
El punto de partida para entender el ADN tal como se conoce hoy se remonta a 1869, cuando el científico suizo Friedrich Miescher identificó un componente esencial de la vida en un entorno poco usual: células de pus recogidas de vendajes hospitalarios.
Este hallazgo, denominado nucleína, fue clave para los avances posteriores en la biología molecular, incluido el descubrimiento de la estructura de la doble hélice del ADN, según detalla National Geographic.
PUBLICIDAD
Miescher nació en Basilea, Suiza, en 1844, dentro de una familia de médicos. Si bien inició estudios de medicina, una sordera provocada por la fiebre tifoidea le llevó a renunciar a ejercer como médico y a enfocarse en la investigación, como explica la historiadora Neeraja Sankaran a National Geographic.
En 1868, Miescher se trasladó a la Universidad de Tübingen, Alemania, donde se incorporó al laboratorio de Felix Hoppe-Seyler, precursor de la bioquímica y la biología molecular.
Impulsado por el deseo de comprender la vida a nivel químico, comenzó a analizar glóbulos blancos provenientes de vendajes usados. Durante sus experimentos, Miescher halló las biomoléculas ya conocidas en la época —lípidos, carbohidratos y proteínas—, pero reconoció una sustancia cuyo comportamiento no se asemejaba a ninguna de ellas.
PUBLICIDAD

Tras probar con pepsina para digerir proteínas, yodo para detectar carbohidratos y lavados con alcohol y éter, la sustancia persistía. La denominó nucleína al extraerla del núcleo de las células blancas, término que con el tiempo se volvería fundamental en la biología.
Consciente de la relevancia de su descubrimiento, Miescher tuvo que enfrentar demoras para publicar su trabajo. National Geographic explica que el propio Hoppe-Seyler, tras un error previo de otro alumno, prefirió revisar exhaustivamente los resultados antes de darlos a conocer.
Así, el artículo “Sobre la composición química de las células de pus” se publicó en 1871, relegando la importancia del hallazgo a las últimas páginas del documento.
PUBLICIDAD
La recepción fue fría. Como recuerda el biólogo Ralf Dahm en National Geographic, la trascendencia del hallazgo se perdió entre extensos análisis químicos poco atractivos para la comunidad científica de entonces. Además, el ADN era aún un concepto abstracto, percibido solo como “una molécula con propiedades en algún lugar de la célula”.

Miescher continuó su carrera en la Universidad de Basilea, donde sus alumnos lo recordaban por su dedicación extrema al trabajo. En ese sentido, Fritz Suter relató que el científico casi se ausenta de su propia boda por su labor en el laboratorio.
El propio Miescher confesaba sentir presión por concluir sus tareas, aludiendo a una carta en la que se describía como “un escolar con tareas incompletas”.
PUBLICIDAD
El reconocimiento a la nucleína cambió en 1889, cuando su discípulo Richard Altmann acuñó el término ácido nucleico para describir la misma molécula.
Según el biólogo Kersten Hall, este cambio supuso una apropiación intelectual que devaluó los aportes de Miescher y terminó apartando su nombre de la historia científica predominante.

No obstante, la contribución pionera de Miescher queda clara al haber sido el primero en sugerir que la herencia biológica tiene una base molecular, una idea que Hall presenta en National Geographic como la más temprana de su tipo, anterior incluso a figuras como Erwin Schrödinger.
Décadas después, en 1953, James Watson y Francis Crick revelaron la estructura tridimensional del ADN, afianzando una base sustentada en el trabajo previo de Miescher.
PUBLICIDAD
El propio Dahm subraya la diferencia al indicar que, aunque a Miescher le faltaba evidencia visual, “la doble hélice es, en sí misma, una estructura impactante, más allá de su función”.
La figura de Miescher ha sido reconocida póstumamente solo de forma marginal. Falleció de tuberculosis a los 51 años en 1895 y su contribución rara vez se menciona, aunque, como advierte Sankaran en National Geographic, “al pensar en el ADN, todo empieza con Miescher”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Tiene un coeficiente intelectual de 168, venció a la leucemia y el acoso, y se prepara para una maestría a los 13 años: la historia de Joe Petraro-Hyppolite
Confundido por mucho tiempo con un alumno de bajo rendimiento, el joven de Long Island terminó la secundaria a los 11 y hoy cursa una licenciatura en línea mientras impulsa una organización solidaria que construyó más de 127 pozos de agua en África

Dos disparos fallidos y un ex marine héroe: el día que un presidente de Estados Unidos estuvo a punto de ser asesinado
Gerald Ford había sobrevivido a otro ataque protagonizado por Lynette “Squeaky” Fromme. El segundo ocurrió el 22 de septiembre de 1975 en San Francisco y estuvo a cargo de una mujer cuya trayectoria atravesaba la política radical y el FBI

La vida de Marcel Marceau, el joven que salvó de los nazis a cientos de niños judíos y se convirtió en el mimo más famoso del mundo
Cuando los nazis ocuparon Francia, Marcel Magel tenía 16 años y cambió su apellido por Marceau para ocultar su origen judío e incorporarse a la Resistencia como falsificador de documentos. En Lyon ideó un plan silencioso para sacar a cientos de niños judíos y llevarlos a Suiza. Después de la guerra creó a “Bip”, el personaje que deslumbraba con su mímica inigualable. Paradójicamente, la única palabra que pronunció en toda su carrera la dijo en una película muda: “¡No!”. Murió el 22 de septiembre de 2007 y, fiel a su arte silencioso, su lápida no tiene epitafio

Él se ausentó durante 54 minutos, ella ahorcó a sus tres hijos y se tiró por la ventana: “Su enfermedad mental fue lo que causó todo”
Lindsay Clancy recibió una batería de psicofármacos durante meses sin que ningún especialista advirtiera la gravedad real de su cuadro. Patrick, su marido, salió de su casa la tarde del 24 de enero de 2023 para pasar por la farmacia y por un restaurante. Cuando regresó, descubrió que su vida había cambiado para siempre. Un juicio, una voz que ordenó matar y un triple crimen que genera controversia

La conmovedora reflexión de Maru Botana a 18 años de la muerte de su hijo Facu: “Vas a poder”
En un nuevo aniversario del fallecimiento de su bebé, en 2008, la reconocida pastelera abrió su corazón y se dedicó un profundo mensaje para ella misma



