El hombre que hizo posible Woodstock y desafió a su comunidad por un campo

Max Yasgur, productor lechero de Nueva York, cedió sus tierras a los organizadores del festival y enfrentó el rechazo de sus vecinos, transformando su granja en el escenario clave del encuentro que marcó una época

Este video relata la historia del festival de Woodstock de 1969 a través de imágenes de archivo. Muestra a un granjero hablando en un escenario frente a una gran multitud y en un entorno rural con otros hombres revisando un mapa. Se observa un considerable atasco de tráfico con vehículos y personas en una carretera. También se ve al músico Jimi Hendrix interpretando una canción con su guitarra en un escenario al aire libre. La cobertura presenta la organización y desarrollo del evento musical histórico en Bethel, Nueva York.

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Cualquier conversación sobre el mejor solo de Jimi Hendrix, o sobre una presentación que partió en dos la historia del rock, termina tarde o temprano en el mismo lugar: Woodstock. El festival que, el 15 de agosto de 1969, convirtió a una granja lechera del estado de Nueva York en un evento que definiría a una generación.

Detrás del barro, la música y las 400.000 personas hay una figura que raramente encabeza el relato: un granjero de casi 50 años, sin ningún interés por el rock, que atendió el teléfono en el peor momento y tomó la decisión que hizo posible todo lo demás. Su nombre era Max Yasgur.

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Era julio de 1969 cuando los organizadores Michael Lang, Artie Kornfeld, Joel Rosenman y John Roberts estaban al borde del desastre. El predio original en Wallkill, Nueva York, les había sido retirado a semanas del evento: la Junta de Zonificación prohibió el concierto alegando que los baños portátiles no cumplían con el código municipal. Con las entradas vendidas y los contratos firmados, el festival no tenía sede.

Fue entonces cuando llegó el contacto más improbable: Kornfeld le pidió a su prima que llamara al tío de un vecino. Ese vecino resultó ser sobrino de Yasgur. El granjero atendió, escuchó la propuesta y aceptó arrendar su granja de 600 acres (243 hectáreas) en Bethel. Woodstock Story reconstruyó ese hilo y lo señaló como el momento en que se definió el destino del festival.

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Max Yasgur
Max Yasgur aceptó alquilar su granja de 600 acres en Bethel porque un año lluvioso había reducido la producción de heno y el arrendamiento compensaba esa pérdida

Lo que vino después no fue sencillo. Los vecinos de Yasgur colocaron carteles por toda la zona: “Compren leche en otro lado. Paren el festival hippie de Max”. Su teléfono recibió llamadas de amenaza. El ayuntamiento de Bethel aprobó los permisos a último momento, pero la Junta Municipal se negó a emitirlos formalmente, según la documentación de Bethel Woods Center for the Arts. Yasgur avanzó de todos modos.

Había una razón práctica detrás de su decisión, según su propio hijo. El año había sido muy lluvioso y la producción de heno en la granja era baja. El dinero del arrendamiento —que las fuentes especializadas cifran entre USD 10.000 y USD 75.000, con versiones que difieren— servía para compensar la pérdida.

Pero Yasgur hizo más de lo que el contrato le pedía. Cuando se enteró de que algunos vecinos vendían agua a los visitantes, colocó un cartel en su granero que decía “agua gratis” y golpeó la mesa frente a sus amigos para preguntar cómo alguien podía cobrar por agua, según registró The New York Times en su cobertura de aquellos días.

Cuando el campo se volvió ciudad

El festival se realizó entre el 15 y el 18 de agosto de 1969. Lo que empezó como un evento pago terminó siendo gratuito porque el público llegó en oleadas, saturó los accesos y volvió inviable cualquier control del ingreso. Bethel Woods Center for the Arts ubica la asistencia entre 400.000 y 500.000 personas, lo que convirtió a Bethel en la cuarta ciudad más poblada del estado de Nueva York durante esos cuatro días.

