Pantanos, sangre y miseria: la historia detrás del negocio de las sanguijuelas, el más cruel del siglo XIX

Entre 1815 y 1822, el St. Thomas’ Hospital de Londres pasó de usar 1.607 a más de 50.000 ejemplares al año. Mientras los hospitales vaciaban los humedales europeos, los recolectores sufrían infecciones persistentes sin ningún tipo de protección

Guardar
Google icon
Mujer con ropa humilde de pie en un pantano cubierto de niebla, con sanguijuelas adheridas a sus piernas. Ramas con musgo y árboles emergen del agua oscura.
El auge del uso de sanguijuelas medicinales en el siglo XIX impulsó un comercio internacional sin precedentes y profundizó la desigualdad social (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el siglo XIX, el auge del comercio y la creencia médica en las sangrías propiciaron que miles de personas, principalmente de los sectores más vulnerables y en su mayoría mujeres, se sumergieran en pantanos con las piernas desnudas para extraer sanguijuelas, a las que permitían adherirse a su piel y alimentarse de su sangre durante largos minutos.

La revista de divulgación científica National Geographic relata que este fenómeno dio lugar al oficio del recogedor de sanguijuelas. La medicina occidental, guiada por la teoría humoral, consideraba que extraer sangre podía curar numerosas enfermedades. Impulsados por la demanda de hospitales y boticas, estos trabajadores se arriesgaban en humedales y estuarios para recolectar los valiosos animales.

PUBLICIDAD

Bajo el influjo de esta doctrina, médicos como François-Joseph-Victor Broussais promovieron el uso intensivo de sanguijuelas, utilizando entre cinco y 50 ejemplares por paciente y contando con el apoyo de instituciones como el St. Thomas’ Hospital de Londres, uno de los principales hospitales de Londres.

Ilustración de figura humana de época con sanguijuelas que se extienden y transforman en monedas y diversas herramientas médicas antiguas. Fondo oscuro.
La teoría humoral y médicos como François-Joseph-Victor Broussais promovieron sangrías masivas con sanguijuelas en hospitales de renombre como el St. Thomas’ Hospital de Londres (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo de sanguijuelas alcanzó cifras impactantes: entre 1815 y 1822, el hospital londinense incrementó su utilización de 1.607 a más de 50.000 ejemplares. A escala internacional, en 1833 Francia importó hasta 42 millones de sanguijuelas en un solo año, evidenciando la magnitud del comercio y la importancia económica del sector.

PUBLICIDAD

El precio humano y animal de la fiebre de las sanguijuelas

El trabajo del recolector se desarrollaba en entornos insalubres, como marismas y ríos, con graves riesgos para la salud. Estas personas soportaban pérdidas importantes de sangre e infecciones persistentes debido al contacto directo con animales hematófagos. Esta labor recaía casi siempre en personas pobres, sobre todo mujeres, para quienes el “cebo vivo” representaba una de las últimas alternativas de subsistencia.

Las precarias condiciones incluían largas jornadas, exposición a enfermedades y ausencia de medidas de protección. Cuando la demanda superaba la capacidad de los recolectores humanos, se utilizaban caballos viejos como cebo: eran llevados al agua hasta el agotamiento y, luego, se les desprendían las sanguijuelas adheridas a sus patas y vientres.

Cuatro hombres vestidos de época observan recipientes con sanguijuelas en una botica antigua. Estantes llenos de frascos, mesas con herramientas y velas.
Francia importó hasta 42 millones de sanguijuelas en 1833, convirtiéndose en epicentro del consumo europeo y mostrando la dimensión del comercio internacional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este método, mencionado por la revista de divulgación científica National Geographic, ilustra el grado de maltrato animal ligado a la industria y pone de manifiesto los riesgos humanos y animales que sostenían el negocio.

Cómo se recolectaban y utilizaban las sanguijuelas

El centro de la práctica era la sanguijuela medicinal (Hirudo medicinalis), dotada de tres mandíbulas y una saliva capaz de liberar hirudina, un anticoagulante que prolongaba el sangrado. La extracción requería precisión: mediante tubos, los médicos guiaban a los animales hasta la zona indicada del cuerpo y permitían la succión.

