, que alegaba necesitar dinero con urgencia, terminó vendiéndole dos armas.

Ocho meses después de esa transacción, se presentaron cargos penales contra Weaver. Las autoridades les ofrecieron entonces un trato: si se convertía en informante e infiltraba grupos armados de la zona, los cargos desaparecerían. Randy rechazó la oferta. Consideraba que traicionar a alguien que lo trataba como amigo era algo que no podía hacer, aunque eso le costara la cárcel.

Pasaron seis meses más hasta que se emitió la orden de arresto. Los agentes federales consideraban que detenerlo en su propiedad era demasiado riesgoso. Diseñaron entonces un operativo: fingieron ser automovilistas varados en la ruta y, cuando Weaver se detuvo a ayudarlos, lo arrestaron.

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Sammy Weaver cuando era niño (Cortesía de Sara Weaver)

Quedó libre bajo su firma, pero antes de irse el magistrado le advirtió que, si era condenado, debería entregar su casa, sus ocho hectáreas y su camioneta para pagar el juicio. Esa advertencia, que el propio magistrado admitió después que era falsa, terminó de convencer a Weaver de que el sistema estaba en su contra.

El juicio quedó fijado para el 19 de febrero de 1991. Pero el supervisor de libertad condicional de Weaver le comunicó por error que la fecha era el 20 de marzo. Fue por eso que Randy no se presentó el día correcto. Con eso, se sumó a los cargos originales la acusación de desacato y fuga de la Justicia, y se emitió una orden de arresto.

Durante 18 meses, el Gobierno no tomó ninguna acción. Sin embargo, la vigilancia sobre la cabaña era constante e intensa: cámaras de video, fotografías aéreas y un sistema de audio instalado incluso bajo el piso de la cocina. Los Weaver encontraron algunas de esas cámaras, lo que disparó aún más su paranoia.

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Foto del camino que llevaba a la casa de los Weaver. Una fecha mal comunicada para el juicio de Randy Weaver sumó cargos de desacato y fuga de la Justicia y derivó en una orden de arresto (Cortesía de Sara Weaver)

Los agentes evaluaron distintos planes para arrestar a Randy. Uno proponía cortar el suministro de agua de la cabaña. Otro, capturar a Sara, la hija mayor, cuando estuviera en el galpón durante su ciclo menstrual, práctica que las creencias religiosas de la familia imponían. Ninguno prosperó. Finalmente, decidieron hacer una una misión de reconocimiento del terreno.

La mañana del 21 de agosto de 1992, hace 34 años, seis agentes del US Marshals Service se acercaron sigilosamente a la propiedad de los Weaver, vestidos con ropa de camuflaje, sin insignias visibles, equipados con visores nocturnos y fusiles automáticos M-16. El plan era estudiar el terreno antes de ejecutar el arresto.

Para provocar una reacción de los perros y entender los hábitos de la familia, los agentes arrojaron piedras hacia la cabaña. El Labrador amarillo de la familia, Striker, salió al bosque a investigar. Lo siguieron Sammy Weaver, de 14 años, y Kevin Harris.

Cuando el perro se acercó a la posición de uno de los agentes, el agente Art Roderick le disparó y lo mató. Sammy gritó: “¡Mataste a mi perro, hijo de puta!” y abrió fuego hacia los arbustos. El agente Larry Cooper respondió con disparos. Kevin Harris alcanzó al agente Bill Degan con un tiro que resultó mortal. Mientras Sammy corría de regreso hacia la cabaña, Cooper le disparó por la espalda. El chico de 14 años cayó muerto en el pasto.

El orden exacto de los hechos fue disputado durante años. La versión oficial sostenía que los agentes se identificaron antes de disparar y que Harris fue el primero en abrir fuego. La familia y su defensa lo negaron. La evidencia forense, aunque no concluyente, apuntó a que fue Cooper quien mató a Sammy.

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La causa que originó el sitio de Ruby Ridge comenzó cuando un agente encubierto logró que Randy Weaver vendiera dos escopetas con el caño recortado a una medida ilegal

La familia subió el cuerpo del chico hasta la cabaña y lo depositó en el galpón. Esa noche, Randy Weaver rodó por el suelo golpeando los puños contra la madera en un ataque de desesperación. Vicki intentó calmarlo.

La muerte de un agente federal activó un protocolo diferente. El FBI desplazó al US Marshals Service y envió a su Equipo de Rescate de Rehenes, una unidad de élite entrenada para situaciones de alto riesgo. También activó su Centro de Operaciones e Información Estratégica en Washington.

Lo que siguió fue una decisión que definiría el carácter del sitio: los agentes redactaron reglas de enfrentamiento que establecían que cualquier hombre adulto armado que fuera visto fuera de la cabaña “podía y debía” ser abatido, siempre que el disparo no pusiera en riesgo a los niños. Esas reglas, según determinaron investigaciones posteriores del propio Departamento de Justicia, eran inconstitucionales.

