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Informe sobre juventudes en Guatemala advierte brechas en salud, educación y empleo

El estudio de Consejo Nacional de la Juventud CONJUVE y el UNFPA ubica a la población de 13 a 30 años como un tercio del país, pero describe desigualdades territoriales y sociales que frenan su aporte al desarrollo

Infografía con ilustraciones y datos de CONJUVE y UNFPA sobre juventudes en Guatemala: salud, educación, empleo y política.
Un gráfico resume el informe de CONJUVE y UNFPA sobre las marcadas brechas en salud, educación y empleo que enfrentan las juventudes en Guatemala. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Guatemala presentó el informe Juventudes en Guatemala y puso cifras a una realidad que define su futuro: una de cada tres personas del país tiene entre 13 y 30 años, pero esa ventaja demográfica convive con brechas profundas en salud, educación, empleo, migración, seguridad y participación política que impiden convertir ese peso poblacional en desarrollo.

El diagnóstico, elaborado por el Consejo Nacional de la Juventud y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, muestra que nueve de cada diez jóvenes de 13 a 30 años no tienen acceso a servicios de salud, ni públicos ni privados.

También indica que seis de cada diez trabajan en la informalidad y que tres de cada cuatro asalariados jóvenes lo hacen sin contrato, sin prestaciones y sin seguro social.

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El documento fue presentado durante la conmemoración del Día Nacional de la Juventud en el Palacio Nacional de la Cultura. La exposición de los hallazgos estuvo a cargo de Dámaris Mésquita, especialista de UNFPA, ante el presidente Bernardo Arévalo, la directora general de CONJUVE Ixchel Wer y el representante de UNFPA Víctor Valdivieso.

El informe parte de una advertencia central: no existe una única experiencia de ser joven en Guatemala. Las oportunidades cambian según el territorio, el idioma, el pueblo de pertenencia, el sexo, la discapacidad y las condiciones económicas del hogar.

Infografía de CONJUVE y UNFPA con gráfico circular, siluetas de personas, mapa con zonas urbanas y rurales, íconos de libros, graduación y gráficos de barras.
La infografía del estudio de CONJUVE y UNFPA indica que la población de 13 a 30 años es un tercio del país y enfrenta desigualdades territoriales y sociales que limitan su desarrollo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La educación y la salud concentran parte de las brechas más extensas

En salud sexual y reproductiva, el documento registra embarazo adolescente en todos los departamentos del país. Alta Verapaz, Quiché y Huehuetenango superan los 5.000 casos de nacimientos de madres de 15 a 19 años.

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Izabal, Escuintla y Petén presentan las tasas más altas de niñas de 10 a 14 años con hijos nacidos vivos. El informe define esa situación como violencia sexual.

En educación, la cobertura cae a medida que avanza el trayecto escolar. La tasa neta de escolarización en el ciclo básico alcanza el 55.3%, mientras que en el ciclo diversificado desciende al 27.5%.

Ese retroceso significa que solo cinco o seis de cada diez jóvenes en edad de cursar el básico acceden al sistema, y que en el diversificado apenas lo hacen dos o tres de cada diez.

Entre las causas de deserción, el documento identifica la falta de recursos económicos, la necesidad de trabajar, el embarazo adolescente y las uniones tempranas.

El mercado laboral y la migración reflejan las oportunidades que faltan

La situación laboral amplía las desigualdades, en especial para las mujeres. La participación de las mujeres jóvenes en el mercado de trabajo llega apenas al 50%, una de las tasas más bajas de América Latina.

El informe añade que, entre los jóvenes que no estudian ni trabajan, nueve de cada diez realizan tareas domésticas y de cuidados sin remuneración. Esa carga recae de manera desproporcionada sobre las mujeres.

La migración aparece en el documento como otra señal de falta de oportunidades. Entre 2002 y 2018, la emigración juvenil se multiplicó por 3,2, y siete de cada diez hogares que reportaron emigrantes internacionales tenía al menos uno de entre 13 y 30 años.

El perfil etario de ese flujo también cambió. Antes predominaban los jóvenes de 25 a 29 años; ahora, el grupo más numeroso tiene entre 13 y 15 años.

La violencia golpea más a los jóvenes y su peso electoral no se traduce en representación

En seguridad, el informe señala que las tasas de homicidios, robos y hurtos son más altas entre las personas de 15 a 29 años. En el caso de las mujeres, cuatro de cada diez que sufrieron violencia tienen entre 14 y 29 años.

La violencia sexual se concentra especialmente en adolescentes de 15 a 19 años. La Encuesta Nacional sobre Violencia contra la Mujer indica que el 50% de las mujeres jóvenes reportó haber sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida.

En política, el contraste es directo: las juventudes representan uno de cada tres ciudadanos del padrón electoral de 2023, pero su presencia en los partidos políticos no supera el 9%. El documento sostiene que esa distancia entre peso demográfico y representación limita su capacidad de incidir en decisiones que afectan sus trayectorias de vida.

Valdivieso dijo durante la presentación que el informe busca servir como instrumento para orientar decisiones públicas. “Queremos que sea una herramienta para decidir mejor, identificar dónde persisten las mayores brechas, orientar las respuestas y saber si las oportunidades están llegando a quienes más las necesitan”, afirmó el representante de UNFPA.

El documento fue entregado formalmente a Arévalo en la misma actividad, que también incluyó la primera edición del Galardón Nacional de la Juventud.

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