Louis Braille: del accidente en el taller familiar que lo dejó ciego a la creación del sistema que cambió la vida de millones

Nacido el 4 de enero de 1809 en un pequeño pueblo francés, perdió la vista en un accidente cuando tenía 3 años. Joven brillante, era todavía un adolescente cuando inventó la primera versión del método de escritura en relieve que hoy se utiliza en todo el mundo

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La perseverancia de Louis Braille
La perseverancia de Louis Braille permitió superar la resistencia inicial de docentes y autoridades educativas a su sistema

La vida de Louis Braille encierra una paradoja que podría definirse como luminosa: perdió la vista cuando era un niño en un accidente con un punzón de talabartero y con una herramienta similar desarrolló el sistema de lectura táctil que durante los últimos dos siglos ha permitido leer a millones de personas ciegas o con una alta discapacidad visual en todo el mundo.

El método que desarrolló es, además, de una gran sencillez: utiliza una serie de puntos en relieve que se organizan en celdas de dos columnas y tres filas, que forman diferentes combinaciones que representan letras, números, signos de puntuación y símbolos matemáticos y científicos. Cada celda de braille puede tener entre uno y seis puntos en relieve, y sus combinaciones permiten leer y escribir a través del tacto. No solo se utiliza en libros y documentos impresos en braille, sino que también se encuentra en señales públicas, botones de ascensores y etiquetas de productos, lo que permite una mayor accesibilidad para las personas ciegas o cortas de vista.

La historia de Louis Braille
La historia de Louis Braille es un ejemplo de superación ante la adversidad y creatividad innovadora

Braille fue, además, un inventor precoz: tenía 15 años cuando lo ideó y 20 cuando presentó la primera versión de su sistema, que desarrollaba y simplificaba métodos anteriores. Todo empezó, como se dijo, con un accidente desgraciado. Nacido el 4 de enero de 1809 en Coupvray, un pequeño pueblo situado a unos 40 kilómetros al este de París, Louis fue el hijo menor y tardío de una familia numerosa. Sus padres, Monique y Simon-René, eran propietarios de tres hectáreas de tierra y unos viñedos en el campo. Como los ingresos no eran suficientes, Simon-René los incrementaba con su taller de talabartería, donde fabricaba artículos de cuero, más que nada correajes y monturas, para las mulas y los caballos de los campesinos del pueblo.

Louis solía acompañar a su padre cuando trabajaba en el taller y, como todo chico, trataba de imitarlo. En 1812, cuando tenía tres años, estaba jugando con un punzón de Simon-René utilizaba para perforar el cuero y, al tratar de hacer un agujero en una pieza de descarte, la herramienta se le resbaló y le causó una herida en el ojo derecho. Eran tiempos en que los antibióticos ni siquiera estaban en los sueños de los científicos y cualquier herida podía causar también una infección grave. Eso fue lo que le pasó al pequeño Louis: se le infectó primero el ojo izquierdo y luego la infección se le propagó al derecho. Cuando cumplió 5 años había quedado completamente ciego.

El padre de Louis hizo todo lo posible para que ese obstáculo no le impidiera a su hijo aprender. Se ocupó él mismo de enseñarle a leer utilizando unas tachas de tapicero con las que formaba letras sobre placas de madera o trozos de cuero que tenía en el taller: lo hacía recorrer esas marcas con los dedos para que pudiera aprender las letras. Además, lo envió a la escuela del pueblo. Por entonces, los métodos de enseñanza se basaban principalmente en la repetición oral de las lecciones que dictaban los maestros y Louis no se quedó atrás de los demás chicos porque pronto mostró tener una memoria privilegiada para hacerlo.

La casa casa natal de
La casa casa natal de Louis Braille, en el pueblo de Coupvray, es actualmente un museo en su memoria (Fotografía Wikipedia)

A pesar de su discapacidad, a los diez años era un alumno destacado y eso le valió una beca para estudiar en el Instituto Nacional para la Juventud Ciega, en París, una de las primeras escuelas especializadas en este campo en todo el mundo, donde la mayor parte de la instrucción se impartía de forma oral, pero también se utilizaban rudimentarios sistemas de lectura táctil. A pesar de que eso significaba alejar a su hijo, los padres de Louis no dudaron en enviarlo. “Su madre y su padre podrían haberlo mantenido en el pueblo, pero permitieron que escribiera su propio destino sin saberlo”, señaló Farida Saïdi-Hamid, curadora del Museo Louis Braille, en una entrevista que se puede leer en el sitio oficial de la institución.

