Un amor singular: Calu y Guillermo Rivero. “Tengo un círculo de hombres muy sensibles y muy respetuosos, como mi padre, amigos como Gustavo Santaolalla, que a mí me han enseñado mucho. ¿Cómo me voy a poner en contra del hombre? El hombre y la mujer deben respetarse”, le dijo a GENTE en su última entrevista.
Un amor singular: Calu y Guillermo Rivero. “Tengo un círculo de hombres muy sensibles y muy respetuosos, como mi padre, amigos como Gustavo Santaolalla, que a mí me han enseñado mucho. ¿Cómo me voy a poner en contra del hombre? El hombre y la mujer deben respetarse”, le dijo a GENTE en su última entrevista.

Calu Rivero presentó su primer libro con editorial Planeta, se trata de una autobiografía muy particular, articulada por apuntes catárticos, fotografías y archivo personal con el que se acerca a quienes aún no la conocen y sin intermediarios, y purga toda la oscuridad de lo sufrido en el rodaje de Dulce Amor. "Todo lo malo me convirtió en una activista del respeto por el otro. Respeto y me hago respetar. Ahora soy una mujer autodeterminada, decidida, más sensible, más consciente del otro, pacifista y, por sobre todo, más fiel a mí misma", dice la actriz catamarqueña, activista por los derechos de las mujeres y pionera del NoesNo. El libro abre con el prólogo de su padre, Guillermo Rivero, quien destaca en esas líneas que lo que cree que salvó a su hija es que "nunca dejó de soñar, aún en los momentos más difíciles".

"Calu es mitad guerrera, mitad maga"

Dicen que cada cierto tiempo nacen seres mitad magos mitad guerreros y que a lo largo de sus vidas alternan su prevalencia según los desafíos que les plantea el destino. Cuando la vi por primera vez, la emoción y la alegría eran tales que fue difícil contener las lágrimas. Lágrimas que nos acompañarían siempre: a veces de risas, de amor, de felicidad; otras, de pérdidas, de bronca, de impotencia. En sus primeros años, esta maga bailaba y desfilaba (mamadera en mano) en su Recreo, Catamarca, hasta hacernos doler las costillas de risa.

De más grande: en nuestra Córdoba, su generosidad y su amor por nuestra familia se manifestaba a diario. Nunca dejó de soñar, aun en los momentos más difíciles. Creo que eso la salvó; muchas otras personas no logran superar el dolor lamentablemente y mucho menos crecer desde allí. Como hija, me enseñó que el dolor casi siempre es inevitable, pero el sufrimiento siempre es opcional. Me alegra que la fama no la haya cambiado. Al contrario, potenció una luz que derrama generosamente, sin importar a quién. Si bien jamás estuvimos demasiado lejos, de un tiempo a esta parte nos instalamos en Buenos Aires para contenerla y apoyarla en este camino. Tengo la certeza de que el futuro será muy pródigo con ella y de que le aguardan momentos hermosos; por eso trabaja y estudia para estar preparada sin olvidar de dónde viene.

Este libro es una recopilación de textos escritos por ella durante años sobre servilletas, papeles usados, cuadernos… Son el testimonio de esos momentos que la fundaron como Calu. Son la prueba concreta de que, como una maga, puede transformar todo en amor y que cuando debe defenderse o luchar es la guerrera más implacable que he conocido.

Este libro es hasta el día de ayer. Hoy ya está viviendo nuevas páginas, donde añora tener su propia familia, ser cada día más profesional, mejor persona, continuar ayudando, agradecida y testigo del milagro cotidiano de estar viva. Doy fe. Soy Guillermo Rivero.

La Olivetti con la que escribió el libro. Buscó incansablemente conseguir esa máquina de escribir porque era la misma que usaba su abuelo, Don Federico Gustavo Martínez. Acerca suyo escribió: “Llevo tu marca con orgullo, la emocional pero también la física, esa cicatriz debajo de mi ojo derecho que, cada día al levantarme, cada vez que me miro al espejo, me recuerda lo frágil de la vida”.
La Olivetti con la que escribió el libro. Buscó incansablemente conseguir esa máquina de escribir porque era la misma que usaba su abuelo, Don Federico Gustavo Martínez. Acerca suyo escribió: “Llevo tu marca con orgullo, la emocional pero también la física, esa cicatriz debajo de mi ojo derecho que, cada día al levantarme, cada vez que me miro al espejo, me recuerda lo frágil de la vida”.
Este verano en Uruguay, Calu le enseñó a hacer surf a su padre, una de las cosas que más disfrutan juntos.
Este verano en Uruguay, Calu le enseñó a hacer surf a su padre, una de las cosas que más disfrutan juntos.
Guillermo consiguió pararse perfectamente arriba de la tabla gracias a los consejos de su hija. La foto es de Rita Martínez, mamá de Calu y pareja de Guille desde hace más de treinta años.
Guillermo consiguió pararse perfectamente arriba de la tabla gracias a los consejos de su hija. La foto es de Rita Martínez, mamá de Calu y pareja de Guille desde hace más de treinta años.
Atardeceres veraniegos y fotos robadas en su descanso en Corazonada, la casa sustentable de la actriz en José Ignacio.
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Elegantes y con estilo: Calu del brazo de su padre en un paseo de charlas y secretos.
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Orgulloso, su padre alza el libro de su hija, que fue “un sueño cumplido”.
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La pequeña Calu, a los 5, en la casa familiar de Recreo, Catamarca, en una de las instantáneas más íntimas.
La pequeña Calu, a los 5, en la casa familiar de Recreo, Catamarca, en una de las instantáneas más íntimas.

El libro (sin título; invita a "terminarlo entre todos")  fue presentado el sábado 9 en la librería Falena. "Esto no es una presentación de un libro, es la celebración de un sueño", dijo Calu, secundada por su hermana Marou y la periodista Luciana Peker, quien le dijo: "Gracias por haberme enseñado que después de pelear hay que saber nadar y estar en paz". También leyeron fragmentos de su libro, Franco Torchia, Darío Sztajnszrajber, Gonzalo Bonadeo y Edda Bustamante, entre otros.

En la presentación de su libro, Calu secundada por las moderadoras: Luciana Peker, su prima Mica Martinez y su hermana, la socióloga e “influencer cultural” Marou.
En la presentación de su libro, Calu secundada por las moderadoras: Luciana Peker, su prima Mica Martinez y su hermana, la socióloga e “influencer cultural” Marou.
El abrazo más sentido en la presentación: las hermanas Rivero.
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Marou Rivero, autora de la frase “El miedo no tiene ni un gramo de amor”, que abre uno de los capítulos.
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Por redacción Gente. Fotos: Rita Martínez  y archivo personal C.R.

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