En una sociedad que limitaba a las mujeres a roles tradicionales, Bertha Benz rompió barreras con su valentía y visión, cambiando la historia del transporte en 1888. Con su famoso viaje de 106 kilómetros, no solo demostró que el automóvil era viable, sino que también marcó un hito en la lucha por la igualdad de género en un mundo dominado por hombres.
Un viaje sin igual: la audaz travesía de Bertha Benz
El 5 de agosto de 1888, Bertha Benz emprendió un viaje que cambiaría el curso de la historia del automóvil. A bordo del Patent-Motorwagen III, el primer automóvil desarrollado por su esposo, Karl Benz, Bertha partió sin previo aviso desde Manheim, Alemania, hacia su ciudad natal de Pforzheim, a 106 kilómetros de distancia.
En ese momento, el vehículo de su esposo era una máquina casi desconocida, con pocos seguidores y muchos detractores. La sociedad de la época, especialmente en Europa, veía al automóvil como una rareza tecnológica, un invento innecesario cuando ya existían medios de transporte más tradicionales, como los caballos y los carruajes.
Lo que Bertha sabía, sin embargo, es que para que el automóvil tuviera futuro, debía ser probado en el mundo real. No bastaba con que fuera técnicamente eficiente; tenía que ser demostrado como una opción viable para el transporte cotidiano. Así, decidió emprender este viaje sin pedir permiso a su esposo, que, como ingeniero y visionario, temía que el automóvil fracasara en público.
Desafíos en el camino: innovación y resolución de problemas
El viaje de Bertha no fue solo un recorrido largo, sino también una prueba constante de resistencia, ingenio y creatividad. Durante las primeras etapas del viaje, el vehículo sufrió varios inconvenientes que habrían desanimado a cualquier persona menos audaz.
Uno de los principales problemas fue el combustible, conocido como ligroína, que en ese momento era un recurso escaso. Cuando el tanque de combustible se vació, Bertha acudió a una farmacia en Wiesloch, donde adquirió más de ese contenido, convirtiendo esa tienda en la primera estación de servicio del mundo.
No solo el combustible representaba un desafío. Durante el trayecto, el coche sufrió diversos problemas técnicos. En un momento, un conducto se obstruyó y Bertha lo desatascó utilizando una aguja de su sombrero.

Un cable se soltó, y ella improvisó una solución utilizando su liga. Pero el mayor reto fue el sistema de frenos, que no estaba diseñado para resistir un largo viaje. Durante una bajada pronunciada, Bertha notó que las zapatas de madera se desgastaban rápidamente, lo que podría haber provocado un accidente grave.
En lugar de rendirse, entró a un taller de zapatería y pidió que le forraran las zapatas con cuero, lo que resultó en el primer sistema de freno con revestimiento, el precursor de las pastillas de freno modernas.
Un acto de visión: validación social y marketing visionario
El viaje de Bertha no solo fue una prueba de la viabilidad del automóvil, sino también un acto de marketing visionario. Al demostrar que el vehículo podía ser usado en condiciones reales, validó su utilidad y ayudó a lograr la aceptación social, mostrando que el automóvil era una opción viable frente al transporte tradicional.
Al regresar a Manheim, la prensa y los medios de comunicación comenzaron a cubrir el evento, atrayendo la atención pública. Inmediatamente, los inversores empezaron a mostrar interés en el proyecto, y el automóvil dejó de ser considerado una simple curiosidad para convertirse en una posibilidad real.
Este viaje no solo validó el invento de Karl Benz, sino que también consolidó el automóvil como el futuro del transporte, marcando un antes y un después en la historia del automovilismo.
El reconocimiento tardío
A pesar de ser clave para el éxito del automóvil, la contribución de Bertha fue ignorada por años, eclipsada por su esposo, Karl Benz. Ella evitó el protagonismo y no firmó patentes ni escribió memorias, lo que hizo que su nombre se desvaneciera. Con el tiempo, historiadores y periodistas reconocieron su papel fundamental en el desarrollo del automóvil.
A finales del siglo XX, el nombre de Bertha fue rescatado del olvido y se le reconoció como una pionera en la industria automotriz. Hoy, la Berthe Benz Memorial Route honra su histórico viaje y su valiente contribución a la movilidad moderna.
Esta ruta, que sigue los 106 kilómetros que Bertha recorrió, no solo rinde homenaje a su audacia, sino que también subraya su visión de que la innovación debe ser validada socialmente para prosperar.
Un símbolo de innovación e igualdad de género
El viaje de Bertha Benz no solo fue un acto técnico, sino también un acto profundamente simbólico. En una época en la que las mujeres estaban excluidas de muchos campos científicos y técnicos, Bertha desafió el status quo y demostró que las mujeres también podían ser pioneras e innovadoras.
A través de su valentía y determinación, se erigió como un modelo a seguir para las futuras generaciones de mujeres, no solo en el ámbito automovilístico, sino también en cualquier industria dominada por hombres.

La conexión de Bertha Benz con Mercedes-Benz: un legado fundamental
La historia de Bertha Benz está estrechamente ligada a la creación de Mercedes-Benz, una de las marcas automovilísticas más emblemáticas del mundo. Aunque Mercedes-Benz como marca no existía en 1888, el Patent-Motorwagen, el primer automóvil desarrollado por Karl Benz, fue el vehículo que Bertha condujo en su famoso viaje. Este invento sentó las bases de la empresa Benz & Cie., que más tarde se fusionaría con Daimler-Motoren-Gesellschaft (DMG) para dar origen a Mercedes-Benz.
El valiente viaje de Bertha no solo validó la viabilidad del automóvil como medio de transporte, sino que también atrajo la atención de la prensa y de posibles inversores, lo que permitió el crecimiento del proyecto. A través de su contribución, Bertha jugó un papel clave en el éxito de lo que más tarde se convertiría en una de las marcas más influyentes del mundo.
En la actualidad, Mercedes-Benz rinde homenaje a Bertha Benz mediante la Berthe Benz Memorial Route, una ruta histórica que sigue el recorrido que ella realizó en 1888, manteniendo vivo su legado y su esencial contribución al mundo del automovilismo.
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