Se acabó la trayectoria profesional predecible de los ejecutivos

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BC-HBRNI-CAREER-ARC-ART-NYTSF — The predictable executive career arc is over. (Tony Cenicola/The New York Times) — ONLY FOR USE WITH ARTICLE SLUGGED — BC-HBRNI-CAREER-ARC-ART-NYTSF — OTHER USE PROHIBITED
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De HBR.org

Para entender cómo responden los profesionales con experiencia una vez que se dan cuenta de que su plan de carrera ya no existe, recientemente diseñé un proceso de aprendizaje de diez semanas con líderes de alto nivel de tres organizaciones globales.

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Durante las diez semanas que pasé con los líderes con los que trabajé, surgieron tres reglas de decisión de manera recurrente:

1. Prepárate antes de que sea necesario. Los participantes rara vez hablaron de identificar el próximo puesto "perfecto". En cambio, describieron el deseo de conservar su capacidad de responder a medida que surgieran oportunidades. Un participante lo resumió en cuatro palabras: "Preparación en lugar de predicción". Otro contrastó los "grandes planes y la predicción" con los "experimentos y la preparación".

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Esas distinciones son importantes porque cambian el propósito de la preparación. La planificación supone que puedes identificar el futuro para el que te estás preparando. La preparación supone que no puedes. Su propósito no es predecir correctamente, sino aumentar la preparación para lo que sea que venga después.

Las lecciones prácticas son sencillas: no esperes a que cambie tu puesto para aprender una nueva tecnología. No esperes a necesitar una red más amplia para construir relaciones más allá de tu equipo inmediato. No esperes a sentirte estancado para asumir un trabajo que amplíe tus capacidades. La preparación, al final, consiste en realizar una serie de pequeños experimentos de bajo riesgo que te dejen mejor preparado para lo que venga después.

2. Comprométete con lo que perdura. Al inicio del proceso de aprendizaje, muchos de nuestros participantes describieron sus vidas laborales en términos familiares: el próximo ascenso, el próximo puesto, la próxima evaluación de desempeño. Pero una vez que aceptaron que probablemente les quedaban muchos años de trabajo por delante, las decisiones les parecieron diferentes. Las elecciones que antes parecían temporales comenzaron a parecer más trascendentales, porque tenían el poder de dar forma no solo a su próximo puesto, sino al siguiente capítulo de su vida laboral. Una vez que los participantes dejaron de creer en un solo futuro predecible, el horizonte temporal se amplió.

Al final del tiempo que pasamos juntos, los participantes se hicieron una pregunta diferente: "¿Qué seguirá siendo importante dentro de 10 años?". Con eso en mente, comenzaron a buscar inversiones cuyo valor se multiplicara con el tiempo. En lugar de preguntarse qué opciones les darían el retorno más rápido, buscaban capacidades, relaciones y hábitos cuyo valor creciera con la inversión repetida.

La experiencia se profundiza a través del aprendizaje continuo; las relaciones de confianza se fortalecen mediante la interacción repetida; la buena salud preserva las opciones futuras; la curiosidad facilita la adaptación a medida que cambia el trabajo.

No todo se acumula. Así que asegúrate de invertir en las capacidades, las relaciones y los hábitos cuyo valor crecerá con el tiempo.

3. Reserva tiempo para el juicio. Cada vez más, los profesionales de hoy en día tienen que tomar decisiones en circunstancias en las que no hay un guion obvio que seguir. ¿Debería invertir más profundamente en habilidades de IA? ¿Debería cambiarme a una industria diferente? ¿Debería aceptar un ascenso o desarrollar una experiencia más profunda?

Todas estas son preguntas que implican juicio, lo cual ayuda a explicar uno de los hallazgos más interesantes. Los participantes describieron repetidamente cómo aspiraban a crear las condiciones para lo que yo considero calma: el espacio mental necesario para ejercer un buen juicio. Recurrieron a diversas acciones. Algunos optaron por caminar al trabajo en lugar de apresurarse en su trayecto. Otros se daban tiempo libre de reuniones, pasaban parte del día sin compromisos o simplemente hacían una pausa antes de tomar decisiones importantes. He observado este patrón repetidamente en la investigación. Los líderes señalan constantemente que tienen muy poco tiempo para pensar, a pesar de que las decisiones que deben tomar son cada vez más trascendentales y complejas. Sin embargo, quienes crean deliberadamente un espacio para la reflexión suelen ser más capaces de lidiar con la incertidumbre, no porque enfrenten menos presiones, sino porque han creado las condiciones para ejercer un mejor criterio.

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