Página de periódico con titular, texto y cuatro fotografías: multitudes de personas, un puesto de primeros auxilios y una mujer comiendo
Woodstock se realizó del 15 al 18 de agosto de 1969 y reunió entre 400.000 y 500.000 personas en el estado de Nueva York

La primera noche abrió con Richie Havens, quien subió al escenario casi por necesidad, mientras los retrasos y el caos de la llegada de artistas desorganizaban el cronograma. Bethel Woods conserva la lista completa: Havens, Sweetwater, Bert Sommer, Tim Hardin, Ravi Shankar, Melanie, Arlo Guthrie y Joan Baez.

No fue una explosión inmediata de gigantismo rockero. La primera noche de Woodstock mostró que el festival no tenía una sola voz, sino varias vidas al mismo tiempo: folk acústico, espiritualidad oriental, discursos de paz y una audiencia que todavía buscaba acomodarse en un campo que ya cambiaba con la lluvia.

El sábado 16 y el domingo 17 completaron esa acumulación. La programación incluyó a Santana, Grateful Dead, Creedence Clearwater Revival, Janis Joplin, Sly & The Family Stone, The Who, Jefferson Airplane, Joe Cocker, The Band, Crosby, Stills, Nash & Young y Jimi Hendrix, entre otros, según Bethel Woods.

La lluvia, el barro y los cortes de luz formaron parte de la biografía del festival tanto como las canciones. Smithsonian Magazine explicó que los helicópteros se usaron para mover artistas, médicos y suministros en medio del colapso vial, ya que las carreteras rurales habían quedado completamente saturadas. Alimentar y sostener durante días a cientos de miles de personas exigió soluciones de emergencia que nadie había previsto.

Fotografía monocromática de una multitud de personas al aire libre en un terreno embarrado. Algunos individuos visten mantas y se observa una silla de ruedas
El Festival de Woodstock pasó de ser un evento pago a uno gratuito cuando la llegada masiva de público volvió inviable controlar los accesos

Yasgur subió al escenario durante el festival y habló a la multitud. Sus palabras, recogidas por Woodstock Story, fueron directas: “Demostraron algo al mundo: que medio millón de jóvenes pueden reunirse durante tres días de música y diversión sin nada más que música y diversión. Dios los bendiga por eso”.

El aplauso que recibió ese granjero de casi 50 años, en medio de un campo que era su propiedad y que había cedido contra la voluntad de su comunidad, fue uno de los momentos más recordados del festival.

Qué pasó con Yasgur después del festival

Lo que vino después para Yasgur fue más duro. Sus vecinos lo demandaron por daños en las propiedades. La relación con su comunidad se deterioró al punto de que ya no se sentía bienvenido en el almacén del pueblo.

Vendió la granja en 1971. El 9 de febrero de 1973 murió de un ataque cardíaco a los 53 años. La revista Rolling Stone le dedicó un obituario de página entera, uno de los pocos no músicos en recibir ese homenaje en sus páginas, según Woodstock Story.

Después de Woodstock, Max Yasgur enfrentó demandas de sus vecinos, vendió la granja en 1971 y hoy tiene un memorial en Bethel, sitio histórico desde 2017 (AP Photo, File)
Después de Woodstock, Max Yasgur enfrentó demandas de sus vecinos, vendió la granja en 1971 y hoy tiene un memorial en Bethel, sitio histórico desde 2017 (AP Photo, File)

A 57 años de aquel 15 de agosto, el predio de Bethel integra desde 2017 el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos, según el Servicio de Parques Nacionales. Mientras que Rolling Stone recordó que el festival confirmó que el rock and roll había entrado en la corriente principal de la cultura.

Bethel Woods, que custodia el sitio y el archivo oral del evento, reunió miles de testimonios para conservar esa memoria desde abajo. En la actualidad, en el predio existe hoy un memorial dedicado a Max Yasgur, el granjero que no era hippie, que no escuchaba rock y que, con una llamada telefónica que llegó por azar, hizo posible el festival.

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