Una “buena familia cristiana”, trece hijos encadenados y la niña que escapó para contar la verdad: el fin del matrimonio Turpin

En enero de 2018, una de las hijas de la familia huyó y llamó a la policía. Cuando las autoridades llegaron a la casa del horror comprobaron las condiciones infrahumanas en las que vivían. Encadenamientos, castigos y hambre. La condena a David y Louise Turpin

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David y Louise Turpin fueron
David y Louise Turpin fueron condenados en 2019

La fuga de una adolescente de 17 años puso fin a una situación de encierro y maltrato que había permanecido oculta durante años en una casa común de Perris, California, Estados Unidos.

El 14 de enero de 2018, hace ocho años, la joven logró escapar por una ventana y contactó a la policía, lo que permitió que las autoridades descubrieran a trece hermanos, de entre dos y 29 años, viviendo en condiciones que los investigadores calificaron como infrahumanas.

Las imágenes familiares que circulaban en redes sociales mostraban a David y Louise Turpin, sus trece hijos y escenas de celebraciones y viajes, como renovaciones de votos matrimoniales en Las Vegas o visitas a Disneyland. Sin embargo, tras la intervención policial, la realidad era radicalmente opuesta. Según informó el jefe policial Gregg Fellows por entonces, tres de los jóvenes estaban encadenados al momento del rescate y la casa presentaba un olor fétido, suciedad extrema. Y también se encontraron con señales claras de desnutrición en la mayoría de los hermanos.

David y Louise Turpin con
David y Louise Turpin con sus hijos en fotos subidas a redes sociales

La adolescente que logró escapar fue descripta por funcionarios como una joven tan delgada que aparentaba tener apenas diez años, a pesar de su edad real. La situación en la vivienda de los Turpin había pasado inadvertida para los vecinos. Varios residentes de la zona declararon que rara vez veían a los niños en público y que nunca los escuchaban jugar o conversar. “En retrospectiva, había señales de alerta. Nunca se veían nueve niños juntos”, dijo una vecina entrevistada luego del rescate de los cautivos.

Durante la inspección, los agentes encontraron a los hermanos en diferentes estados de confinamiento y privación. Mark Uffer, director del Corona Regional Medical Center, informó que los siete hijos adultos rescatados presentaban cuadros evidentes de desnutrición, aunque en los hospitales se mostraron “muy amables y con la esperanza de que sus vidas mejoraran”, según declaraciones de 2018.

El matrimonio Turpin, de 57 y 49 años, fue arrestado y acusado de tortura y abuso infantil. La fianza de cada uno fue fijada en nueve millones de dólares. Durante los interrogatorios, la madre se mostró “perpleja” ante la presencia policial, según relató el capitán Fellows. Las autoridades señalaron que no existían denuncias previas ni antecedentes de intervención estatal en la familia Turpin.

Perris, California del Sur, Estados
Perris, California del Sur, Estados Unidos.La casa del horror donde los Turpin hambreaban a sus hijos (AFP)

La investigación reveló que los hijos no asistían a escuelas públicas. En registros oficiales, la vivienda figuraba como sede de la “Sandcastle Day School”, un establecimiento privado registrado por el propio David Turpin como director. Documentos del Departamento de Educación de California indicaban que la institución no era religiosa y que contaba con seis alumnos matriculados.

La familia Turpin se había trasladado a la casa de Perris en 2014 y mantenía un perfil bajo en el vecindario. Los abuelos de los niños declararon a los medios que no veían a sus nietos desde hacía más de cuatro años. El entorno inmediato y la comunidad aseguraban que los Turpin eran considerados una “buena familia cristiana” y que el matrimonio afirmaba que “Dios los había llamado” a tener tantos hijos.

Expertos consultados por BBC cuando la situación se hizo pública explicaron que el caso era extraordinario por la cantidad de víctimas y porque ambos padres participaron conjuntamente en el aislamiento y el maltrato.

David y Louise Turpin con
David y Louise Turpin con sus 13 hijos. Se declararon culpables de cargos por delitos cometidos contra 12 de ellos

Coral Dando, profesora de psicología en la University of Westminster, explicó que cuando dos personas actúan en conjunto, se refuerzan mutuamente y pueden normalizar conductas extremas que individualmente jamás adoptarían. Añadió que en algunos casos, uno de los cónyuges puede ser manipulado o controlado por el otro, aunque esta dinámica no siempre responde al mismo patrón de género.

De acuerdo con la psicóloga Eileen Vizard, del Great Ormond Street Institute of Child Health, los niños sometidos a abusos extremos suelen vivir “ocultos a plena vista”, sin acceso a adultos de confianza, profesionales o compañeros, lo que impide el descubrimiento de la situación por parte del entorno social.

La educación en el hogar, cuando carece de controles externos, puede invisibilizar casos de abuso, según explicó la psiquiatra Danya Glaser. “No hay nada intrínsecamente malo en la educación en casa, pero cuando no existen inspecciones, los niños pueden quedar completamente fuera del radar social”, afirmó la especialista.

Los Turpin en el Tribunal
Los Turpin en el Tribunal cuando se leyó la sentencia condenatoria

Durante años, los Turpin lograron mantener una fachada de normalidad. En redes sociales, la familia compartía imágenes sonrientes, videos de celebraciones y rituales familiares. En una grabación publicada en YouTube, David y Louise renovaban sus votos matrimoniales en una capilla de Las Vegas, mientras los hijos reían y aplaudían. Esas muestras públicas contrastaban con la vida real de encierro y privaciones que experimentaban los hermanos Turpin.

