
Más de un siglo después de haber sido escritos durante la travesía hacia el frente europeo, dos mensajes en una botella redactados por soldados australianos de la Primera Guerra Mundial han sido descubiertos intactos en una playa remota de Australia Occidental. El hallazgo arroja nueva luz sobre la experiencia personal de quienes partieron al conflicto y conecta a las generaciones actuales con un pasado marcado por la incertidumbre y el anhelo.
La botella, una cápsula del tiempo emergida del pasado
El 9 de octubre de 2025, la familia Brown realizaba una jornada habitual de limpieza de basura en Wharton Beach, cerca de Esperance, cuando se topó con un objeto inesperado. Entre los residuos arrastrados por la marea se encontraba una pequeña botella de la marca Schweppes, cuyo interior albergaba un tesoro insólito: cartas escritas a lápiz por los soldados Malcolm Neville y William Harley en agosto de 1916.
“Nos dedicamos a limpiar las playas y jamás pasamos de largo ante ningún desecho. Así que esta pequeña botella estaba allí, esperando ser recogida”, relató Deb Brown a Associated Press, quien pudo notificar a los descendientes de los dos soldados gracias al contenido perfectamente conservado de la botella. La hija y el marido de Deb, Felicity y Peter Brown, fueron quienes la localizaron durante una de las rutinarias expediciones familiares.
“El cristal es grueso y claro. El estado de la botella es impecable, sin signos de haberse cubierto de percebes ni desgaste alguno. Si hubiese estado a la intemperie todo este tiempo, el papel simplemente se habría desintegrado bajo el sol, y no habríamos podido leerlo”, explicó Brown.

Confesiones y deseos desde el mar
La botella contenía dos cartas fechadas el 15 de agosto de 1916 y firmadas por los soldados Malcolm Neville (27 años) y William Harley (37 años), ambos parte del 48º Batallón de Infantería Australiano. Por aquel entonces, el transporte HMAT A70 Ballarat había zarpado de Adelaida tres días antes, rumbo a los campos de batalla de Francia en la Primera Guerra Mundial.
Neville, que moriría en combate un año después, le pidió explícitamente al eventual descubridor de la botella que entregara la carta a su madre, Robertina Neville, residente en Wilkawatt, un pueblo que hoy prácticamente ha desaparecido. Harley, cuya madre ya había fallecido en 1916, dejó en libertad al hallador para conservar su mensaje.
En su carta, Harley expresó: "Que quien encuentre esto, se encuentre tan bien como nosotros en este momento“. Neville, por su parte, le relataba a su madre: “Estoy pasando un muy buen momento, la comida es realmente buena hasta ahora, con la excepción de una comida que tuvimos que enterrar en el mar”.
También describía el vigor del océano con un matiz optimista: “El barco se bambolea y rueda, pero estamos tan felices como Larry”, usando una expresión australiana hoy casi extinta para denotar alegría desbordante.
Mientras Neville anotaba que se encontraban "En algún lugar del mar“, Harley precisaba su ubicación como “en algún lugar del Bight”, haciendo referencia al Gran Golfo Australiano, una vasta bahía que se extiende desde el este de Adelaida hasta Esperance.
La centenaria (e intacta) travesía de la botella
La principal hipótesis de la familia Brown es que la botella, lejos de haber cruzado grandes distancias, permaneció enterrada en las dunas de la playa durante décadas. Erosiones recientes provocadas por oleaje intenso habrían dejado visible el objeto tras más de un siglo. El papel se encontraba húmedo, pero sorprendentemente la escritura seguía siendo legible.
“Creo que la botella nunca estuvo en el mar durante mucho tiempo. No tiene señales de haber sido erosionada ni cubierta por organismos marinos”, sostuvo Brown en sus declaraciones a Associated Press. Este estado excepcional permitió no solo descifrar las cartas, sino también dar aviso a las familias de ambos protagonistas.
Neville cayó en batalla un año después de escribir su carta. Harley sobrevivió al conflicto tras ser herido en dos ocasiones, y finalmente falleció en Adelaida en 1934, víctima de un cáncer que, según su familia, fue consecuencia de los gases utilizados en las trincheras.

Reacciones familiares: emoción y recuerdos a flor de piel
La noticia del hallazgo conmovió a los descendientes de ambos soldados. Ann Turner, nieta de Harley, comentó: "Estamos absolutamente asombrados. Realmente parece un milagro y sentimos que nuestro abuelo se ha comunicado con nosotros desde la tumba", relató a la Australian Broadcasting Corporation.
Por su parte, Herbie Neville, sobrino nieto de Malcolm Neville, sentenció con orgullo: “Esta increíble noticia nos ha unido como familia. Parece que él estaba ilusionado por ir a la guerra, pero es muy triste lo que ocurrió, es devastador que haya perdido la vida. Qué hombre fue él”.
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