El recuerdo de Federico García Lorca, a 89 años de su ejecución: los últimos minutos del poeta que marcha hacia la muerte

Un relato entre la crónica y la ficción sobre los instantes previos al fusilamiento del poeta por parte de los falangistas el 18 de agosto de 1936 en las afueras de Granada, en los albores de la Guerra Civil Española

Guardar
Google icon
federico-garcia-lorca-1920
El poeta García Lorca fue fusilado el 18 de agosto de 1936

Venid, los que nunca fuisteis a Granada. / Hay sangre caída, sangre que me llama. / Nunca entré en Granada. / Hay sangre caída del mejor hermano. / Sangre por los mirtos y agua de los patios. / Nunca fui a Granada.

Rafael Alberti

PUBLICIDAD

El poeta mira hacia atrás, hacia la noche, sabiendo que no habrá día, que sus estrellas se van borrando una por una, para siempre (¡ay, si su tiempo fuera el de contarlas!). El calor de agosto – aún en esa hora frágil que a otros les anuncia el amanecer – es apenas uno de los infiernos que se ciernen sobre Granada. Y sin embargo el poeta tiene frío (¿será fría la muerte?, se pregunta y descubre que no sabe la respuesta).

Presiente otras cosas que son definitivas: que no lo sorprenderá de una cornada a las cinco de la tarde – para él ya no habrá esa hora –, ni que le pudrirá la sangre para aplastarle un deseo prohibido; que tampoco le cortará el aliento de un cuchillazo apasionado, o lo secará lentamente en una condena estéril. No será ninguna de ésas.Tantas muertes soñadas, piensa, y ninguna era su muerte.

PUBLICIDAD

Federico García Lorca en una audición en Buenos Aires, 1933 (EFE/Archivo)
Federico García Lorca en una audición en Buenos Aires, 1933 (EFE/Archivo)

El camión avanza con cautela, cada pozo del camino lo sacude como un sobresalto. Sentado en la caja, el poeta deja de mirar la noche y observa los rostros que lo rodean. Tal vez en ellos pueda encontrar una clave que lo ayude a descifrarla. Se sorprende al ver las caras de los hombres que llevan las armas. No muestran ninguna de las señales que busca: en ellas no hay pasión, ni piedad, ni odio, ni siquiera desprecio. Lo miran con ojos adormecidos, apagados, como si no lo miraran.

Si ése es el rostro de la muerte, se estremece el poeta, entonces la muerte es nada.

Hay otros rostros que no quisiera mirar y sin embargo no puede evitarlos. Son tres… los de sus compañeros de viaje. Sentado enfrente está el maestro: la cara sin afeitar le brilla sudorosa a la luz de las estrellas. Los anteojos empañados impiden que el poeta pueda mirarlo a los ojos, pero no es necesario. El gesto que hay en su boca habla: resignación, dice… o quizás diga abandono.

A la izquierda del maestro, separado por uno de los rostros que no dicen nada, está el primero de los carpinteros. Tiene las manos aferradas en un rezo que sus ojos transforman en un ruego de una sola palabra: dios, dios, dios, dice y lo dice así, con minúsculas.

Federico García Lorca
El diario La Voz del 8 de septiembre de 1936 confirmó lo que muchos temían

La cara del segundo carpintero está oculta por el cuerpo de otro de los hombres sin rostro. El poeta sólo puede ver de él unos brazos que terminan en puños. Y esos puños tiemblan. Por un segundo, el poeta cree leer en ellos un grito de rebeldía, pero es apenas un instante, porque sólo susurran impotencia.

Un infinito sentimiento de pudor invade al poeta. Ha tocado tres muertes con los ojos y al tocarlas ha violado sus secretos. Resignación, dios, impotencia, le dicen, y sin embargo no le dicen nada: ninguna de ésas es su propia muerte. Intuye que si cualquiera de sus compañeros lo mirara, podría descubrir la suya como él ha descifrado las de ellos. Pero sabe que jamás se la revelarían. Él tampoco se atrevería a hacerlo.

El camión se detiene y los hombres de rostro vacío lo obligan a bajar sin necesidad de dar una orden. Ya todo ha sido dicho, piensa el poeta mientras camina hacia la noche, de aquí en más sólo hablará la muerte.

Ahora, a sus espaldas, escucha el estampido seco de cinco palabras, y descubre que son esas cinco palabras, las últimas cinco que ha dejado escritas para siempre en la boca de Bernarda, las que le revelan el secreto: “Silencio, silencio he dicho, silencio”.Entonces no muero, imagina por última vez Federico, ni aún muerto.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

“Todo esto le habría parecido ridículo”: el robo del cuerpo de Charles Chaplin, un chantaje surrealista y una viuda implacable

El 17 de mayo de 1978, la policía suiza capturó a dos hombres que dos meses y medio antes habían profanado la tumba del gran actor y director para “secuestrar” sus restos y exigirle 600.000 dólares a su viuda si quería recuperarlos. Las negociaciones, la trampa que les tendieron y la placa en medio de un campo de maíz que hoy recuerda un episodio desopilante

“Todo esto le habría parecido ridículo”: el robo del cuerpo de Charles Chaplin, un chantaje surrealista y una viuda implacable

”Separados pero iguales": cómo la Corte Suprema de Estados Unidos derribó la doctrina que legalizó el racismo en las escuelas

El 17 de mayo de 1954, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló por unanimidad el precedente de 1896 que había legitimado la separación racial en las escuelas públicas. El fallo Brown contra la Junta de Educación transformó el sistema educativo del país y abrió el camino hacia las grandes reformas del movimiento por los derechos civiles

”Separados pero iguales": cómo la Corte Suprema de Estados Unidos derribó la doctrina que legalizó el racismo en las escuelas

Como ‘Luna de Avellaneda’, pero real: la historia de Lelo Carballo y La Favela, el club que nació como comedor infantil y cambió el destino de un barrio

La fundación del club de Junín, Buenos Aires, fue una respuesta ante la pobreza y la adversidad. Una historia donde la pasión, la resiliencia y el espíritu colectivo abren un futuro inesperado para decenas de chicos

Como ‘Luna de Avellaneda’, pero real: la historia de Lelo Carballo y La Favela, el club que nació como comedor infantil y cambió el destino de un barrio

Juan frente al abismo: la orfandad en El Salvador, el dolor de las cicatrices y el inesperado consuelo de un gato

Perdió a sus padres en la infancia y la soledad le dejó heridas profundas. Una mascota se convirtió en refugio y el tratamiento cambió el rumbo de su historia

Juan frente al abismo: la orfandad en El Salvador, el dolor de las cicatrices y el inesperado consuelo de un gato

Una llamada no identificada, la obsesión con una computadora y un agujero que desafía la lógica: la extraña muerte de Rey Rivera

La policía archivó la investigación bajo la hipótesis de suicidio pero su entorno no cree en esa conclusión. El FBI y un documento cifrado profundizan el misterio de una desaparición ocurrida hace dos décadas

Una llamada no identificada, la obsesión con una computadora y un agujero que desafía la lógica: la extraña muerte de Rey Rivera