Los juicios por lo sucedido en Ruby Ridge absolvieron a Kevin Harris y dejaron a Randy Weaver (foto) condenado solo por faltas menores, mientras el Gobierno federal pagó millones en acuerdos civiles (Cortesía de Sara Weaver)
Los juicios por lo sucedido en Ruby Ridge absolvieron a Kevin Harris y dejaron a Randy Weaver (foto) condenado solo por faltas menores, mientras el Gobierno federal pagó millones en acuerdos civiles (Cortesía de Sara Weaver)

El 22 de agosto, el francotirador del FBI Lon Horiuchi disparó contra Randy Weaver mientras este se acercaba al galpón donde yacía el cuerpo de su hijo. Randy resultó herido pero logró refugiarse. Cuando corría de regreso, Horiuchi disparó una segunda vez. La bala atravesó la puerta abierta de la cabaña. Adentro, Vicki Weaver sostenía en brazos a su bebé de diez meses, Elisheba. La bala alcanzó a la mujer en la cabeza. Murió en el acto. El FBI no sabía que Vicki había muerto. Durante días, los negociadores intentaron comunicarse con ella a través de los altavoces, sin obtener respuesta.

El sitio se extendió durante once días. Randy Weaver, sus hijas y Kevin Harris permanecieron encerrados en la cabaña, con el cuerpo de Vicki en el interior y sin poder acercarse a las ventanas. Afuera, cientos de agentes federales rodeaban la propiedad.

Al pie de la montaña, la escena era otra. Grupos de extrema derecha llegaron desde distintos puntos del país para protestar. Miembros de las Aryan Nations, con sede en el cercano lago Hayden, hicieron notar su presencia. El clima era de circo y de furia.

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El sitio de Ruby Ridge en Idaho duró once días en 1992, dejó tres muertos y desató una crisis institucional en Estados Unidos (AP)

Los intentos de negociación de los agentes federales no avanzaban. Fue entonces cuando apareció Bo Gritz, veterano de guerra, candidato presidencial del Partido Populista y figura conocida en los círculos de extrema derecha. Gritz subió solo hasta la cabaña y habló directamente con Randy. El 30 de agosto, Kevin Harris depuso las armas y se entregó. Al día siguiente, el 31 de agosto, Randy Weaver salió de la cabaña con sus tres hijas. Llevaba en brazos a la pequeña Elisheba. El sitio había terminado.

Randy Weaver y Kevin Harris enfrentaron cargos de asesinato en primer grado por la muerte del agente Degan, entre otras acusaciones graves. El resultado fue el siguiente: Harris fue absuelto de todos los cargos. Weaver fue condenado únicamente por las faltas menores originales: no haberse presentado al juicio y haber violado las condiciones de su libertad bajo fianza. La pena consistió en 10.000 dólares de multa y 18 meses de prisión, de los cuales se le reconoció el tiempo ya cumplido. En total, permaneció encarcelado 16 meses.

El abogado defensor Gerry Spence apuntó en sus alegatos contra el FBI, el US Marshals Service, la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) y la fiscalía del Distrito de Idaho, denunciando delitos y graves irregularidades de procedimiento.

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En la foto: manifestantes contra la acción de las fuerzas de seguridad en Ruby Ridge. El operativo iniciado el 21 de agosto de 1992 derivó en la muerte de Sammy Weaver, de 14 años, y del agente federal Bill Degan (AP)

El Departamento de Justicia creó la Ruby Ridge Task Force para investigar la actuación de las agencias federales. Sus conclusiones fueron severas: las reglas de enfrentamiento habían sido inconstitucionales y el segundo disparo de Horiuchi no estaba justificado. El sitio había tenido lugar durante la presidencia del republicano George H. W. Bush.

En 1997 se determinó que E. Michael Kahoe, supervisor de la respuesta del FBI, había destruido documentos internos que contenían críticas al accionar del buró, antes de que comenzara el proceso penal. Por eso recibió una condena de 18 meses de prisión.

Ese mismo año, el fiscal del condado de Boundary llevó a Horiuchi ante la Justicia estatal por homicidio involuntario. El caso fue transferido a jurisdicción federal y desestimado. En 2001, una Corte de Apelaciones dictaminó que el proceso podía retomarse a nivel estatal, pero el nuevo fiscal de condado decidió no avanzar por considerar que las pruebas eran insuficientes.

Randy Weaver (en una foto de una detención anterior al sitio) y Vicki Jordison se instalaron en Ruby Ridge en 1983, donde vivían aislados, armados y guiados por creencias religiosas apocalípticas (Cortesía de Sara Weaver)
Randy Weaver (en una foto de una detención anterior al sitio) y Vicki Jordison se instalaron en Ruby Ridge en 1983, donde vivían aislados, armados y guiados por creencias religiosas apocalípticas (Cortesía de Sara Weaver)

En el plano civil, el Gobierno federal llegó en agosto de 1995 a un acuerdo extrajudicial con la familia Weaver por 3,1 millones de dólares. Kevin Harris recibió 380.000 dólares en septiembre de 2000, tras años de apelaciones.

Randy Weaver murió el 11 de mayo de 2022, a los 74 años. La cabaña de Ruby Ridge, donde una familia buscó refugio del fin del mundo, fue el escenario de un operativo que terminó con la muerte de una madre con su bebé en brazos y un chico de 14 años que salió a defender a su perro.

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