La hirudina mantenía la herida abierta durante horas y facilitaba la continuación de la extracción, incluso después de retirar la sanguijuela. No existían restricciones en el uso: se aplicaba en la infancia y, a menudo, a las conocidas como “condiciones femeninas”, documentándose la colocación en zonas íntimas. Práctica habitual del período, este uso masivo fue descrito por National Geographic como “un auténtico museo de los horrores”.

Auge y caída del comercio de sanguijuelas

Collage visualmente dividido. A la izquierda, recolectores trabajan arduamente en un humedal bajo un cielo sombrío. A la derecha, un hombre yace en una camilla recibiendo terapia con sanguijuelas en una sala médica elegante y luminosa.
El trabajo de recogida de sanguijuelas exponía a las personas a enfermedades, infecciones y graves pérdidas de sangre debido al contacto directo y falta de protección (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este comercio internacional creció rápidamente. Alemania y Australia se transformaron en grandes exportadores; empresas del sector, como Negus and Co., en Melbourne, enviaban cientos de miles de ejemplares a Europa y América para responder a una demanda que excedía la oferta local. Francia se consolidó como centro neurálgico del consumo, importando volúmenes sin precedentes.

La decadencia del sector se debió tanto al aumento de los precios y la escasez, provocados por la sobreexplotación, como a un cambio de paradigma científico. El surgimiento de la teoría germinal, liderada por Louis Pasteur a mediados del siglo XIX, puso en cuestión la eficacia de las sangrías y desplazó la teoría humoral.

Esta transformación, sumada a la explotación excesiva, acabó con el comercio y motivó la desaparición de la Hirudo medicinalis en la Europa occidental. Con años de sobreexplotación, la sanguijuela medicinal casi desapareció de los hábitats acuáticos europeos.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Sobrevivió a la peste al nacer, creció entre una fe clandestina y desapareció siete años: así fue la infancia de William Shakespeare

Nació en Stratford-upon-Avon en 1564 durante un brote mortal, atravesó pérdidas familiares y creció en un hogar marcado por tensiones religiosas. Su formación clásica, por su parte, quedó rodeada de lagunas documentales antes de su llegada a Londres

Sobrevivió a la peste al nacer, creció entre una fe clandestina y desapareció siete años: así fue la infancia de William Shakespeare

Muhammad Ali y los detalles menos conocidos de sus últimos años, entre el Parkinson y la vida familiar

La batalla personal contra la enfermedad nunca restó brillo a su figura: en la intimidad construyó nuevos lazos afectivos, mientras su ejemplo inspira proyectos solidarios y científicos por todo el mundo

Muhammad Ali y los detalles menos conocidos de sus últimos años, entre el Parkinson y la vida familiar

Los primeros peronistas fusilados tras el golpe de 1955: una radio clandestina, una proclama silenciada y la orden de matar a todos

Hace 70 años, en plena proscripción del peronismo, militares y civiles justicialistas fueron detenidos cuando intentaban instalar una radio clandestina desde la que transmitirían una proclama dirigida al pueblo de la Nación. Horas después, una orden telefónica desencadenó los primeros fusilamientos del régimen de la Revolución Libertadora

Los primeros peronistas fusilados tras el golpe de 1955: una radio clandestina, una proclama silenciada y la orden de matar a todos

Un escape de gas venenoso, 7 mil muertos y la vergonzosa condena que recibieron los responsables de la “Tragedia de Bhopal”

El 7 de junio de 1999, un tribunal indio dictó sentencia contra los directivos de Union Carbide culpables del desastre provocado por un escape de gas letal por la negligencia de la empresa y la falta de controles del Estado. Además de miles de muertos, la catástrofe dejó secuelas permanentes en medio millón de personas

Un escape de gas venenoso, 7 mil muertos y la vergonzosa condena que recibieron los responsables de la “Tragedia de Bhopal”

Walter Operto, el periodista argentino que le contó al mundo la verdad sobre la muerte del Che Guevara, repasa su carrera a los 89 años

Los secretos de la mítica redacción de la revista “Así” y las audaces coberturas periodísticas del inolvidable Héctor Ricardo García. Un viaje al detrás de escena de las grandes crónicas argentinas de la mano de un testigo de los grandes acontecimientos de la modernidad

Walter Operto, el periodista argentino que le contó al mundo la verdad sobre la muerte del Che Guevara, repasa su carrera a los 89 años