El aislamiento fue tan extremo que, según testimonios recogidos por aquellos días, algunos vecinos sólo veían a los niños marchando en fila por la noche, siempre acompañados por sus padres. No existían informes de contacto social habitual, ni visitas, ni participación en actividades comunitarias. La hermana de Louise Turpin, Elizabeth Jane Flores, relató en una entrevista televisiva que, aunque había notado una disciplina estricta durante una visita realizada varios años antes, no advirtió señales específicas de abuso.

La investigación policial y judicial descartó inicialmente la existencia de abuso sexual o enfermedades mentales diagnosticadas en los padres. Sin embargo, los especialistas consultados advirtieron que en casos de maltrato severo, los niños pueden desarrollar vínculos de identificación con sus agresores, fenómeno conocido como “síndrome de Estocolmo”, lo que puede llevar a que las víctimas se sientan protectoras o incluso culpables respecto de sus padres.

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David y Louse Turpin se mostraban como una pareja amorosa fuera de la casa del horror

En el plano económico, documentos judiciales revelados por los medios cuando se conocieron detalles de la investigación, mostraron que David Turpin había trabajado como ingeniero en la empresa Northrop Grumman y tenía un ingreso anual superior a 140.000 dólares en 2011. Sin embargo, el presupuesto familiar resultaba deficitario, con gastos que superaban los ingresos en más de 1.000 dólares mensuales. A pesar de esta situación, la familia mantenía la apariencia de normalidad en sus redes sociales.

Expertos en protección infantil, como Bernard Gallagher de la University of Huddersfield, señalaron que la mayoría de los casos de maltrato detectados corresponden a negligencia o falta de cuidados, pero que el caso Turpin se destacaba por el nivel de premeditación y cálculo del abuso. Según Gallagher, en el ámbito profesional raramente se observan situaciones donde los padres torturan de manera sistemática a sus propios hijos.

El secretismo que rodeó a la familia Turpin fue un factor clave para que el abuso se mantuviera oculto. El profesor Kevin Browne, del Centre for Forensic and Family Psychology de la University of Nottingham, explicó que, en ocasiones, el deseo de ocultar un secreto familiar lleva a los perpetradores a restringir la libertad de movimientos y a incrementar los controles y castigos, en un círculo descendente que termina en el aislamiento absoluto.

Mike Hestrin fiscal del condado
Mike Hestrin fiscal del condado de Riverside, California, a cargo del caso (Captura de video)

El caso dejó al descubierto lagunas en los sistemas de supervisión educativa y de protección social. La psiquiatra Glaser remarcó la importancia de que los vecinos y la comunidad estén atentos a señales de alarma, como la ausencia total de niños en espacios públicos o comportamientos extraños. “Si sabes que hay niños viviendo al lado y nunca los ves, eso debería llamar la atención”, dijo la experta, recomendando comunicar cualquier inquietud, aunque no se trate de una denuncia formal.

El proceso judicial contra David y Louise Turpin se inició con cargos de tortura y abuso infantil, mientras los hermanos rescatados recibían atención médica y psicológica para recuperarse del prolongado aislamiento y la malnutrición.

El fiscal del condado de Riverside, California, a cargo del caso, Mike Hestrin informó que el abuso y el encierro se agravaron progresivamente. Lo que comenzó como negligencia se transformó en “abuso físico y psicológico severo, prolongado y deliberado”. Las cadenas y candados eran parte de un sistema para restringir la libertad de movimiento y evitar que los secretos familiares salieran a la luz.

La sonrisa de los Turpin
La sonrisa de los Turpin con sus hijos de fondo (Captura de video)

En febrero de 2019, los Turpin se declararon culpables de un cargo de tortura, cuatro cargos de privación ilegal de la libertad, seis cargos de crueldad hacia un adulto dependiente y tres cargos de crueldad intencional contra un menor. El acuerdo de culpabilidad garantizó que cada uno de los Turpin admitió al menos un delito por cada una de las 12 víctimas incluidas en los cargos presentados tras la audiencia preliminar. No se presentaron cargos relacionados con el hijo más pequeño.

Finalmente en abril de 2019, David y Louise Turpin fueron sentenciados a cumplir una pena de entre 25 años y cadena perpetua. Durante la audiencia final hablaron varios de los hijos abusados. Algunos perdonaron a sus padres. Una de ellas fue más tajante: ”Mis padres me arrebataron mi vida, pero ahora estoy recuperándola. Soy una luchadora, soy fuerte y ando por la vida como si fuera un cohete”, dijo sin que le tiemble la voz.

De aquellos gestos amorosos a
De aquellos gestos amorosos a pasar al menos 25 años en la cárcel (Captura de video)

Debido a la edad de ambos acusados, la ley de California les permite ser elegibles para libertad condicional por edad avanzada en 25 años, incluso si el caso hubiese llegado a juicio y hubieran sido hallados culpables de todos los cargos inicialmente presentados por la Fiscalía. Eso no significa que necesariamente serán liberados en libertad condicional cuando cumplan 25 años de condena, sino que esa será la primera vez que podrán comparecer ante la junta de libertad condicional para solicitar ese beneficio.

Como si los chicos Turpin no hubieran tenido poco con el maltrato al que fueron sometidos por sus padres, seis de ellos también sufrieron abusos por parte de la familia que los acogió luego de 2018. En 2021 fueron detenidos y en 2024 condenados los integrantes de la familia Olguín, que había sido la familia de acogida de los seis más pequeños de los Turpin. Fueron condenados por abusos a los que sometieron a varios chicos que estaban a su cargo. Fueron víctimas otra vez.

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