
El 17 de julio de 1975 marcó un quiebre en la relación entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética. A 230 kilómetros sobre Francia,Thomas Stafford y Alexei Leonov se dieron la mano a través de la escotilla de un módulo especialmente diseñado, mientras millones de personas seguían la transmisión del evento por televisión. Este gesto fue el resultado de años de negociaciones, tensiones y cambios políticos que desembocaron en la primera misión conjunta de dos potencias rivales, la misión Apolo-Soyuz.
Este apretón de manos no solo fue un símbolo, sino el punto culminante de años de negociaciones, tensiones y transformaciones políticas.
Como recuerda la BBC, Glynn Lunney, con apenas 33 años, había sido elegido para liderar el equipo estadounidense y viajar a Moscú en plena Guerra Fría, apenas meses después de su papel clave en el rescate del Apolo 13.
El encargo fue tan sorpresivo como desafiante: pasar de rival directo a embajador técnico y humano de la cooperación, en el contexto de una carrera espacial que hasta entonces fue definida por la competencia feroz y la incertidumbre nucleares.
La década de 1970 ofrecía nuevas posibilidades. La distensión impulsada por el gobierno de Nixon y la búsqueda de un prestigio renovado tras el final abrupto del programa Apolo crearon el terreno ideal para un acercamiento inédito.

Ambas superpotencias atravesaban crisis de reputación internacional; la Unión Soviética tras la invasión de Checoslovaquia, y Estados Unidos a la sombra de Vietnam.
Según The New York Times, esta conjunción de intereses hizo que los líderes políticos pusieran sobre la mesa una misión conjunta cuando la idea aún sonaba inviable: conectar en órbita dos naves desarrolladas por sistemas casi antagónicos, bajo culturas y lenguajes radicalmente diferentes.
La elección de los equipos fue tan simbólica como práctica. Por Estados Unidos, Deke Slayton recibía su primer permiso de vuelo tras una década de espera y problemas cardíacos; por la Unión Soviética, Leonov representaba la hazaña de ser el primer hombre en caminar en el espacio, y una promesa frustrada para la Luna.
El componente humano se volvió fundamental en los años de preparación. Mientras los equipos cruzaban océanos para entrenar juntos en Houston y en Star City, las amistades y anécdotas se multiplicaban: aprendieron idiomas, compartieron cacerías y rituales, e incluso bromeaban sobre acentos y costumbres, recuerda The New York Times.

Pero el reto mayor fue hacer compatibles dos tecnologías que no coincidían casi en nada. Las naves diferían en formas, sistemas de pilotaje y, de manera crítica, en la atmósfera interna: el Apolo operaba con oxígeno puro a baja presión, mientras el Soyuz utilizaba una mezcla de nitrógeno y oxígeno, similar a la terrestre.
Solo un módulo de acoplamiento universal, diseñado y construido especialmente para la ocasión en Estados Unidos, permitió la conexión segura y el intercambio de tripulación, como narra Space.
Dos días después de acoplarse, estadounidense y soviéticos compartieron regalos, firmaron certificados oficiales y protagonizaron conferencias para la prensa conectada con Houston y Moscú.
Las actividades conjuntas incluyeron experimentos sobre gravedad, recorridos televisados de las naves y hasta la creación improvisada de un eclipse solar artificial para observaciones científicas únicas.
La nota de humanidad llegó con el comentario de Leonov sobre la importancia de la compañía en la comida, más allá del menú, consignado por la NASA.

Tras las celebraciones y la expectación mundial, el regreso a casa no estuvo exento de riesgo. Fugas de gases tóxicos en el Apolo forzaron la hospitalización de la tripulación estadounidense tras el amerizaje, aunque la misión ya había sido saludada como un éxito diplomático y científico.
De acuerdo con CNN, el propio Stafford remarcó que abrir la escotilla fue abrir una nueva era en la historia humana, capaz de superar la rivalidad con un gesto de cooperación.
Si bien el contexto global cambió rápidamente, y nuevas etapas de tensión marcaron los años posteriores, el legado de la misión se consolidó en el imaginario colectivo y en la práctica espacial.
Últimas Noticias
Debut y despedida en Broadway: la obra que fue retirada tras una sola función y pasó a la historia como la “más fea del mundo”
El 22 de febrero de 1983, “Moose Murders” subió a escena en el Eugene O’Neill Theatre y no volvió a presentarse. El público empezó a abandonar la sala y la crítica la destrozó sin matices, convirtiéndola en un símbolo del desastre escénico

“La chica de la caja”: hacía dedo, confió en una familia con un bebé y terminó siete años esclavizada bajo su cama
En mayo de 1977, una pareja raptó a una joven de 20 años y la mantuvo encerrada en un ataúd de madera, donde fue sometida a torturas físicas y a un perverso control mental. La fachada de normalidad de sus captores ocultó uno de los casos de cautiverio más estremecedores de Estados Unidos

“Dios creó a los hombres y Samuel Colt los hizo iguales”: cuando patentaron el revólver más famoso de la historia
El 25 de febrero de 1836 quedó registrada la patente del primer revólver con un mecanismo giratorio de cinco tiros, que permitía disparar sin recargar. Por qué fue el arma preferida de los pistoleros del Oeste y la fama que le dieron las películas de Hollywood

La noche que el Congreso debatió el futuro de Isabel Perón: la trama de un pedido que fracasó y podría haber evitado el golpe
Mientras los precios y la desocupación iban en aumento, mientras crujían las internas tras el lockout patronal del 16 de febrero, la noche del 25, en el Parlamento se tejieron alianzas y traiciones. Esa noche, la Cámara de Diputados abordó la solicitud de tratamiento sobre tablas del pedido de juicio a María Estela Martínez de Perón. La maniobra no prosperó, pero la suerte de la presidenta estaba echada

Lucha libre, locura y un crimen a sangre fría: el millonario paranoico que mató de tres balazos a un campeón olímpico
John du Pont es el único millonario de la lista de Forbes que fue preso por homicidio. Estrafalario, obsesivo por los deportes y los pájaros, su vida terminó cargada de violencia