Un niño ciego en París

Más allá de las letras creadas con tachas sobre madera o cuero con que su padre le había enseñado en leer en su taller, al llegar al Instituto Louis se familiarizó con los rudimentarios sistemas de lectura táctil que se utilizaban por entonces sin demasiado éxito. En antecedente más antiguo de lectura con caracteres táctiles del que se tiene noticia data del siglo XIII y su creador fue el árabe Al-Imam Al-Amadi, un vendedor de libros ciego que desarrolló letras en relieve que colocaba sobre los libros para reconocer el título y el precio. En Europa, a fines del siglo XVIII, fue el sacerdote italiano Francesco Lana de Terzi en su libro Prodromo quien introdujo un alfabeto nuevo de invención propia para la gente ciega, basado en guiones que podían ser reconocidos por el tacto.

En el Instituto Nacional para la Juventud Ciega se utilizaba el sistema creado por su fundador, Valentin Haüy, que consistía en letras itálicas en relieve. Sin embargo, las letras eran muy grandes y los libros resultaban voluminosos y caros. Haüy imprimía de manera individual cada una de las letras del alfabeto pero, aunque los alumnos podían tocar las letras con las yemas de los dedos no eran capaces de escribirlas.

El Instituto Nacional para la
El Instituto Nacional para la Juventud Ciega, en París, donde Braille fue enviado por sus padres al obtener una beca

En 1821, cuando Louis Braille llevaba ya dos años en París, el oficial del ejército Charles Barbier visitó el instituto para presentar un método de lectura y escritura táctil que los militares utilizaban para comunicar sus órdenes de noche. El sistema se llamaba, precisamente, “escritura nocturna” y consistía en una combinación de puntos y guiones que, según su disposición, representaban las letras del alfabeto. Era un avance que, sin embargo, seguía presentando dificultades: no representaba letras mayúsculas ni los signos de puntuación.

El sistema Braille

El joven Braille quedó seducido por el sistema que presentó Barbier y, consciente de sus imperfecciones, decidió mejorarlo para que sus compañeros pudieran leer, es decir, crear un verdadero código alfabético para, como él mismo señaló, poder “leer” con los dedos “igual de rápido y fácil como en el caso de los videntes”.

Así, tomó el código de la “escritura nocturna” como base para un nuevo alfabeto más simple, tanto para leer como para escribir. Para reproducir la fonética básica, ideó un sistema que tan solo utilizaba seis puntos en relieve en lugar de los doce que tenía el de Barbier. En su primera versión, publicada en 1829, usaba puntos y guiones, pero en la segunda, de 1837, descartó los guiones porque complicaban la lectura. El resultado fue un sistema de puntos en relieve sobre una lámina metálica o de madera perforada a modo de plantilla con unos pequeños cuadrados cada uno con seis puntos. Entre las dos láminas se colocaba un papel, y con un punzón se iban marcando los puntos en relieve para dar lugar a una perfecta caligrafía que el invidente podía tocar con sus dedos. Para crear sus puntos en relieve en la hoja de papel usó una lezna, la misma herramienta puntiaguda que le había causado la ceguera.

Braille reconoció el gran aporte
Braille reconoció el gran aporte del militar Charles Barbier de la Serre cuyo método fue su punto de partida

Braille siempre reconoció el aporte del sistema presentado por el oficial francés. Al publicar la primera edición de su libro, en 1829, explicó: “Si hemos señalado las ventajas de nuestro método sobre el suyo, debemos decir en su honor que su método (el de Barbier) nos dio la primera idea del nuestro”.

Un reconocimiento tardío

El nuevo sistema tuvo amplia aceptación entre los estudiantes del establecimiento, donde Braille ya era profesor, pero inexplicablemente despertó una fuerte resistencia entre los docentes, al punto que el director Pierre-Armand Dufau, prohibió el uso del braille y sancionó a quienes lo empleaban, como consta en documentos del archivo del Instituto Nacional para Jóvenes Ciegos. Esa prohibición, sin embargo, no fue eficaz: a escondidas, los alumnos utilizaban el sistema de Braille para estudiar, leer y escribir. Ante la contundencia de los hechos, las autoridades terminaron aceptándolo, aunque el reconocimiento oficial del sistema llegó recién en 1844. Para entonces, Braille estaba prácticamente retirado como docente. Enfermo de tuberculosis desde 1935, solo daba clases de música, para cuya notación también adaptó su sistema de lecto-escritura.

Louis Braille murió el 6 de enero de 1852, a los 43 años. Su funeral se celebró en la capilla de la Institución Nacional y su cuerpo fue trasladado a su pueblo natal para ser enterrado en el pequeño cementerio de Coupray. Cien años más tarde, sus restos fueron trasladados al Panteón de París. Solo sus manos quedaron enterradas en Coupray como homenaje al sistema de lectura táctil que inventó.

El braille es hoy el sistema de lectoescritura más popular del mundo para las personas ciegas. No es un idioma ni un lenguaje, pues cada idioma adapta sus palabras y tipografías a los puntos, de manera que una palabra que tenga 4 letras en un idioma, en braille también tendrá 4 símbolos hechos con los 6 puntos. Además, existen símbolos braille para grafías particulares, signos de puntuación, matemáticas y partituras, lo que lo hace universal.

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